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Tras superar el coronavirus: “De aquí a un año quiero celebrar los 100 años a todo tren”

Carmen ha sido una de las 31 pacientes de centros Covid-19 del Gobierno de Aragón que han recibido el alta este miércoles.

"Mucha salud para todos, que tengáis mucha suerte en todo, hasta en el amor". Así se ha despedido esta mañana Carmen, de 98 años, mientras salía sentada en un andador, con mascarilla rosa, ropa del Salud y su bolso pequeño negro cruzado, del centro Covid-19 del Gobierno de Aragón en el barrio de Miralbueno de Zaragoza. Hace 18 días ingresó tras dar positivo en la residencia en la que vivía en la capital aragonesa. Este miércoles, a las 12.15, ha sido una de las siete pacientes del centro que han sido dadas de alta tras ganarle la batalla a la enfermedad. Un grupo con mayoría de nonagenarios que han ido recogiendo trabajadores de Cruz Roja en varios vehículos.

 En cuatro días van a salir 20 pacientes del centro que acoge a personas mayores con síntomas leves, la mitad de las que llevan registradas en su mes de actividad. Se queda así con la mitad sus camas disponibles, según el balance que hacía a la salida Laura Gracia, directora del centro Aedas, ahora bajo la tutela del Salud.

Carmen, Araceli o Pascual son 3 de los 7 pacientes de coronavirus que este miércoles han recibido el alta en el centro Covid que se encuentra en Miralbueno. En tres días, esta residencia ha permitido volver a sus hogares a 20 ancianos Heraldo TV ha estado con algunos de ellos en sus primeros pasos libres de la enfermedad.

Carmen ha sido la paciente más mayor del día. "Siempre he estado muy sana", ha afirmado ya en el vehículo de Cruz Roja, tras una salida triunfal con una decena de empleadas del centro animando con toques de campanillas y una pancarta con un arcoiris y el lema ¡Sí, se puede!, que ella ha convertido en un "¡Sí que puedo!". En su mente estaba ahora celebrar su cumpleaños en junio y "de aquí a un año celebrar los 100 años a todo tren", ha anunciado, algo abrumada por la despedida. A quienes están pasando la enfermedad les ha dicho "que tengan mucha confianza en los que los cuidan". Ha tenido palabras para las suyas estas dos semanas: "Siempre os voy a tener en mi pensamiento". "Yo he sido buena, ¿verdad?”, bromeaba con las auxiliares que habían salido a la puerta.

"He estado asustada. Pensamos que sería muy difícil que saliera"

"Me han llamado de su residencia y me han dicho que ha llegado bien", ha explicado poco después su hija Marisa, por teléfono. "Ha conocido a todo el mundo, la han aplaudido y la han visto muy bien". Ella tendrá que esperar un poco para comprobarlo. "Han dicho que vaya esta tarde que me la enseñarán a través de los cristales y podremos hablar por el móvil, pero tiene que estar aún en su habitación 15 días".

"Es de las personas que no quiere morirse, siempre está pidiendo una prórroga. Antes de esto ya estaba pensando en la celebración de los 100 porque ya le hicimos una a los 90", ha explicado. "Lo importante es que ha salido", aunque es consciente de que esas "prórrogas" se pueden acabar en cualquier momento. "Ha sido una persona activa. Ama de casa y trabajadora toda la vida, en la misma empresa hasta que se jubiló. Se merece todo lo bueno que le pase".

Aliviada, ahora, reconoce que desde que le dijeron que su madre había dado positivo en Covid-19 "he estado asustada todos los días". El alta "ha sido un triunfo. Yo creo que los enfermos que son positivos tienen muchas posibilidades de superar todo", ha asegurado. "Pensamos que sería muy difícil que saliera". Aunque lleva marcapasos, los médicos le explicaron que el mayor problema era la edad. La victoria de su madre quiere que sirva para dar ánimo a quienes pasan por la misma situación. "Ya va siendo hora de que tengamos buenas noticias para los enfermos que están todavía en los hospitales y para las familias que no los pueden ver".

"Solo tuvo fiebre un día y tos"

Por eso, ha estado llamando todos los días al centro de Miralbueno. "En su residencia solo tuvo fiebre un día y un poco de tos", pero como había habido 15 días antes algún caso le hicieron la prueba y dio positivo en Covid-19. "Ella se encontraba bien", ha asegurado. "Para la edad que tiene está bien, se puede hablar con ella de cualquier cosa aunque tiene sus despistes", ha comentado.

