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Aragón

ZARAGOZA

La muerte de un joven en el río Gállego eleva a tres los ahogados en Zaragoza en solo ocho días

La víctima, de 22 años, se bañaba en la Peña del Cuervo cuando fue arrastrada por la corriente. Se trata del segundo chico que pierde la vida este verano en este concurrido paraje.

Muere ahogado un joven de 22 años en la Peña del Cuervo (Peñaflor).

No han pasado ni dos meses y ha vuelto a suceder. Si el pasado 24 de junio era un joven de 18 años el que se dejaba la vida en Peñaflor al saltar al río Gállego desde una altura de 12 metros, este domingo, era otro chico de 22 años el que moría ahogado al ser arrastrado por la corriente también en la Peña del Cuervo. Parece un enclave seguro y son numerosas las familias y grupos de amigos que cada fin de semana se desplazan allí para ponerse a remojo. Pero dos muertes en tan escaso periodo de tiempo han disparado las alarmas, máxime cuando se trata de una zona de baño en la que no hay ningún tipo de control.

Pasaban algunos minutos de las cinco de la tarde cuando los amigos del joven fallecido -de origen paquistaní pero afincado desde hace tiempo en la capital aragonesa- se dieron cuenta de que tardaba en salir a la superficie. Preocupados, se sumergieron en el agua para tratar de localizarlo. Pero sus esfuerzos resultaron baldíos y se vieron obligados a dar la voz de alarma. No tardó en llegar hasta allí la Policía Local y un equipo de rescate acuático de los Bomberos de Zaragoza, que tras invitar a los bañistas a abandonar el lugar empezaron a balizar el río. Una hora después, los buzos encontraban el cadáver del desaparecido a pocos metros del lugar donde lo habían visto hundirse por última vez.

"La lámina de agua de la superficie invita a pensar que se trata de un río tranquilo. Pero no lo es, por debajo las corrientes son muy fuertes y arrastran hasta troncos", explicaba poco después del accidente la alcaldesa de Peñaflor, Mamen López. "Los bomberos hicieron hace algún tiempo un estudio del fondo y localizaron dos sifones -añadía-. Si a eso le sumas que muchos chavales se empeñan en saltar desde una altura de 12 metros y en algunos tramos el cauce apenas tiene dos de profundidad...".

La Policía controlaba la zona

Del peligro que entrañan las aguas del Gállego a su paso por la Peña del Cuervo son conscientes quienes las visitan con mayor frecuencia. "Nosotros venimos mucho por aquí. Este verano creo van ya tres veces. Estás en contacto con la naturaleza y no puede compararse con una piscina. Pero es cierto que hay que andar con ojo, ya que en algunos tramos la corriente es bastante fuerte y puede arrastrarte", contaba Marcia, antes de saber que eso le había ocurrido al joven fallecido. "Dicen que no hay control, pero yo he visto pasar esta tarde tres veces a la Policía Local", aseguraba Rodrigo. "Primero iban diciendo a los chavales que no saltaran -añadía-, después que se pusieran la mascarilla y finalmente han venido para pedirnos que nos marcháramos".

Como no podía ser de otra manera, en cuanto se supo de la desaparición del chico y los buceadores empezaron a peinar la zona, las más de 300 personas que con toda seguridad poblaban ambas orillas del río iniciaron la estampida. Y aunque algunas se habían desplazado hasta allí en coche, la inmensa mayoría volvían en el bus de la línea 28, de ahí que se formaran largas y peligrosas filas junto a la carretera de Montañana.

Con la muerte de este joven concluye una ‘semana’ -de domingo a domingo, ocho días en realidad- verdaderamente aciaga, ya que han sido tres las personas que han muerto ahogadas en la provincia de Zaragoza. El primer deceso se produjo sobre las cuatro de la tarde del pasado 2 de agosto, cuando un transportista de 29 años, M. C., perdía la vida al intentar cruzar el río Ebro a nado en el entorno del recinto de la Expo. De hecho, fue junto al edificio del pabellón de España donde dos días más tarde encontraron su cadáver entre la maleza.

Pero a este suceso hay que sumar uno más, el que se produjo en la madrugada del jueves en Sástago, cuando un vecino de 53 años, A. D. V., murió ahogado en la piscina municipal. La Guardia Civil investiga los hechos, ya que a esa hora estaba prohibido el baño.

"No hay ni un solo cartel de peligro"

Por su proximidad a la capital aragonesa y lo atractivo del entorno, la Peña del Cuervo se convierte cada fin de semana en un punto de peregrinación para cientos de bañistas. Sin embargo, se trata de un enclave peligroso en el que, como recordaba ayer la alcaldesa de Peñaflor, Mamen López, "no hay ni un solo cartel de peligro". "La atalaya de 12 metros de altura desde la que se lanzan muchos jóvenes está dentro de un campo de cultivo y es propiedad privada. Pero yo creo que se podrían buscar soluciones para evitar esta práctica, empezando por mejorar la señalización", manifestaba.

Para la regidora, es muy triste que a estas alturas del verano haya que lamentar dos muertes, "pero hay que actuar pronto para evitar más". "Se anuncian otra vez jornadas de más de 40 grados y esto se va a convertir en un polvorín, con gente por todas partes", advertía.

López cree que "falta cultura de río y un conocimiento real de la naturaleza", por lo que apuesta por un proyecto ambicioso que permita dotar a este paraje de un control de aforos y medidas de seguridad, pero también de un centro de interpretación "donde enseñar a los más jóvenes a disfrutar pero también a respetar del medio ambiente".

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