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Aragón

Las aves vuelven a llenar la laguna de Gallocanta gracias a su gran lámina de agua

El temporal Gloria unido a las lluvias de primavera ha provocado que la laguna tenga un metro y 30 centímetros de lámina de agua.

“Creemos que la laguna de Gallocanta se encuentra en el máximo de este siglo”, explica Carmina Franco, educadora del centro de interpretación de la Reserva Natural. “Nos faltaría confirmarlo, a falta del dato del año 2010, pero analizándolo con los expertos que vinieron a recoger los datos, creemos que está en una inundación superior a la de dicho año, que fue la última vez que recuperó un poquito el nivel”. En estos momentos, la laguna tiene un metro y 30 centímetros de lámina de agua. “Hay que tener en cuenta que la laguna es muy grande y que conforme va recibiendo agua, esta se va extendiendo, por lo que para que la lámina llegue a tener un metro y 30 centímetros ha tenido que recibir mucha agua”, indica la misma.

El temporal Gloria, unido a las abundantes lluvias de los últimos meses, están detrás de este esplendor de la laguna. “Para llenarse la laguna fue importantísima la nevada de este invierno. Estuvimos más de una semana incomunicados debido a la acumulación de nieve, una nieve que se fundió de manera muy lenta y que se aprovechó muy bien”, cuenta Franco. “Y, ahora, las lluvias de esta primavera. Ambas cosas han sido fundamentales”.

"La reserva natural de la laguna acoge especies, sobre todo especies vegetales, que necesitan la sequía"

La laguna de Gallocanta cuenta con ciclos de sequía y de inundación. “Los ciclos de sequía se entienden como fases de la laguna y, por eso, por ejemplo, aunque la laguna esté seca no está permitido pasear por dentro porque sigue estando viva”, explica esta educadora. “Estos ciclos son incluso necesarios para el ecosistema de la misma, pues la reserva natural de la laguna acoge especies, sobre todo especies vegetales, que necesitan la sequía. Algunas de estas especies que requieren perder la lámina de agua, además, se encuentran peligro de extinción”, continúa. 

Sin embargo, estos ciclos de sequía e inundación, que se llevan repitiendo a lo largo de los siglos, durante los últimos 40 años los ciclos de sequía se han repetido con mayor frecuencia. “En los últimos años estas fases de sequía se repiten tan frecuentemente que no consigue entrar las fases de inundación que le corresponden. El máximo de inundación del siglo pasado, es decir del siglo XX, fue en los años 70 y se llegaron a superar los dos metros de profundidad. Pero, la importancia no es tanto la cifra que se alcanzaba, sino que la laguna recuperaba la fase de inundación no solo en un momento puntual, sino que permanecía en inundación como la de ahora, durante varios años consecutivos. Lo que provocaba que las aves pudiesen vivir aquí durante una década, en unas condiciones de inundación óptimas”.

"Es tremendo. Estamos esperando a los censos oficiales, pero por el entorno de la laguna hemos observado una gran cantidad de aves.

Por tanto, “esta inundación no es histórica”, como señala la educadora del centro de interpretación. “Si la laguna hubiese cumplido sus ciclos, es decir, no hubiese roto sus ciclos hidrológicos, la inundación de este momento entraría dentro de la normalidad de este humedal. En cambio, la sequía sí que fue atroz, durante un año estuvo seca prácticamente. Por tanto, la inundación no es histórica, pero la sequía de hace dos años sí que lo fue”.

A falta del censo oficial, ya se han detectado aves acuáticas en la laguna de Gallocanta
A falta del censo oficial, ya se han detectado aves acuáticas en la laguna de Gallocanta
Centro de interpretación de la laguna de Gallocanta

“Un espectáculo no solo visual, sino de sonidos”

El paso de aves constante provoca que en cuanto la laguna se llena muchas decidan quedarse. “Es tremendo. Estamos esperando a los censos oficiales, pero por el entorno de la laguna hemos observado una gran cantidad de aves. Es espectacular la cantidad de especies que ya tenemos”, señala Franco. “Lo más emocionante es que han vuelto especies buceadoras, que necesitan una lámina de agua ya importante para poder estar en un humedal y que en estos últimos años era bastante complicado verlas”, detalla. “Especies como la focha común, el porrón, los somormujos, los zampullines,… Todas estas especies necesitan una profundidad de agua y en todos estos años no era posible verlas. Son especies que han vuelto”.

Así lo atestigua Luis Tirado, biólogo y delegado en Aragón de SEO/BirdLife. “Nuestros técnicos de campo han observado aves acuáticas como la cigüeñuela, la avoceta o algunos patos, como el tarro blanco. Y, además, va a haber una explosión en cantidad de las aves que se reproducen en la laguna”. “Por tanto, este regalo para los pueblos del entorno de la laguna de Gallocanta –como califica Franco– es un espectáculo no solo visual, sino también de sonidos”.

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