En sus conversaciones telefónicas estos días no la veía angustiada por la enfermedad. Su madre le solía preguntar: "¿Pero este virus, cuándo se va a ir?" y se sorprendía cuando su hija le aseguraba que seguían encerrados en casa. "¡Aún no os dejan salir!", decía. "Luego se olvidaba", ha reconocido Marisa. Y siempre repetía: "Estoy muy aburrida, muy aburrida". Echaba de menos las visitas de la familia, que antes de la pandemia eran muy frecuentes. "A mi madre hablar con la familia le ha dado la vida. Siempre ha estado alrededor de todos".

La comunicación con el centro Covid ha sido más restringida que en la residencia donde está habitualmente y los nietos se han quejado de que no han podido hablar con ella como antes. "Yo tenía siempre a una persona responsable de atenderme", ha reconocido, pero en alguna ocasión ha sido más difícil para ellos. Y no ha podido llevarse la televisión. "Está acostumbrada a estar todo el día con ruido, pero nos dijeron que era imposible porque no había conexión en la habitación".

Ahora piensa en cómo le habrán afectado física y anímicamente estos días. "Por teléfono noto que no sabe muy bien donde está. Le pasó cuando estuvo ingresada por la cadera. Ha bajado un poco en ese sentido", cuenta. Tras romperse la cadera, lleva viviendo en una residencia desde junio del año pasado. "Va en silla de ruedas, anda con el andador muy poco", ha explicado. "Me dijeron que había tenido neumonía" y algún día tuvieron que ponerle oxígeno.

Se muestra agradecida con el centro. "Me la han cuidado muy bien porque si a los 18 días ha dado negativo eso quiere decir que la atención ha sido buena", asegura. Y también tiene buenas palabras para su residencia. Después de producirse varios contagios el personal decidió confinarse con los ancianos.

"Duro es bastante, pensaba que no me iba a curar"

Pascual Gil saluda desde el vehículo de Cruz Roja.
Pascual Gil saluda desde el vehículo de Cruz Roja.
José Miguel Marco

El bajón físico lo han notado los familiares de Pascual Gil, de 89 años, que ha sido otro de los residentes dados de alta. Sentado en la ambulancia aseguraba que no había estado asustado por la enfermedad pero "duro es bastante. No pensaba que me iba a curar", ha confesado. En su caso, estuvo ingresado en el Hospital Clínico de Zaragoza 15 días y después le llevaron al centro de Miralbueno otras dos semanas. Ha perdido un poco la noción del tiempo. La cuenta la llevan sus hijos, Pascual y Pedro Luis, que se han acercado a verlo antes de que lo trasladaran a la residencia en la que vive en Vera de Moncayo, a unos 80 kilómetros de Zaragoza.

"Estuvimos preocupados porque no lo podíamos ver", decía el primero al pie de la ambulancia. "Ha bajado mucho de aspecto físico", ha asegurado tras verlo. "Es muy activo. Salía por el pueblo a la partida de guiñote", ha explicado, pensando en si lo podrá seguir haciendo. Mientras, su hermano, le pasaba a su padre una videollamada con una sobrina, con la que charlaba más animado.

"Vienen con un poco de desorientación. Muchos no saben muy bien por qué están aquí porque no tienen síntomas. Algunos hablan de un ‘bicho’", ha reconocido la directora, contenta porque el centro registrará 7 de las 31 altas previstas en centros Covid de este miércoles. En el mes que llevan funcionando van a sumar 40, ha apuntado en la puerta. "También ha habido fallecidos", ha confesado, sin cuantificarlos. "Ahora nos viene el aluvión de altas de todos los resultados de las pruebas que se hicieron y han dado positivo". El centro, diseñado como residencia, ha sido inaugurado durante la pandemia para atender a enfermos leves. "Funcionamos como un hospital", ha explicado. Tiene 33 trabajadores. Al estar en primera línea, tienen que proteger también a sus familias y algunos como ella han elegido alojarse estos días en los hoteles habilitados para sanitarios. "Tengo personas mayores en casa y asmáticos", ha relatado.  

Esta mañana se han dado 31 altas en los dispositivos Covid-19 habilitados por el Gobierno de Aragón para las personas de centros residenciales con coronavirus que no requerían hospitalización, según ha informado el Ejecutivo regional en un comunicado. Se suman a las 128 altas que hasta ahora acumulaban ya estos centros intermedios en los que trabajan de forma coordinada los Departamentos de Ciudadanía y Derechos Sociales y el de Sanidad. La gran mayoría de los pacientes tienen más de 80 años. Los centros Covid-19 siguen recibiendo ingresos y hasta este martes tenían ocupadas 198 de sus 274 plazas.

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