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El maíz se prepara para su próxima siembra

Queda apenas una semana para que el grano llegue a los regadíos aragoneses. La Red Arax ha publicado un informe con orientaciones.

Un agricultor realiza las labores de siembra del maíz en una explotación aragonesa.
Un agricultor realiza las labores de siembra del maíz en una explotación aragonesa.
Red Arax

Aragón (y toda España) continúa en estado de alarma, con la restricción de movimientos y el cese de actividades que ello conlleva), pero el campo no para. En esta situación tan excepcional todos los sectores se afanan en la producción de alimentos con los que garantizar el abastecimiento a la población. Pero también hay que continuar planificando los cultivos que darán sus frutos en los próximos meses. Es lo que sucede con el maíz, cuya siembra comenzará a producirse en las próximas semanas para que el cultivo se vaya desarrollando hasta el verano, momento de cosecha. Por eso, la Red Arax acaba de publicar un informe final en el que detalla los resultados finales de la campaña pasada. Con él se pretende que los agricultores, las cooperativas y las empresas puedan decidir mejor la orientación de sus explotaciones.

El documento evidencia que el cultivo de maíz sigue creciendo en superficie. En la pasada campaña lo hizo en un 21% hasta alcanzar las 99.777 hectáreas, de las que se obtuvo cerca de un millón de toneladas, lo que supone el 24% del maíz total que se produce en toda España.

Con estas cifras, Aragón se sitúa como la segunda comunidad con mayor extensión, solo superada por Castilla y León y posiciona así a este cultivo cerealista como el más representativo de los regadíos del valle del Ebro.

Hay un pero. El cultivo "atraviesa unos momentos complicados desde el punto de vista de la rentabilidad económica, en un problema que viene de lejos", señala Miguel Gutiérrez, responsable de la Unidad de Cultivos Herbáceos del Centro de Transferencia Agroalimentaria del Gobierno de Aragón. De hecho, "desde la campaña 2013/14 los precios se mueven en una horquilla de entre los 170-180 euros por tonelada", detalla Gutiérrez. Y con esas cotizaciones, advierte, el agricultor tiene que obtener unas producciones superiores a las 10 toneladas por hectárea para poder cubrir unos elevados costes de producción.

"Es cierto que gracias la tecnología, el riego y la fertilización, en los últimos años se ha logrado incrementar de manera espectacular el rendimiento de este cultivo", detalla Gutiérrez. Pero a renglón seguido este experto reconoce "que la falta de agua en algunas campañas, los veranos calurosos que dificultan una buena floración de la mazorca o los problemas de sanidad vegetal como la araña, que tuvieron una fuerte incidencia en 2019 y que provocaron la disminución de los rendimientos, hacen del maíz un cultivo de riesgo por su alta inversión", remarca Gutiérrez.

Pese a ello, los datos de superficie evidencian que el agricultor sigue apostando por el maíz, porque «es evidente que es necesario y esencial para la gestión económica de las explotaciones, para el movimiento del sector cooperativo y empresarial y para equilibrar las cuentas globales del sector primario».

Para consumo humano

El estudio detalla que de las cerca de las 100.000 ha de maíz que en 2019 se cultivaron en Aragón, el 56% se sembraron con variedades transgénicas. El resto fueron convencionales con destino tanto a pienso humano como consumo animal. En este último caso, los responsables del análisis señalan el trabajo de dos empresas bien implantadas en Aragón, Liven Agro-Quality Corn de Monzón y Tereos-Syral de Zaragoza, que contrataron durante la pasada campaña un total de 20.000 hectáreas, que se dedican a la producción de maíz de palomitas, blanco, amarillo y waxy (para la primera empresa) y cereal para la fabricación de almidones y glucosa en el caso de la industria zaragozana.

Eso significa que en 2019 la superficie de maíz de consumo humano supuso el 20% del total de las hectáreas sembradas, por lo que "queda claro el valor de este tipo de cultivos en nuestra comunidad", incide Gutiérrez. Pero, como destaca el responsable de la Unidad de Cultivos Herbáceos del Centro de Transferencia Agroalimentaria del Gobierno de Aragón, la rentabilidad de estos cultivos no solo hay que buscarla desde la gestión de gastos en las explotaciones y de los insumos que se aplican, sino también "hay que encontrarla en estas variedades que ofrecen a nuestras producciones un plus de precio y calidad".

Lo que no muestra cambios significativos son las cifras que detallan las preferencias del sector en cuanto al manejo agronómico del cultivo. Así, durante la última campaña se mantuvieron los porcentajes de maíz de primera siembra, que ocupó 67.520 hectáreas, frente a la superficie dedicada a rastrojero, que se extendió por 32.258 hectáreas. Fue la provincia de Huesca la que albergó la casi totalidad del maíz de segunda cosecha -un 91% del total-. Un porcentaje que se explica por el gran peso que el regadío a presión tiene en la agricultura de esta provincia. Un cultivo que en estos años, detalla Gutiérrez, está rotando con la cebada, gracias a sus buenos precios y rendimientos, y con el guisante para congelado o para seco. Una alternancia "que está consolidando las cifras finales de la superficie del maíz", concluye Miguel Gutiérrez.

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