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“¡Viva la libertad y los hombres valientes!”: 15 años de matrimonios del mismo sexo en Aragón

En 2005 parejas como las de José Luis Cabrero y José Manuel Paz o Ánchel Conte y José I. Barroso abrieron el camino entre la curiosidad ajena y la conciencia propia de que “los derechos se construyen ejerciéndolos”.

Primera boda gay en Huesca . Anchel Conte / Foto Rafael Gobantes / 24-09-05 [[[HA ARCHIVO]]] gobantes4800.JPG
Anchel Conte y José Ignacio Barroso protagonizaron la primera boda gay en Huesca.
Rafael Gobantes

Es probable que en el banquete sonara el ‘Hung Up’ de Madonna o los ‘Días de verano’ de Amaral, porque ambas canciones fueron hits en 2005. Lo más importante, no obstante, no era aquella banda sonora ni tampoco que la suegra se sobrepasara con el champán, lo trascendente fue que la fiesta podía celebrarse. El 3 de julio de 2005 entró en vigor la ley del matrimonio homosexual en España y en Aragón fueron media docena las parejas que decidieron pasar por el altar aquel año. Hoy un enlace de personas del mismo sexo se vive con mucha normalidad, pero entonces -recuerdan los protagonistas- había cierta expectación, nervios y la convicción de que “los derechos se construyen ejerciéndolos”, en palabras de José Manuel Paz, quien contrajo matrimonio en los Mallos de Riglos con su pareja, el oscense José Manuel Cabrera, desde hacía casi una década.

“Teníamos claro que queríamos casarnos por dos motivos. Por la boda en sí, pero también por tener la oportunidad de hacerla. Queríamos visibilizar y, de algún modo, dar ejemplo después de muchos años del lucha”, explica Paz, integrante del colectivo Towanda. Desde entonces, cerca de 800 parejas del mismo sexo se han casado en Aragón (y más de 50.000 en todo el país).

Otra boda muy sonada en septiembre de 2005 fue la del escritor Ánchel Conte y su entonces novio José Ignacio Barroso, con el que mantenía una convivencia de treinta años. La encargada de celebrar la boda fue la concejala socialista Teresa Sas, “que nos regaló un discurso breve pero muy emotivo”, recuerda Conte. “Ya teníamos el documento que nos acreditaba como pareja de hecho, porque llevábamos juntos desde el año 1977. La boda la recuerdo feliz, rodeado de familia y amigos como Eloy Fernández Clemente, el exjusticia Emilio Gastón, José Antonio Labordeta, el que fuera diputado en el Congreso León Buil, buena parte de los integrantes de la revista Andalán...”, rememora el también historiador. “Hubo muchos músicos, los recuerdo en la escalera y en la sala”, que fue significativamente el salón del Justicia, en donde al final de la ceremonia se escucharon gritos como “viva la libertad y los hombres valientes”. Conte calcula que fueron unos 160 los invitados que continuaron la fiesta con un banquete en el también emblemático Casino de Huesca.

Tras estas avanzadillas (y otro par de bodas de hombres en los juzgados de Zaragoza y en la sierra de Gúdar) llegó el momento a la primera boda entre dos mujeres en Aragón que se celebró en octubre de ese mismo año en Cariñena. Lo curioso es que el alcalde que la ofició era el popular Alejandro Bribián y, aunque su partido había llevado la ley al Constitucional, el primer edil no dudó en casar a Virginia y Tere porque “las chicas son de aquí y conozco a sus familias de toda la vida”, argumentó. “La ley regula estas bodas y no hay nadie en mi partido que impida cumplir la legislación”. España se convirtió en 2005 en el cuarto país del mundo en reconocer este derecho, tras Holanda, Bélgica y casi a la vez que Canadá. En estos quince años la situación se ha naturalizado como demuestra el hecho de que la plana mayor del PP, con Mariano Rajoy, Soraya Sáenz de Santamaría y hasta Dolores de Cospedal, asistió al enlace de Javier Maroto.

José Luis Cabrero y Pepe Paz, fotografiados en 2005.
José Luis Cabrero y Pepe Paz, fotografiados en 2005.
Dune Solanot

“Entonces había curiosidad, pero tratamos de llevarlo con discreción y no quisimos que hubiera periodistas en la sala”, recuerda Conte. “Habíamos grabado una entrevista para Radio Huesca con el compromiso de que se emitiera después de la ceremonia y se ve que tenían muchas ganas porque a las doce ya estaba en antena”, bromea.

“Nosotros pudimos ver procesos de transición en la gente más próxima, tanto de su aceptación propia, como en la empatía o en la necesidad de sacar a la luz y resolver conflictos que llevaban tiempo silenciados”, dice Pepe Paz. Él y su marido querían hacer una fiesta por este aniversario en septiembre pero, conscientes de que habría baile, roce y abrazos, la celebración se ha pospuesto hasta que no haya que usar mascarillas ni estar pendientes de las distancias.

Ambos ‘pioneros’, Paz y Conte, consideran que una involución legal a los derechos y su situación es “imposible”, pero “seguimos siendo el chivo expiatorio o siendo estigmatizados cuando las cosas no van bien”, dice el integrante de Towanda. “Cuando alguien cree estar perdiendo privilegios, el recurso fácil es atacar a alguien que considera que está por debajo de él y en esta crisis social y económica va a haber mucha gente enfurecida”, augura.

“"No hace falta irte a un país árabe para comprobar cómo proliferan las leyes antigays"

El profesor altoaragonés, por su parte, cree que “el mayor peligro en estos tres lustros llega ahora, con la entrada en las instituciones de partidos que no respetan los derechos”. “No hace falta irte a un país árabe para comprobar cómo proliferan las leyes antihomosexuales. En Polonia o en Hungría está habiendo retrocesos por la influencia de las políticas fascistas”, afirma Conte.

“No nos van a poder arrebatar los derechos pero hay que estar en alerta permanente para no dar pasos atrás. Por fortuna, mucha gente joven ya se ha educado de otra manera y son conscientes de que amar no resta derechos a nadie. Por eso, los homófobos de ahora lo son a sabiendas, con todas las letras, son incluso más culpables que hace 30 o 40 años que no había conocimiento sobre este tema”, concluye. 

Información de HERALDO de septiembre de 2005.
Información de HERALDO de septiembre de 2005.
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