Despliega el menú
Aragón

La autovía A-23 se cobra este año más muertes que las peligrosas N-232 y N-II

Cinco carreteras aragonesas acumulan el 41% de las víctimas mortales de accidentes en 2018. La Autovía Mudéjar es una de las vías más transitadas de Aragón y la que más vidas se ha cobrado: 8 fallecidos en total.

Imagen del accidente mortal del lunes en la A-124, en el que murió un joven.
Imagen del accidente mortal del lunes en la A-124, en el que murió un joven.
Oliver Duch

La siniestralidad vial en Aragón reflejaba una tendencia al alza desde hace meses, un empeoramiento que esta semana se terminó confirmando. A falta de poco más de un mes para que termine el año 2018, en Aragón ya se han registrado 58 víctimas mortales en accidentes de tráfico, tantas como en todo 2017.

Las estadísticas reflejan, además, que los siniestros han sido más graves pues solo en siete de ellos fallecieron catorce personas. Y la mayoría de ellos se han concentrado en tan solo cinco carreteras de las cerca de 300 que discurren por Aragón. En esas cinco vías han muerto 24 personas, el 41% de todas las víctimas de tráfico en la Comunidad.

La A-23, la Autovía Mudéjar, es una de las vías más transitadas y, este año, también una de las que presenta mayor siniestralidad. La autovía que prácticamente atraviesa la Comunidad de norte a sur ha sido el escenario de seis accidentes que han costado la vía a ocho personas. Varios de estos choques han provocado múltiples víctimas mortales, como la colisión entre un todoterreno y un camión el 4 de febrero a la altura de Paniza, que causó la muerte de una madre y su bebé; o el que, de momento, es el último siniestro ocurrido en la vía, el 14 de noviembre en Almudévar, donde perdieron la vida dos jóvenes de Huesca de 23 años.

La A-2, otro de los ejes con más tráfico, también arroja unos datos muy negativos, con cuatro muertos en otros tantos accidentes en los términos municipales de Bubierca, Fraga, Calatayud y Alhama de Aragón.

No todas las carreteras que se han cobrado vidas este año son autopistas o autovías. En la autonómica A-1503, que discurre por las comarcas de Calatayud y del Aranda hasta el límite con la provincia de Soria, han fallecido tres personas en dos accidentes.

"Nos jugamos el pellejo cada vez que vamos por ella", lamentaba en declaraciones a HERALDO el alcalde de Sabiñán, Ignacio Marcuello, el pasado 26 de octubre, cuando una colisión frontal entre dos turismos le costó la vida a un vecino de Jarque de 26 años.

El peligro de la N-II y la N-232

En la lista de carreteras más peligrosas se cuelan, como es tristemente tradicional, la N-II y la N-232. Este año, el tramo sin desdoblar de la carretera Madrid-Barcelona se ha cobrado cinco vidas en cuatro accidentes. En uno de ellos, ocurrido el 1 de septiembre en Peñalba, murieron un padre y su hijo. La novia del joven viajaba con ellos y resultó herida de gravedad.

Mientras, en la N-232, cuatro personas han muerto en tres accidentes en los términos municipales de Fuentes y El Burgo de Ebro. En uno de ellos, ocurrido a principios de agosto, murieron una vecina de Pina y otra de Zaragoza cuando acudían a trabajar y sus turismos chocaron frontalmente.

El análisis de las causas de los accidentes permite apuntar, precisamente, que casi la mitad de los accidentes mortales que se han registrado desde enero en Aragón han sido colisiones entre uno o varios vehículos. Aunque en menor medida, también son numerosas las salidas de vía.

La mayoría de los fallecidos, 34, eran los conductores, mientras que 12 víctimas viajaban como acompañantes. Desde el 1 de enero, han muerto además siete peatones, cuatro motoristas y un ciclista.

Muchos fallos humanos

Miguel Bernal, presidente de Stop Accidentes Aragón, lamenta el repunte de víctimas en las carreteras y lo achaca, en parte, a los conductores. "Casi el 90% de los accidentes se producen por fallos humanos", apunta Bernal, aunque reconoce que en ocasiones también se registran siniestros por el mal estado de la vía. "Cuando nos encontremos con carreteras en mal estado, lo que hay que hacer es adecuar la velocidad a las condiciones de la vía y, luego, exigir a las administraciones que arreglen los desperfectos", señala.

Para el responsable de Stop Accidentes, la educación vial, el respeto y la concienciación de lo que supone conducir un vehículo son esenciales para reducir de forma drástica la siniestralidad. "Nosotros, continuamente damos testimonio del sufrimiento que se queda en las familias que sufren los accidentes de tráfico. Nos ha pasado a nosotros, pero le puede pasar a cualquiera", asevera el presidente de la asociación aragonesa.

El colectivo mantiene encuentros periódicos con los responsables de la Dirección General de Tráfico (DGT) a quienes trasladan sus inquietudes sobre seguridad vial y las posibles mejoras que se pueden abordar. "Aún hay muchos accidentes mortales por excesos de velocidad y consumo de alcohol y drogas. Hay que seguir trabajando en la concienciación", añade Bernal.

Seis fallecidos en caminos

Las estadísticas de la DGT que se actualizan a diario tienen condicionantes importantes: solo contabilizan los fallecidos en el momento del accidente y en las veinticuatro horas posteriores. Además, solo tienen en cuenta los accidentes en vías interurbanas y deja fuera de sus balances a las personas que pierden la vida en lugares como caminos vecinales o pistas. No obstante, la DGT hace un informe anual en el que se refleja los fallecidos en los 30 días siguientes al siniestro.

De tenerse en cuenta los percances en caminos vecinales o pistas, estaríamos hablando de 64 fallecidos de tráfico este año en Aragón, ya que este año han muerto seis personas.

El empeoramiento de los datos de siniestralidad vial no es exclusivo de Aragón: el número de fallecidos ha aumentado en ocho comunidades más, entre las que destacan Cataluña (30 muertos más que en 2017), la Comunidad Valenciana (27 más) y Galicia (26). La DGT ya ha anunciado que en los próximos meses se va a endurecer la normativa de tráfico para intentar frenar el incremento de víctimas mortales.

Etiquetas
Comentarios