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Manuel Valiente: "El cortoplacismo es muy peligroso, la covid la superaremos pero el cáncer va a seguir ahí"

No ha cumplido los 40 y es un referente mundial en la lucha oncológica. Manuel Valiente (Zaragoza, 1980) explica en esta entrevista cómo ha afectado la pandemia a su investigación de la metástasis cerebral.

Manuel Valiente, antel a sede del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), el pasado jueves en Madrid.
Manuel Valiente, antel a sede del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), el pasado jueves en Madrid.
Enrique Cidoncha

Manuel Valiente (Zaragoza, 1980) no ha sufrido en su propia carne los efectos del coronavirus, pero sí en sus experimentos sobre metástasis cerebral en el Centro Nacional de Investigaciones Científicas, con sede en Madrid, un proyecto por el que logró la beca Consolidator Grant europea, dotada con dos millones de euros. De lo vivido en estos meses destaca la impresionante reacción de los científicos y suspende a los políticos encargados de gestionar la crisis sanitaria. Hijo predilecto de Zaragoza desde 2015, sigue visitando a su familia y amigos cuando le es posible. Aunque su tiempo es tan preciado que puede salvar vidas, accede a conversar vía telefónica con HERALDO.

Justo antes de que estallara la crisis del coronavirus, en diciembre pasado, le concedieron la prestigiosa ayuda europea al proyecto de investigación en metástasis cerebral que dirige. ¿Qué ha pasado en estos meses?

La ayuda en sí con la dotación económica comenzó a llegar en julio pasado, pero venimos trabajando en esto desde hace tiempo. El hecho de que se haya cruzado la pandemia ha tenido y tiene una repercusión en todo lo que estamos haciendo.

Imagino que para mal.

Claro. De bueno por ahora no hay mucho; lo único positivo es que quien desconocía qué hacíamos los científicos, al presentarse esta situación tan inesperada donde todo son preguntas, ha descubierto que quienes arrojan luz sobre esto son los científicos que investigan este tipo de temas, y de hecho ya habían avisado de que esto podía pasar.

¿En estos meses se ha llegado a producir un retroceso en vuestra investigación por culpa de los efectos de la covid-19?

Por ejemplo, desde marzo se cerró prácticamente el laboratorio, salvo las funciones esenciales, no hemos podido hacer ningún experimento de nuestros proyectos. Hasta junio hemos estado parados, hemos tenido que reinventarnos. Como científicos, nuestro día a día es estar en el laboratorio físicamente para hacer experimentos: desde crecer un plásmido para detectar un gen en las células, hasta coger un trozo de cerebro con una metástasis y aplicarle una técnica que permite ver las células del tumor en verde. Todo esto lo hacemos para generar unas imágenes, o hacer unas cuantificaciones, y analizar esos datos. Nos hemos tenido que centrar en el análisis de datos. Pero si no generas nuevos datos, llega un momento en que no queda nada que analizar.

"Lo único bueno de la pandemia es que la sociedad ha descubierto que quienes arrojan  luz sobre lo desconocido son los científicos"

Y ello supone un freno.

Claro, además, los experimentos que estaban en marcha y no pudieron acabarse el 13 de marzo los tuvimos que parar y, por lo tanto, se perdieron. Se trata de experimentos complicados, porque trabajamos con modelos animales que desarrollan metástasis, así que si estabas estudiando el crecimiento de la metástasis en el cerebro y testando una potencial terapia, o mirando genes que creemos que son importantes, lo tuvimos que parar.

¿Por ejemplo, en ratones?

Claro, los tuvimos que sacrificar antes de tiempo y, por tanto, el experimento no llega al punto en el que puedes evaluar el resultado, con lo cual se pierde esa información. Hay que repetir ese experimento, y ello implica usar más animales, utilizar más medicamento, o generar otra vez las células que inyectamos, además del tiempo de la persona que está haciendo ese experimento.

Eso es un varapalo importante.

