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Aragón, un país de montañas

Albarracín: una escapada para disfrutar del puente de diciembre

Albarracín es una localidad turolense llena de encanto que destaca por los colores teja y ocre de sus fachadas. Un lugar ideal para visitar este puente de la Constitución.

Vistas de Albarracín.
Fundación Santa María de Albarracín

Considerado uno de los pueblos más bonitos de España, Albarracín es un municipio turolense que pertenece a la comarca de Sierra de Albarracín. Una localidad llena de encanto que destaca por los colores teja y ocre de sus fachadas, sus calles empedradas y empinadas y por contar con uno de los sistemas defensivos más importantes de Aragón.

Fuera de su casco urbano, la localidad cuenta también con entretenidas propuestas para pasar una jornada en familia. Rutas como la ermita del Carmen, los Pinares de Rodeno o el Sabinar de Monterde son ideales para hacer con niños y disfrutar de la naturaleza y de los bellos paisajes que ofrecen los alrededores del municipio.

Pero además de su entorno, Albarracín esconde monumentos históricos que merecen la pena ser visitados.  Prueba de ello es que su conjunto histórico está declarado como bien de interés cultural.

El casco histórico de la localidad está rodeado completamente por las murallas de Albarracín, uno de los recintos fortificados más importantes de Aragón. Un formidable recinto, fruto de diversas ampliaciones.

El castillo de Albarracín se sitúa sobre un impresionante peñasco que constituye un magnífico mirador por su elevada topografía. Estaba protegido por tres puertas pero en la actualidad solo se conserva con claridad una de ellas.  Cuenta con once torres de planta circular y una de planta cuadrada.

La Torre Blanca de Albarracín constituye uno de los tres castillos del sistema defensivo de la ciudad. Data del Siglo XIII y está situada junto a la Iglesia de Santa María. Es uno de los más destacados miradores de la localidad y a día de hoy es una sala que alberga exposiciones programadas por la Fundación Santa María de Albarracín.

La catedral de El Salvador construida sobre un templo románico y mudéjar y el Palacio Episcopal, son otros de los edificios históricos con los que cuenta la ciudad. Actualmente el Palacio Episcopal alberga el Museo Diocesano con una importante colección de tapices y orfebrería.

El Museo de Albarracín es el lugar idóneo para conocer de cerca la historia de localidad. Se sitúa en el antiguo hospital del municipio y a lo largo de los años ha tenido diferentes usos. Fue utilizado como cárcel después de la guerra civil y actualmente está rehabilitado como museo de la ciudad.

Otro de los tesoros que esconde el municipio turolense es la Casa de la Julianeta, la llamada ‘’torre de pisa” de Alcañiz. Una casa del siglo IXV, inclinada y de color rojizo que se ha convertido en una de las referencias simbólicas del conjunto histórico de la ciudad. Una casa en la que se ha mantenido su carácter residencial convirtiéndose en un taller de artistas.

Situada a extramuros de la ciudad, fuera de la zona defensiva de las murallas se encuentra la ermita del Carmen. El paseo hasta la ermita ofrece una singular vista de la parte trasera de Albarracín. Un templo del siglo XVIII, situado en la periferia de la población que ha sido tradicionalmente lugar de devoción. Una ermita que ha sido rehabilitada hace apenas unos meses de la mano de la Fundación Santa María de Albarracín.

La mejor forma de conocer el municipio turolense es andando por sus inclinadas y estrechas calles, sus arcos y pasadizos y con las casas de color rojizo como protagonistas. Uno de los pueblos más bonitos de España en el que merece la pena perderse.

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