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Aragón

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Más de 40.000 aragoneses no van al médico del municipio en el que están censados

Un estudio revela que el 88,7% de las localidades tienen menos tarjetas sanitarias que empadronados. Las diferencias surgen por vecinos que realmente no viven en los pueblos o prefieren ser atendidos en otro lugar.

Antonio Romero es uno de los pocos vecinos de Moneva que mantiene su tarjeta en esta localidad.
Antonio Romero es uno de los pocos vecinos de Moneva que mantiene su tarjeta en esta localidad.
Guillermo Mestre

En la localidad de Monterde hay veranos en los que se juntan casi 2.000 personas. Sin embargo, apenas hay 150 que estén empadronadas allí. Y de estas últimas, menos de 50 tienen la tarjeta sanitaria en este pueblo de la Comunidad de Calatayud. El resto, casi todos la tienen abierta en Zaragoza: o bien porque viven allí más meses al año, o bien porque tienen una segunda residencia en la capital aragonesa y la usan para acceder a los servicios sanitarios de la ciudad.

Este último es el caso del alcalde, José Gracia. "Antes teníamos tres días de médico en Monterde, ahora solo uno. En Zaragoza hay especialistas en condiciones y, como tengo una segunda residencia allí, prefiero que me atiendan directamente para todo en el hospital Miguel Servet", señala.

Es un círculo vicioso: como hay vecinos que consideran que la atención es mejor en Zaragoza, si pueden se abren la tarjeta sanitaria en la ciudad; y como en los pueblos se reduce el número de tarjetas sanitarias, el Gobierno de Aragón elimina días u horas de atención médica en los consultorios. El caso es que en total más de 40.000 aragonesas van al médico fuera de la localidad en la que están empadronados, según un estudio que han realizado el informático Samuel Gimeno y el sociólogo Miguel Montañés.

Unos datos que revelan las carencias de la atención sanitaria en muchos municipios del medio rural, pero que también sacan a la luz la población fantasma que tienen estas localidades. Gimeno considera que "la mayoría de la gente tiene la tarjeta sanitaria en el lugar en el que vive", por lo que a su juicio estos datos dan una imagen más fiable de cómo se distribuye la población aragonesa.

Aunque el estudio de momento solo es cuantitativo –el análisis de los motivos queda para una segunda fase–, este informático cree que "hay un porcentaje importante de la población que no vive donde está censada", por razones variadas: "Puede ser por cuestiones médicas, sentimentales, electorales o hasta económicas, por el pago del impuesto de circulación", analiza.

Los casos más extremos

Al cruzar los datos del padrón con los de las tarjetas sanitarias, el estudio encuentra que el 88,7% de los municipios aragoneses (649 de 731) tienen más personas censadas que dadas de alta en el médico que les correspondería. De estos, hay 210 en los que el desfase es superior al 33%, es decir, que al menos un tercio de las personas empadronadas no acuden al médico en el pueblo: o porque realmente no viven allí o porque se han dado de alta en una ciudad más grande.

Entre los pueblos de al menos 100 habitantes, hay casos muy extremos, como Moneva (unos 100 empadronados y solo 5 tarjetas sanitarias), Loporzano (530 censados y 254 tarjetas) o Torrecilla del Rebollar (124 habitantes y 58 tarjetas).

En La Puebla de Albortón hay censados 128 vecinos. Sin embargo, el 75% de ellos no tienen allí la tarjeta sanitaria. Y es que "hay muchos que viven en Zaragoza la mayor parte del año", señala su alcalde, Jesús Naval. Desde el Pilar hasta mayo se van a la ciudad porque tienen alguna vivienda allí, y es más fácil calentar un piso en Zaragoza que una casa grande aquí", explica.

En el caso de los municipios que rodean a la capital aragonesa, se da la circunstancia de que hay vecinos que se han ido a vivir a Cuarte de Huerva, La Muela o El Burgo de Ebro –y que están empadronados allí–, pero que han mantenido su tarjeta sanitaria de Zaragoza, de donde proceden. Según los datos de 2018, en las localidades del entorno metropolitano había 101.000 habitantes, pero solo 94.125 tarjetas sanitarias. Esto ha hecho que algunos municipios hayan hecho un llamamiento a sus vecinos para que se den de alta en el centro de salud que realmente les corresponde, para poder reclamar a la DGA unos mejores servicios sanitarios.

Todos estos movimientos provocan en la capital aragonesa el efecto contrario: Zaragoza tiene más tarjetas sanitarias que empadronados. Concretamente, y según el estudio de Gimeno y Montañés, la capital aragonesa cuenta con 16.943 tarjetas sanitarias más que el número de censados en algún barrio. Las otras ciudades que cuentan con un desfase importante son Huesca (1.969 tarjetas sanitarias más que empadronados), Barbastro (1.220), Fraga (1.154), La Almunia de Doña Godina (911) y Teruel (738).

Pueblos sin niños

El estudio de Gimeno y Montañés también arroja otros datos interesantes, que hablan de la despoblación y el envejecimiento de muchos pueblos. Filtrando los datos de las tarjetas sanitarias por las edades de sus titulares, el informe refleja que hay 79 pueblos de Aragón en los que no hay ningún niño. Son 5 en la provincia de Huesca, 38 en la de Zaragoza y 36 en la de Teruel. "A este ritmo, muchas poblaciones tendrán dificultades para sobrevivir en 20 años", advierte Gimeno.

Además, hay 14 municipios en los que al menos un 70% de sus habitantes tienen más de 65 años, 8 en Zaragoza y 6 en Teruel. Con más de la mitad de la población mayor, la cifra asciende a 94 pueblos, 3 en la provincia de Huesca, 39 en la de Teruel y 52 en la de Zaragoza.

Por último, el estudio también revela que 68 pueblos de Aragón (el 9% del total) no tienen ningún vecino de origen extranjero, mientras que 23 tienen más de un 30% de población procedente de otro país.

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