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El día después de los vacunados en Aragón: "He dormido estupendamente"

Las residencias aragonesas que recibieron las primeras vacunas viven la 'resaca' con tranquilidad y sin síntomas adversos en los ancianos y trabajadores.

Lidia Navarro (en el centro), primera vacunada en Huesca, junto a Mamen Pueyo (directora de la residencia, a la derecha) y Ana Monclús (directora de enfermería).
Lidia Navarro (en el centro), primera vacunada en Huesca, junto a Mamen Pueyo (directora de la residencia, a la derecha) y Ana Monclús (directora de enfermería).
Heraldo

“¡Anda, pues no es poco!” Esta fue la reacción de Lidia Navarro al conocer que iba a ser la primera vacunada de la provincia de Huesca. Recibió la inyección de Pfizer en la residencia Somontano de Barbastro, en medio de una tremenda euforia colectiva. Este lunes, pasadas unas cuantas horas desde entonces, está llevando tranquila y sin molestia alguna la ‘resaca’ del día después. “Después de la vacuna me fui a la habitación y me puse a hacer mi vida normal. Me puse a pintar, porque damos clases de pintura, y todo bien. No me duele nada y he dormido estupendamente”, señala.

Esta oscense de Lanaja, de 84 años, recuerda “la juerga” que supuso ser los primeros de la provincia, y unos de los primeros de Aragón, en recibir la vacuna. “Fueron horas de mucha euforia”, señala. Este lunes, con la prensa encima de la mesa y la tele encendida para ver los reportajes, se ve “más famosa que la Pantoja”.

Mamen Pueyo, directora de la residencia, ve a los ancianos “con una normalidad tremenda”. Este domingo fueron vacunados los 34 residentes y diez de los trabajadores. Se puso la inyección la mitad de la plantilla para evitar dejar desatendido el centro en caso de que hubiera una reacción negativa. “Se encuentran fenomenal, no ha habido reacciones adversas en ningún momento, han descansado bien y están sin síntomas, por lo que no podemos pedir más”, señala Pueyo.

Según apunta, los ancianos están “contentos de haber sido elegidos los primeros” y conscientes de que esto es “un primer paso”. “Han sido nueve o diez meses muy duros”, señala. Aunque no han tenido brotes, las visitas han estado lógicamente restringidas en el centro. Ahora, el panorama empieza a cambiar con la vacuna: “El personal lo va a agradecer, ya que ha tenido una implicación sobrehumana y ha renunciado a muchas cosas. Ahora se les va a rebajar la presión psicológica de contagiar a los residentes”. Además, aunque haya que seguir teniendo precaución con los contactos, los ancianos “podrán tener una mayor cercanía”.

Las residencias aragonesas que recibieron las primeras vacunas viven la 'resaca' con tranquilidad y sin síntomas adversos en los ancianos y trabajadores.

En cuanto a la expectación mediática que se ha organizado, Mamen Pueyo señala que los ancianos lo han vivido “con tranquilidad”. “No se dieron cuenta del protocolo que se había organizado, pero cuando empezamos a montar la sala de la vacunación querían ver qué pasaba... Hubo un ambiente distendido, de ilusión y alegría”, señala.

En la residencia Romareda

En la residencia Romareda de Zaragoza, donde se pusieron las primeras vacunas de Aragón, el día después también transcurre sin sobresaltos. Allí se ha seguido vacunando este lunes, ya que ayer se pusieron algo menos de 40 inyecciones y hoy ha continuado el proceso hasta llegar a los 161 residentes y siete trabajadores. "Anoche me dolía un poco el hombro, pero esta mañana, nada", ha señalado esta mañana Manuel, uno de los primeros vacunados, quien desea que vaya "todo bien" para poder "acabar con esta enfermedad, que es bastante puñetera". 

Emilia Nájera, la primera vacunada de Aragón, residente en este centro, ha dicho encontrarse "divinamente". "No noto nada", ha apuntado. "Los residentes que se vacunaron ayer se encuentran perfectamente, no han manifestado efectos secundarios, pero mantenemos la vigilancia por si aparece algún efecto", señala Crisitina Serrano, directora del centro.

El proceso continuará hasta mañana martes, cuando se vacunará a algunos residentes que han estado estos días en su domicilio. "Estamos emocionados, porque se nos abre un horizonte de esperanza para que la residencia vuelva a ser el hogar que era antes, para que las familias puedan venir, los ancianos puedan hacer actividades en todos los lugares, compartir momentos entre ellos… La vacuna nos permite volver a la normalidad", apunta la directora.

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