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Heraldo del Campo

"La trufa hace que no solo comas, sino que disfrutes de la comida"

Desde Sarrión, Trufas Bertolín se dedica a la comercialización de este hongo comestible. También adiestran a sus perros en el arte de buscarlos.

Daniel Bertolín, en el campo, con uno de sus perros, en plena tarea de búsqueda de las trufas.
Daniel Bertolín, en el campo, con uno de sus perros, en plena tarea de búsqueda de las trufas.
Antonio García

Cuando era un niño de apenas ocho años, Daniel Bertolín, uno de los pioneros en el mundo de la truficultura en Teruel y en España, y presidente de la Asociación de Truficultores durante doce años, veía como los montes de la Escaleruela, la aldea donde vivían, muy cerca de Sarrión, se llenaban en otoño de truferos de Cataluña y de Huesca en busca del oro negro que se escondía en esta tierra.

Siguiendo su ejemplo, cuando salían del colegio, Daniel y sus amigos rebuscaban por los mismos bosques para contribuir con sus hallazgos a la escasa economía doméstica de sus hogares. Años después, sus padres decidieron hacer de este hobby un oficio y la familia se especializó en la búsqueda profesional de trufas. De forma paralela, Daniel convirtió a sus mascotas en auténticos perros truferos que le han dado muchas satisfacciones y galardones a lo largo de estos años.

«Después de trabajar con mis padres, puse en marcha mi propio negocio y, al terminar la mili y casarme, decidimos arrendar cotos en Guadalajara, Cuenca o Castellón, para recoger las trufas que allí se criaban. En aquellos años había mucho misterio en torno al mundo de las trufas, porque era nuestro modo de vida y no podíamos decirle a todo el mundo donde podían encontrarlas o cómo había que buscarlas. Pero siempre ha sido un negocio legal, en el que hemos pagado los impuestos o las tasas de licencia que nos correspondían», apunta Daniel Bertolín, responsable de Trufas Bertolín (http://trufasbertolin.com), empresa que en estos momentos da trabajo a más de seis personas.

Daniel sabía que para buscar trufas había que contar con buenos perros y, con mucha paciencia y maña, comenzó a adiestrarlos, con cariño, sin castigos, porque ellos son los que le han permitido vivir de este negocio. «Un perro trufero no es un animal excepcional, pero tiene que ser muy sociable y soportar la adversa climatología de la época de recogida», apunta mientras recuerda con cariño a Karina y Tato, dos de los canes que más alegrías le han dado.

En estos momentos, cuenta con 19 perros que él mismo ha adiestrado para que luego los buscadores de trufa de su empresa se aprovechen de su buen olfato y encuentren las mejores trufas. Esas que han convertido a su empresa en todo un referente, hasta el punto de que han servido para acompañar a algunos platos del banquete real del actual rey Felipe VI y doña Letizia. «Gracias a la calidad de nuestros productos, podemos presumir de tener a los mejores clientes en España y fuera de nuestro país», señala Daniel, quien se muestra muy satisfecho de que ahora la trufa ya sea un producto desconocido y que cada vez más personas disfruten de un plato acompañado de este hongo.

A él, cuando le preguntas con qué alimentos se combina mejor lo tiene claro, «con todos en su justa medida, porque la trufa hace que no solo comas, sino que disfrutes del momento de la comida».

Más información en el Suplemento Heraldo del Campo

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