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La borraja se muere sin saber por qué y se hunde la rentabilidad de las explotaciones

Desde 2015, las explotaciones zaragozanas, donde se concentra el cultivo de borraja en Aragón, están perdiendo entre un 20% y un 80% de la productividad.

Las explotaciones de borraja han visto en los últimos cuatro años cómo sus plantas morían sin conocer la causa
Las explotaciones de borraja han visto en los últimos cuatro años cómo sus plantas morían sin conocer la causa
Heraldo

“Algunas plantas de borraja están muriendo y no sabemos el motivo”. Con estas palabras desde las cooperativas zaragozanas han querido exponer el problema al que se enfrentan las explotaciones de borraja de Zaragoza desde 2015, cuando detectaron que algunas plantas estaban muriendo sin una causa concreta. Por esta razón,  los agricultores de la zona, tras probar sin éxito algunos tratamientos, han propuesto al Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA) investigar qué está sucediendo, dado que las explotaciones de este cultivo, que se concentran en la provincia zaragozana, están perdiendo, desde dicho momento, entre un 20% y un 80% de la productividad.

“Hemos probado distintos tratamientos para poner fin a este problema, pero cuando hemos pensado que alguno funcionaba se ha tratado, finalmente, de que esa planta estaba sana”, aseguran desde las cooperativas. Y es que este misterio afecta de forma aleatoria a las plantas de borraja y mientras unas mueren, otras se desarrollan sin problemas. De ahí que el rango del descenso de la productividad sea tan grande, pues en unas explotaciones afecta de una manera y en otras de otra, aunque también se producen variaciones entre las diversas cosechas dentro de una misma explotación. Unas pérdidas que han provocado que en los últimos cuatro años la rentabilidad de este cultivo se haya reducido a la mitad.

“El primer paso será diagnosticar el problema”, señala Ana María Sánchez, investigadora de la Unidad de Hortofruticultura del CITA, que junto a Cristina Mallor, también investigadora del mismo departamento, y Joaquín Aibar, del departamento de Ciencias Agrarias y del Medio Natural de la Escuela Politécnica Superior de Huesca (Universidad de Zaragoza), liderarán el proyecto que cuenta con una subvención de 118.040 euros, correspondiente a la convocatoria del año 2019 del programa de Desarrollo Rural de Aragón 2014-2020, cofinanciado por el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FFEADER) y por la Comunidad aragonesa, en un 80% y un 20% respectivamente. “Las causas de esta muerte de la planta están por determinar y por eso en lo primero que trabajaremos será en la obtención de una semilla de calidad, que incorpore resistencias a las posibles enfermedades que están afectando al cultivo, utilizando, entre otros, los materiales conservados en el Banco de Germoplasma Hortícola del CITA, donde se mantiene una colección de 2.056 muestras de semillas hortícolas procedentes de Aragón”, apuntan desde el CITA.

“No sabemos de dónde viene este patógeno, solo hemos visto que se ha ido multiplicando en estos último cuatro años”, indican desde las cooperativas. “Hasta ahora hemos adoptado soluciones de forma individual –declaran–, pero hemos decidido unirnos para enfrentarnos al problema y buscar una solución conjunta”. Así se ha creado un grupo de cooperación, en torno al CITA y a la Universidad de Zaragoza, compuesto por la Sociedad Cooperativa Agraria San Lamberto, la Asociación de Hortelanos y Productores de Zaragoza, la agricultora Ivana Rebollo y el minorista el sector hortofruticola Manuel Granel. Además de por las empresas Hermanos Mené y Viveros Flores Aznar, que serán los que participen activamente en el proyecto dejando sus tierras para que los investigadores puedan dar con la solución en sus explotaciones.

Además de buscar una variedad de borraja que incorpore resistencias a las posibles enfermedades que están afectando al cultivo, el proyecto pretende abordar la rotación de cultivos y la utilización de variedades que proporcionen al productor hortícola alternativas al monocultivo de borraja. “Los productores están abiertos a la innovación varietal, siempre y cuando sea con productos adaptados al consumidor, es decir, que el mercado los demande como puede ser el caso de la acelga, el tomate, el calabacín o la berenjena”, detalla Sánchez. Asimismo, añade: “Esta rotación del cultivo puede mejorar la calidad del suelo”.

Cabe señalar que a este misterio que rodea a la muerte de algunas plantas de borraja, se suman los problemas derivados por las altas temperaturas, como que la planta se queme, lo que ha provocado que este año que el 80% de las plantaciones de borraja se hayan “cocido”, o las plagas. “Este, el de que las plantas se mueran –afirman las cooperativas–, es un problema más al que hacer frente, sobre todo entre mayo y septiembre, que es cuando mayor actividad tiene este cultivo en nuestras explotaciones, y que ha provocado, debido a la poca disponibilidad, que el precio de esta verdura en el mercado haya aumentado tanto”.

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