Otra cosa que ha ocurrido es que, además de los laboratorios de cada grupo, el CNIO tiene unas unidades de apoyo a la investigación que son zonas comunes donde se tuvo que reducir al máximo el acceso de personal, entre ellos quienes cuidan a los ratones en el animalario. Así que fue preciso disminuir la cantidad de ratones con las que trabajamos. Son ratones que tienen modificaciones en su genoma porque estudiamos aspectos determinados. Después de esta reducción, tienes que volver a expandir esa colonia de ratones. Todo eso es tiempo y es dinero. Claro que ha tenido un impacto, de hecho en el laboratorio seguimos con fuertes restricciones para poder trabajar, entre un 50% de la capacidad, con lo que la velocidad se reduce a la mitad.

¿Se puede hablar de un retroceso de años?

No se sabe, porque en el campo de la investigación, el día menos pensado puedes dar con algo interesante. Un proyecto a priori te puede llevar tres años o te puede llevar toda la vida. Es muy difícil de planificar. Lo que sí es objetivo decir es que la pandemia, igual que para todo el mundo, ha supuesto a nivel de investigación una parada y un freno importante para todo.

"Si queremos despegar como país y no seguir viviendo de un solo sector hay que invertir en ciencia"

Como licenciado en Medicina Veterinaria habrá seguido con atención cómo se ha afrontado la lucha contra el coronavirus. ¿Cuál es su valoración sobre cómo está actuando?

Creo que es muy destacable, por una parte, la absoluta capacidad del mundo científico para responder a un problema de envergadura global. Hay muchísimas iniciativas en marcha para tratar de compartir los datos cuanto antes, ponerse a trabajar en aspectos diferentes. Se han dado pasos en cuanto a tratamiento y, desde luego, es alucinante la velocidad que lleva la vacuna. Hace seis meses que se está trabajando en un virus absolutamente desconocido hasta entonces y estamos hablando de que en 2021 puede haber ya vacunas.

Pero…

Pero, por otra parte, absoluto suspenso a la gente que tiene capacidad de gobernar ciudades, países…, No hablo de nadie en concreto, a nivel nacional e internacional, hay quien lo ha hecho muchísimo mejor o peor. Pero creo que ha habido una absoluta falta de previsión y que los gobernantes deberían ser personas que destaquen por su capacidad de visión y de escuchar a la gente que sabe lo que está diciendo a nivel técnico. Deberían haber puesto otro tipo de medidas, incluso antes de desatarse la pandemia.

"Es muy destacable cómo está respondiendo el mundo científico a este problema de envergadura mundial, pero quienes tienen la capacidad de gobernar se han ganado un suspenso absoluto"

¿Cuáles cree que han sido los mayores errores, por no repetirlos?

Creo que los avisos que se habían ido dando de que una pandemia era altamente probable (hubo antes enfermedades que no llegaron a ser pandemia pero dieron la voz de alarma) no se tomaron en cuenta porque no es como un terremoto que lo ves, es algo silencioso, que de repente está en un pueblo de China pero al mes siguiente está ya extendido por Europa. Creo que esto debe de tomarse en serio y se debe crear un sistema de crisis sanitaria que esté preparado para reaccionar de una manera más global y más consensuada ante este tipo de problemas, para mí es lo fundamental.

"Mucha gente, por primera vez, está pensando que la investigación es necesaria e importante"

- La pandemia también ha supuesto un freno a las pruebas que ayudan a prevenir tumores, como el cribado de cáncer de colon, y ello tendrá repercusión en la incidencia de estas enfermedades.

- Esto está cuantificado ya, en el Reino Unido ha habido estudios, en cáncer y también en patologías cardiovasculares, o en problemas con embarazos derivados de que la atención presencial se ha visto perjudicada. Porque si a un paciente oncológico le planteas tener que ir al hospital asumiendo un riesgo extra, si atraviesa un momento delicado de salud física e incluso psicológica, a veces ha habido pruebas que no se han hecho y el no tener un seguimiento acorde con los protocolos implica que puede afectar al avance de la enfermedad. En este sentido, creo que se están haciendo esfuerzos importantes en cuanto a la telemedicina, que al menos permite seguir con ese control sin la necesidad de ir físicamente al hospital. Aunque hay dolencias para las que hay que ir, claro. Lo cierto es que ya hay repercusiones en el ámbito de la salud, también económicas, y en el campo de la investigación. Hay colegas que han publicado artículos en el sentido de advertir: “¡Ojo! No seamos cortoplacistas en la investigación porque hay enfermedades que cuando pase el coronavirus van a estar ahí, como por ejemplo el cáncer”. Es muy peligroso el cortoplacismo, hay que mirar más a largo plazo porque esta crisis sanitaria pasará, seguro que la superamos, pero el cáncer va a seguir ahí siempre. Hay que distribuir fondos, por supuesto ahora hay una emergencia y hay que atenderla, pero sin olvidarnos del resto de cosas.

