Aragón

Gastronomía

Gente de la tierra

El ‘Glovo’ aragonés de la carne a la brasa tiene su sede en Miedes

Una pareja de la localidad ha puesto en marcha una web donde pueden adquirirse todos los productos  necesarios para elaborar una barbacoa.

Pilar Hernández y Fernando Ros son los responsables de Brasa y Sal.
Pilar Hernández y Fernando Ros son los responsables de Brasa y Sal.
HA

"Queremos una paletilla de ternasco de Aragón, precocinada, varias vueltas de morcilla, una de chorizo y otra de longaniza casera". Esta es la petición que hace unos meses se encontraron en su correo electrónico, Fernando Ros y su mujer, Pilar Hernández, responsables de Brasa y Sal, un ‘e-commerce’ con sede real en su pueblo, Miedes, en la comarca Comunidad de Calatayud, y que se dedica a la venta ‘online’ de piezas para barbacoa y otros productos cárnicos.

La petición que, a simple vista, parece muy normal, les sorprendió sobremanera porque el destino de esa carne era la ciudad china de Shanghai, un lejano rincón del mundo donde un español quería probar las bondades de los productos que había visto en la web www.brasaysal.com, que han creado en 2019. Ricos bocados que, desde hace seis años, esta pareja elabora en su obrador y que ahora pueden llegar a cualquier rincón del mundo.

"Es un sueño hecho realidad. La página nos ha abierto muchas puertas y ha permitido que nuestros productos traspasen fronteras más allá de nuestro pueblo y alrededores. Desde febrero, hemos recibido una media de entre cinco y seis encargos a la semana, con destino a lugares como Madrid, Barcelona o Valencia. Sin olvidarnos de los encargos nuevos procedentes de restaurantes de Calatayud o Zaragoza", indica Pilar.

Tradición familiar

Un problema de salud hizo que ella y su pareja, Fernando Ros, ingeniero informático, decidieran cambiar totalmente de registro laboral y apostaran por un oficio que la familia de Pilar conocía muy bien. "Mi madre, Goya, y mi abuela siempre tuvieron fama de muy buenas mondongueras; y mi bisabuelo Fernando, mi abuelo ‘El chato’, y mi padre, Silvino, eran excelentes matarifes. La gente siempre ha alabado sus embutidos y nosotros hemos querido seguir su estela, con la meta puesta en conseguir que nuestros productos sigan teniendo el mismo sabor que los que ellos hacían con tanto cariño", matiza.

En un primer momento, les asaltaron muchas dudas antes de poner en marcha su carnicería, Cárnica Ros. Pero vencieron todos los temores y el 13 de agosto de 2013, sin miedo a las supersticiones, abrieron. Seis años más tarde, y apoyados por un amigo común, Antonio Ortego que ahora es su socio, decidieron innovar y montar un comercio electrónico de carne. "Pensamos que era una idea muy novedosa el poder llevar carne de pueblo, de calidad, a cualquier rincón donde nos la pidieran. Y nos hemos aprovechado de las nuevas tecnologías y de los adelantos en los servicios de transporte refrigerado para hacerlo posible", indica Pilar.

Pueblos con vida

Ella recuerda que la única condición que puso para que este negocio arrancara es que la producción tenía que seguir haciéndose en Miedes, el lugar donde quieren que su bebé Nora eche raíces.

"A los dos nos encanta el pueblo y queremos que nuestro proyecto sirva para generar empleo aquí. Por eso, en la página pueden encontrar también vino de la bodega San Alejandro, de Miedes. Queremos ayudar a mantener nuestro pueblo. Que haya gente en las calles y risas en las plazas. Tenemos un compromiso con nuestras raíces, con nuestros antepasados", apunta.

Ella sabe de lo que habla porque colabora con pasión en diferentes asociaciones vecinales para que el pueblo "pueda presumir de tener vida, mucha vida". Un rincón de la provincia de Zaragoza, de 470 habitantes, que gracias a la ilusión y al trabajo diario de Pilar y su marido se está dando a conocer en otros lugares del mundo como el ‘Glovo’ de las barbacoas.

- Ir al suplemento 'Heraldo del Campo'

Etiquetas
Comentarios