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Aragón

innovación

Drones aragoneses en la guía que busca impulsar el sector en España

La lentitud en la concesión de permisos para sobrevolar áreas restringidas como las ciudades frena el avance de las empresas, que confían en el potencial de una actividad que "ha venido para quedarse".

Que un dron revise el estado de un aerogenerador o unas placas solares y localice si hay un problema ya es una realidad. Colaborar en la extinción de incendios, elaborar al detalle la topografía de un terreno o ver el mundo a vista de pájaro ya es presente. Pero las posibilidades de estas "aeronaves pilotadas por control remoto" como las denomina la regulación en España se ven limitadas todavía por la regulación y la necesidad de preservar la seguridad aérea. 

"En Aragón hay empresas punteras", ha asegurado Guillermo de Roda, presidente de Adronaragón, la asociación que agrupa al sector en la comunidad y fundador de ACG Drone, la única aragonesa que aparece en la guía de fabricantes elaborada por la compañía Alpha Unmanned Systems (AUS), con sede en la localidad madrileña de San Sebastián de los Reyes. En ella, que prepara ya su segunda edición para primeros de 2020, se incluyen 76 firmas en España. El número total de operadores sería muy superior por lo que la guía sigue abierta. Entre los objetivos de este primer paso figura  "fomentar el conocimiento y las relaciones empresariales entre nosotros, las empresas nacionales, potenciando así la identidad de nuestro sector y el orgullo de la marca España", ha apuntado Eric Freeman, CEO de la compañía madrileña que diseña y fabrica helicópteros tácticos.

La asociación aragonesa está formada por 25 compañías, aunque De Roda reconoce que solo cuatro trabajan con drones. Al 'boom' que se produjo a partir de 2014 han seguido unos años de espera por la falta de regulación y ahora el retraso en la concesión de permisos.

Llevar medicinas  a zonas remotas

De las compañías aragonesas, Freeman valora que ayudan "a que destaquen otros al contar con una  Asociación de Pilotos y Operadores, haber promovido eventos como Expodrónica (feria que ahora se celebra en Madrid), tener un clúster aeroespacial como es AERA o ser uno de los principales actores en proyectos tan innovadores como Pharmadron", en referencia al proyecto impulsado por la distribuidora farmacéutica Novaltia y la empresa de drones Delsat. Desde esta última, Daniel Yuste ha apuntado a la normativa como el principal freno a una actividad, que mantiene su potencial. Un ejemplo de ello es el citado dron diseñado para llevar medicamentos a zonas remotas, con el que ya se ha realizado una prueba piloto en el aeropuerto de Teruel. "Es un proyecto muy ventajoso pero por temas de normativa no es viable. No se puede llegar a la puerta de la farmacia porque hay que atravesar zonas de viviendas". Ahora esperan que a mediados de 2020 mejore la situación con la entrada en vigor de la nueva normativa europea.

"No se está dejando progresar al sector", ha lamentado Yuste. Esto ha hecho que no todas las empresas que comenzaron en los primeros años hayan podido aguantar. En su caso, su principal actividad se desarrolla en el sector audiovisual y cada vez más en el industrial. Para este último llevan a cabo trabajos como la revisión de montajes de naves y cálculos volumétricos como, por ejemplo, el conteo en volumen del trabajo que puede haber en una mina a cielo abierto o la estimación del número de árboles en un monte. 

Vuelos urbanos y nocturnos

Las empresas se encuentran en la práctica con el problema de la lentitud de la administración para autorizar los vuelos. La espera puede ser de cinco o seis meses, un plazo "que los clientes no están dispuestos a esperar", ha apuntado De Roda. De hecho, ha reconocido que "no hay ninguna empresa que esté autorizada para volar en entorno urbano, controlado (en aeropuertos) o nocturno"

"Lo que pensábamos que se iba a solucionar en seis o siete meses vamos camino de un año". Pero se ha mostrado "positivo" ya que "posiblemente en dos años habrá varias empresas habilitadas para volar en casi cualquier entorno".

 Reconoce que la aeronáutica "es un sector muy especial. Cualquier accidente tiene muchas consecuencias". Sus trabajos se desarrollan en el sector industrial "en el que hay mucho trabajo y no tiene este tipo de restricciones, por ejemplo, en las revisiones de parques solares". También realizan trabajos de topografía, contratados por ingenierías o constructoras para hacer una evaluación de un terreno. "Podemos tomar datos de 1.000 hectáreas en un día, frente a las 200 de la topografía tradicional", ha estimado. Además, llevan a cabo revisiones de infraestructuras (ferroviarias y carreteras) de aludes y posibles desprendimientos. Operan en España y el extranjero, en países de Sudamérica, Gibraltar y África.

Normativa europea en 2020

Para Freeman, la regulación supone uno de los "mayores retos" a los que se enfrenta el sector. Por ello pide "una regulación y normativa sobre el espacio aéreo europeo para poder volar con seguridad, que identifique a los actores en vuelo y permita un tráfico constante y seguro". Actualmente el sector se encuentra a la espera de que a mediados del año que viene entre en vigor la normativa europea, prevista para junio de 2020. Hace tres años España reguló el sector en el Real Decreto 1036/2017, de 15 de diciembre. A esta normativa se sumará la que llegue desde la Unión Europea que servirá de marco legal "mínimo" para todos los países, ha explicado De Roda. 

 Aunque desde el sector se han puesto muchas esperanzas en que la regulación europea permita avanzar más rápido en cuestiones como la concesión de permisos en zonas urbanas, De Roda cree que España "se va a autoproteger" y pedirá que se cumplan también sus requisitos. "Sobre todo para entornos urbanos, controlados y nocturnos", ha enumerado, los que se regularon en el Real Decreto.

El potencial del sector se sigue viendo desde los operadores. "Los drones han venido para quedarse", afirma Yuste. La más optimista es la compañía madrileña AUS que cree que "los avances en el mundo dron son constantes y las posibilidades para todos los sectores beneficiarios de esta tecnología son casi infinitos". En su caso, su modelo  Alpha 800 vuela con la UME (Unidad Militar de Emergencias).

Desconocimiento

Las tres empresas coinciden en que sus potenciales clientes no conocen todas sus aplicaciones."La gente, empresas e incluso la administración, nos ven como un sector del futuro, cuando en realidad somos el presente", ha afirmado Freeman. "Deben entender los drones como una solución actual a problemas actuales, que además por lo normal ahorra costes, tiempos y mejora rendimientos". Ha pedido una mayor visibilidad de la industria nacional. Enumera servicios como la agricultura de precisión, la minería, la pesca, el control fronterizo, la detección de explosivos, la obtención de datos en situaciones de desastres naturales o el rescate de personas en lugares de difícil acceso.

 

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