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Aragón, un país de montañas

Balnearios de Aragón: descanso, acción y 'glamour'

En la comunidad, los once establecimientos termales ofrecen al visitante terapias y tratamientos medicinales, al tiempo que diversifican su actividad hacia nuevas propuestas orientadas al ocio activo, la belleza o el adelgazamiento.

Las propiedades terapéuticas y relajantes de las aguas, uno de los motivos para descansar en un balnerario.
Balneario Termas Pallarés

¿Cuantas veces no soñamos con estar en un balneario? Hacer un paréntesis para disfrutar de la tranquilidad, y sumergirse en un oasis de bienestar gracias a los poderes medicinales y benéficos de las aguas. En Aragón existen once establecimientos termales, todos ellos alrededor de manantiales de fama contrastada, cuyo uso llega en algunos casos desde tiempos de la civilización romana, dotados con instalaciones totalmente actualizadas cuando no de reciente construcción.

El auge de los balnearios se originó en la Europa del XIX, unidos a las propiedades medicinales de las aguas termales. En 1860 se declaró en España la utilidad pública de las aguas minero medicinales. Las de Jaraba están especialmente indicadas «para los trastornos renales, tanto al ser ingeridas (cura hidrópica), como por inmersión y otros tratamientos», explica Montse Sánchez, del Balneario Sicilia, en donde a los baños, chorros, circuitos de sauna, jardín termal, masajes watsu, aerosoles o pediluvios se ha unido la haloterapia, respirar sal. «Fuimos los primeros en España, hace diez años, en tener una cámara de sal, que mejora los problemas respiratorios: asmas, alergias, EPOC…», afirma Sánchez, quien también destaca los beneficios que se ha revelado que los tratamientos en balneario proporcionan frente a la fibromialgia «por la tranquilidad que aporta y por el efecto positivo del calor». La función rehabilitadora del agua, ya que facilita el ejercicio de los músculos de manera menos traumática para el cuerpo al estar flotando, es útil también para los casos de recuperación deportiva. El perfil 'activo' caracteriza, según Sánchez, a los clientes del Balneario de Serón, de la misma compañía y también en Jaraba. «Vienen a aprovechar las opciones de ocio al aire libre que da nuestro entorno natural, y después disfrutan de nuestra galería de baños, como lo hace nuestra clientela estable, más asociada a los tratamientos termales».

Las propiedades terapéuticas del agua siguen siendo uno de los ejes en el atractivo de estos establecimientos «que se mantiene y se potencia», dice Ramiro Pérez, director del Balneario de Paracuellos de Jiloca, cuyas aguas sulfurosas «son únicas en Europa, muy similares a las del Mar Muerto, indicadas para el tratamiento de la piel», afirma. Cada vez son más, sin embargo, los viajeros con un perfil más activo que eligen alojarse en un balneario, ya sea para realizar salidas por el entorno como para tenerlo de punto de descanso tras otras actividades. Pérez afirma que son una opción elegida por «grupos de amigos para despedidas de soltero o cumpleaños, o para familias» que, además de los circuitos termales disfrutan del parque, dos lagos y pistas de pádel del establecimiento.

Turismo activo

El Balneario de Vilas del Turbón, en plena Ribagorza, tiene entre su clientela a los esquiadores que suben al Pirineo «y cuando cierran las pistas, por la tarde, se relajan en el agua caliente de nuestra piscina», dice Maribel Sola desde este establecimiento. Y no son los únicos turistas 'activos', también reciben «grupos jóvenes que compaginan las rutas de senderismo que pasan por el balneario, con una jornada de relajación o familias que buscan un alojamiento tranquilo para la noche», al tiempo que se benefician de algunos de los tratamientos relajantes, «incluso los niños, para los que se reserva una hora en la piscina, termal, siempre evitando los chorros, que no son convenientes a su edad», explica.

Pensando en ofrecer experiencias personalizadas para grupos de amigos o familias, el Balneario de Ariño, uno de los más jóvenes de Aragón, acaba de añadir a sus instalaciones centrales seis villas independientes, donde sumergirse en un entorno natural y ver desde la ventana el vuelo de buitres leonados o los paseos de las cabras monteses. Dentro del balneario, el centro termal, sanitario y fisioterapéutico Balnea permite cuidarse y preparar la piel para que no le afecte el frío del invierno, para lo que Ariño alarga este año su temporada hasta el 16 de diciembre, y volverá a abrir para Nochevieja y Año Nuevo. Basada en las propiedades medicinales de sus aguas ha creado la línea de cuidado cosmético Aquatherma, un eslabón más en la generalización de los tratamientos de belleza que están presentes ya en todos los balnearios. También el Balneario Manzanera El Paraíso, comercializa un vaporizador de sus aguas, con efecto tónico y relajante.

El 'glamour'

Y es que, conseguidos la salud y el bienestar, el 'glamour' se ha introducido en los balnearios, o mejor cabría decir que ha vuelto a resucitar ese pasado elegante y opulento con el que nacieron. Aragón cuenta con un testigo excepcional de aquella época: las Termas Pallarés, en Alhama de Aragón. Si ya eran conocidos por los romanos los beneficios de sus aguas termales -que manan a a una temperatura de 32ºC-, para las dolencias articulares, y sus efectos relajantes y sedantes a través del baño, ahora sus visitantes disfrutan además de un entorno idílico en el lago natural a 29ºC, y unas instalaciones, con tres hoteles y un casino, que evocan un deslumbrante pasado que convive con el confort actual.

El 'lujo de la calma' es también la apuesta del Balneario de Segura, abierto hace poco más de un año, y que es el único solo para adultos en toda España. Una opción que «responde a nuestra filosofía de maximizar la tranquilidad» dice Javier Vázquez-Illá, director de este establecimiento de cinco estrellas. Junto a los tratamientos termales se han esmerado en crear una carta «diseñada por nuestros nutricionistas para favorecer el adelgazamiento y el efecto 'detox', algo que también propicia la alcalinidad de nuestras aguas», explica. Un espíritu que mantienen «incluso en nuestros menús de Nochevieja, aunque hacemos alguna excepción».

Los once centros

- Balneario de Alhama de Aragón****

- Balneario de Ariño****

- Balneario La Virgen** (Jaraba).

- Balneario Manzanera El Paraíso***

- Balneario Panticosa Resort ****

- Balneario de Paracuellos de Jiloca***

- Balneario Serón*** (Jaraba)

- Balneario Sicilia**** (Jaraba)

- Balneario Vilas del Turbón**

- Balneario Termas Pallarés***** (Alhama de Aragón)

- Balneario de Segura***** (Segura de los Baños).

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