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Los cámpines, “esos pequeños pueblecitos” que atraen cada vez más, suman un alza del 10% en el primer semestre

Hasta 118.310 campistas visitaron las instalaciones aragonesas desde enero hasta junio, un auge que se espera que se mantenga el resto del año, gracias a un agosto muy prometedor debido al gran número de reservas.

El Camping Aín está situado junto a la peña Oroel y a solo dos kilómetros de Jaca.
El Camping Aín está situado junto a la peña Oroel y a solo dos kilómetros de Jaca.
Laura ZamboraÍn

“Una primera parte del año excelente”. Con estas palabras José Manuel Ferrero, presidente de Asociación de Empresarios de Camping de Aragón (AECA), ha definido el primer semestre del ejercicio que ha concluido, según los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), con la llegada de 118.310 campistas a Aragón, un 10% más que en el mismo periodo en 2018. Un aumento que en junio ha sido aún mayor, del 17,9%, gracias a las 43.401 personas que han decidido alojarse en alguno de los 91 cámpines con los que cuenta la Comunidad abiertos, en dicha fecha. “Este junio ha sido uno de los mejores de la historia -asegura Ferrero- gracias a que el tiempo acompañó”.

Y las buenas noticias para este sector parece que no cesan. La Federación Española de Campings (FEEC), que augura que el campin volverá a ser este verano la segunda oferta vacacional preferida por los españoles tan solo por detrás de los hoteles, calcula que la ocupación media de los cámpines de interior, entre los que se encuentran los aragoneses, rondará el 80%, lo que puede suponer alcanzar unas cifras históricas. Eso sí, según anota el presidente de AECA, “julio no ha sido todo lo bueno que podría haber sido, debido al ‘exceso’ de buen tiempo, pues las continuas noticias de altas temperaturas en la Comunidad, sobre todo en el valle del Ebro, han ahuyentado a algunos campistas”. Sin embargo, “agosto –declara el mismo- se prevé excelente, así lo pronostican las reservas, y es un mes en el que el tiempo no es tan determinante pues es el mes de vacaciones por excelencia”.

Y es que si algo define al campin es que tanto su mayor fortaleza como su mayor amenaza es el mismo: el tiempo. “No tenemos un cliente tipo, pues nos visitan de todas las edades, pero si hay algo que tienen en común los campistas es que son amantes de la naturaleza y valoran el estar en contacto con ella, entonces cuando el tiempo no acompaña, bien sea por exceso de frío o de calor, la ocupación se resiente”, señala Ferrero, que anota que “es cierto, que cada vez afecta menos, sobre todo a los bungalows, puesto que, en la actualidad, la mayoría están equipados con climatización”.

Es por ello, que ahora la temporada de campin no finaliza al acabar el verano y este invierno alrededor de un tercio del centenar de cámpines aragoneses continuaron abiertos. “Las instalaciones son cada vez más versátiles y hay público para todo, el plus de estar en contacto directo con la naturaleza hace que muchos vean en los cámpines el mejor alojamiento para ir a esquiar, por ejemplo”, indica Ferrero. “Además, esta nueva tendencia de no cerrar es un plus a la hora de generar empleo”. Así de las 700 personas que pueden llegar a contratarse en plena temporada estival, más de 150, según los datos del INE, conservan su trabajo en invierno.

“La población está necesitada de pueblo y los cámpines son pequeños pueblecitos”

¿Las razones por las que se decide elegir un campin para alojarse? El sector lo tiene claro: Instalaciones adaptadas a las demandas de los clientes, contacto continuo con la naturaleza y familiaridad. “Ha pasado a la historia eso de que el que va de campin es porque no se puede permitir otra cosa, los cámpines se han adaptado para incluir las demandas de los clientes, es un 'resort' al aire libre, y hemos dado en la clave, pues hemos conseguido captar la atención”, explica el presidente de la AECA.

Asimismo, “la población está necesitada de pueblo, busca escapar a este, y los cámpines son pequeños pueblecitos”, asegura. “Se toma la fresca, los niños juegan todos juntos, sin importar la edad o la nacionalidad y se habla con los vecinos, son estas cosas lo que atrae a nuestros clientes que demandan tranquilidad y familiaridad”.

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