-La propia directora del CNIO, María Blasco, apuntaba hace poco que la inversión en investigación no está ni en los niveles de 2010, y eso que desde hace dos años hay un Ministerio de Ciencia. ¿Está de acuerdo, impide este hecho avanzar con el empuje necesario?

 Sí, también está cuantificado: incluso con esta última inyección de dinero que se ha hecho por parte del Ministerio, volvemos a niveles de 2007. Son niveles más altos que los de los últimos años, pero es importante mirar las cosas con perspectiva. ¿Qué queremos, seguir como en 2007 o despegar como un país que ha aprendido una lección y se da cuenta de que no podemos seguir viviendo de un solo sector, sino que hay que invertir de una manera convencida y a largo plazo en otro tipo de sostén y desarrollo?. Porque invertir en investigación está cuantificado que revierte en un beneficio más a largo plazo, en la generación de puestos de trabajo más cualificados, formación de empresas, además de conocimiento y, a veces, ofrece pistas para saber cómo reaccionar frente a una pandemia provocada por un virus desconocido.

"Se decía que esta sociedad iba a cambiar y ahora estamos en una segunda ola"

- Hay que recordar que el grupo que dirige, busca fármacos que eliminen las células que generan la metástasis para impedir que se desarrollen en el cerebro tumores secundarios a raíz de los cánceres de mama, de pulmón, o de piel. Nada menos… teniendo en cuenta su incidencia.

- Desgraciadamente, por eso decía que lo único bueno de la pandemia es que nos ha tocado a todos. Una persona hoy al pensar en una enfermedad oncológica se dice: ”Estoy bien, no tengo cáncer”. Pero puede que dentro de 20 años sufra un cáncer de páncreas y si entonces estamos como ahora, su pronóstico va a ser muy pobre, es decir, lo más probable es que no lo supere. Y entonces pensará ¿cómo es posible que sigamos como hace 20 años en el tratamiento de ese tipo de cáncer? Pues si se hubiera apoyado la investigación de forma potente, si no curarlo, al menos tendríamos nuevos tratamientos o estrategias de prevención…El cáncer afecta a una de cada tres personas a lo largo de su vida, y ahora de repente hay una enfermedad que nos ha afectado a toda la humanidad. Mucha gente por primera vez está pensando que la investigación es muy necesaria e importante. Porque la potencial repercusión de nuestro trabajo no es para mí, ni para gente que trabaja en mi laboratorio, ni para la gente de CNIO. Lo que nosotros hacemos, si descubrimos un medicamento o damos con un hallazgo como el de hace dos años, permite hacer un ensayo clínico y cambia la manera de tratar a los pacientes que tengan metástasis en el cerebro.

- Este segundo confinamiento en Madrid, ¿qué supondrá?

- Hay que ver en qué se traduce. Estoy convencido de que un segundo confinamiento como el que hemos vivimos es inviable, pero lo cierto es que la situación en Madrid está fatal. También es verdad que ha habido gente que se ha relajado muchísimo, y tenemos que ser conscientes de que todos somos igual de vulnerables y no hay una evidencia que diga que a una persona no le puede afectar. Aquí también se manifiesta qué tipo de sociedad tenemos, este problema requiere claramene una componente de solidaridad y de pensar en el otro, y en muchas ocasiones esto no lo ves. Al principio se decía que esta sociedad iba a cambiar y ahora estamos en una segunda ola. Que cada uno saque sus propias conclusiones.

Que no aprendemos de los errores. Queda la esperanza de que haya calado la importancia de apoyar a la ciencia….

¡Pero por egoísmo! ¿eh? Aunque solo sea por egoísmo.    

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