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Las empresas se reinventan 

La croqueta ecológica de Avi Lalueza surge en plena crisis de la covid

Su negocio de catering y comida preparada en Barbastro se está reorientando. Este sábado se podrán probar sus nuevas creaciones en un 'food truck' en el Matadero de Huesca.

Avi Lalueza promociona sus nuevas croquetas ecológicas en el Matadero de Huesca este sábado.
Avi Lalueza promociona sus nuevas croquetas ecológicas en el Matadero de Huesca este sábado.
Cespira

De esturión ahumado con patata cocida, de trucha y caviar, de pollo cien por cien ecológico o de arroz con leche. Son algunas de las croquetas que forman parte del nuevo proyecto con el que se ha atrevido, en plena crisis de la covid, Avi Lalueza.

Natural de la localidad de Abizanda, vive en Barbastro donde desde hace diez años tiene su propia empresa, Avi Elaborados. La aventura comenzó cuando, tras quedarse en paro, decidió hacerse con una carnicería que se traspasaba. Sus padres habían sido carniceros y ella estudió cocina y la carrera de Nutrición y Dietética, por lo que decidió combinar ambas facetas.

Así es como vieron la luz la tienda, por un lado, y el obrador, por otro, donde se preparan comidas para llevar y se ofrece un servicio de catering para grupos y eventos. A los pocos años, decidió dejar atrás el tema de la carnicería para centrarse en las otras vías del negocio. También empezó a especializarse en la elaboración de croquetas gourmet que vendía en mercadillos, entre otros puntos.

Con un equipo compuesto por cinco mujeres, todo iba viento en popa hasta que llegó 2020 para acabar con cualquier tipo de previsión. Los catering prácticamente desaparecieron, al no celebrarse apenas grandes eventos, y la tienda tuvo que estar cerrada durante un tiempo. “Tuve que hacer un ERTE y nos quedamos solo dos personas, que nos dedicamos a hacer reparto de menús a domicilio para las personas mayores que estaban en situación de mayor riesgo”, explica Avi, sobre los primeros meses del confinamiento.

Después llegó el verano y, pese a que la situación mejoró, un contratiempo le obligó a cerrar varias semanas en agosto, en plena campaña. Las navidades tampoco se presentan mucho mejor. “Por un momento pensé que la gente se animaría y nos encargaría menús para las comidas y cenas, pero no ha sido tanto como esperaba”, reconoce, al mismo tiempo que entiende la situación. “Es normal, porque se ha reducido el número de comensales y las familias se apañan más fácilmente con cualquier cosa”, comenta.

Sin dinero pero con ilusión

Según los cálculos de Avi, la empresa cerrará este año con unos 60.000 euros menos de ingresos que el anterior. Mientras, sigue pagando los alquileres del local de la tienda y del obrador, así como cuatro sueldos y los préstamos adquiridos para hacer frente a la fuerte inversión inicial del negocio.

“Gracias a la covid no tengo un duro, pero sí mucha ilusión y todas mis esperanzas puestas en el nuevo proyecto”, reconoce Avi, haciendo referencia a la producción y venta de croquetas ecológicas.

Un claro ejemplo de cómo, ante las crisis, uno puede hundirse o también puede encontrar la oportunidad. En el caso de esta emprendedora nata, la situación actual ha propiciado que se lance con un proyecto que siempre estuvo en un segundo plano. “Lo voy a hacer por vocación y por responsabilidad con el planeta”, explica Avi.

Y es que detrás de sus croquetas ecológicas están agricultores y productores locales a quienes Avi quiere ayudar, empleando sus productos para la elaboración de estos manjares de forma redondeada.

Así, todas sus croquetas están hechas con huevos ecológicos, harina biológica y aceite de Costean (virgen extra del Somontano). Como estos, todos los ingredientes empleados en su elaboración son de kilómetro cero.

Para quienes ya se les esté haciendo la boca agua, este sábado tienen la oportunidad de probar las croquetas ecológicas de Avi en Huesca. Estará en el centro cultural el Matadero con una food truck que acaba de alquilar. Será la primera toma de contacto directo con el público para comercializar su producto estrella, ya con la certificación de ecológico.

Pero Avi ya conoce qué cara ponen quienes pasean por un mercadillo y llegan a un puesto de croquetas. “Es bonito ver la expresión de alegría y sacarles una sonrisa con tus creaciones. Además, la croqueta tiene un punto de nostalgia que te hacer recordar las de tu madre o tu abuela”, explica.

Sonrisas que este sábado se podrán conseguir adquiriendo las croquetas ecológicas de Avi en cajitas de seis, por cinco euros. También se dará la opción de probarlas como tapa, acompañas de una salsa a elegir y de una rebanada de pan con tomate rosa de Barbastro. Para beber, no faltará el vino del Somontano o la cerveza Bachiella, producida en la localidad oscense de Salas Bajas, entre otras bebidas de proximidad.

Entre el negocio y el fin social

Con la previsión de que la comercialización de croquetas en bares, tiendas gourmet y con venta directa en mercadillos y ferias funcione, Avi se toma esta nueva vía de negocio casi como un fin social. “La idea es cerrar la tienda pero mantener el obrador”, explica. En él es donde se elaboran las croquetas y el resto de comidas preparadas.

El plan de Avi es que este segundo servicio, el de elaborados y caterings, sea el que siga reportando el beneficio económico necesario para poder mantener el nuevo proyecto de las croquetas. “Quiero fomentar el consumo de productos locales y contribuir con ello al desarrollo del medio rural”, defiende.

“Cuando alguien pasea por un mercadillo, pararse a comer una buena croqueta, que además es ecológica y está hecha con productos de cercanía, es un acto de solidaridad con el planeta y con los productos de nuestro entorno rural más próximo”, expone Avi. Visto así, ¿quién no sucumbiría a una de sus creaciones?

 

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