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Retrasos y confusión en las paradas de bus de los pueblos en el primer día sin el tren Zaragoza-Valencia

Malestar entre los viajeros por el cierre de la vía durante tres meses y por las molestias de los trasbordos por carretera.

Viajeros en la estación de tren de Teruel subiendo ayer al autobús que les llevaría a Valencia.
Viajeros en la estación de tren de Teruel subiendo ayer al autobús que les llevaría a Valencia.
María Ángeles Moreno

Caos, desconcierto y retrasos en algunas salidas y llegadas al destino. Así describían ayer los usuarios de la línea de tren Zaragoza-Teruel-Valencia cómo había sido el viaje alternativo por carretera en el primer día de cierre de la vía férrea por obras de mejora que durarán hasta el próximo 4 de octubre. Tras estas actuaciones, la rebaja del tiempo de viaje será de apenas unos 10 minutos con la supresión de cinco limitaciones temporales de velocidad.

Pasajeros que hicieron el recorrido entre Teruel y Valencia por la mañana relataron que tuvieron que orientar al conductor del autobús para que este encontrara las paradas fijadas en los pueblos intermedios de la ruta –muchas de ellas fuera de la estación de tren– y pudiera recoger a los viajeros. En la localidad de Manzanera, al parecer, se pasó de largo y el vehículo tuvo que retroceder. "Los que conocían bien la zona, han ido guiando al chófer para evitar dar vueltas todo el rato; lo malo es que el viaje se ha alargado, ha sido una vergüenza y estamos indignados", manifestó Clemente Montano.

Otros viajeros se tomaron esta incidencia con humor. "Nos hemos reído mucho y le hemos dicho al conductor que la compañía debería haberle grabado en el móvil el itinerario, así de fácil, no pasa nada, únicamente que el servicio es mejorable", dijo Juan Antonio Gil. Para Magín Yago, también pasajero del mismo autobús, el servicio de ayer fue "deficitario y marcado por el desconcierto".

Desde Renfe explicaron que los autobuses contratados en sustitución de los trenes están dotados de todos los sistemas de navegación necesarios, si bien algunas paradas "están en puntos tan específicos que se agradece la colaboración de quien conoce a fondo el lugar". Las mismas fuentes de la compañía destacaron que el plan alternativo por carretera ha sido estudiado a fondo durante dos meses, si bien "son los primeros días de funcionamiento y hay que ajustar algunos aspectos, pero todo se solucionará".

En la estación de Teruel, dos jóvenes se quejaban de que su autobús a Zaragoza iba a salir con casi 20 minutos de retraso. "Esperamos que las obras que han puesto en marcha valgan la pena porque, de momento, todo son molestias para los viajeros", denunció una de ellas, Daniela Fernández. "El tren es más cómodo y rápido que el autobús y ni siquiera han bajado el precio del billete por carretera", agregó.

En este sentido, otro pasajero protestaba porque había pagado 18,70 euros para ir de Teruel a Valencia en el autobús de Renfe, cuando el bus de la compañía de línea regular cuesta 9 euros. "Si llego a saberlo no vengo, me va a costar el doble de dinero y puede que en tiempo, también", afirmó.

Para Miguel Gordillo, ayer faltó información por parte de Renfe. Este hombre contó que al ir a coger a primera hora de la mañana el autobús en la terminal de Zaragoza para viajar a Teruel "nadie ha sabido informarme bien del andén al que debía ir ni de las condiciones del trayecto". "He visto mucha improvisación", resaltó.

El responsable del Servicio Renfe Viajeros y Regionales de Aragón, Rafael Lázaro, destacó el "compromiso" de la empresa de mantener la comunicación entre todas las estaciones de la línea y justificó la demora de algunos servicios en que los autobuses tienen que entrar a los pueblos a recoger viajeros y volver a salir a la autovía Mudéjar. El último trayecto en bus Valencia-Teruel es una hora más largo que en tren.

De trasfondo, el deterioro de la línea férrea, con limitaciones de velocidad de hasta 30 kilómetros por hora que hacen que recorrer en tren los 350 kilómetros de Zaragoza a Valencia cueste 5 horas y 12 minutos. "La vía está muy estropeada y algunos trenes parecen cafeteras", señalaba una mujer, Dolores Amaya. Para algunos viajeros, como Clemente Montano, "es una lástima la cantidad de turismo que está perdiendo Teruel por no tener una buena comunicación por tren. Está claro que esta ciudad es la gran olvidada".

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