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Aragón

La industria alimentaria pisa el acelerador

El sector agroindustrial aragonés no ha dejado de crecer en los últimos años, incluso en los momentos más complicados de la crisis. Lo ha hecho en ventas, en mercados y, especialmente, en empleo.

Los últimos anuncios de millonarias inversiones en el sector agroindustrial aragonés han parecido dar un brillo especial a esta actividad industrial. Pero su dinamismo viene de lejos. Tanto, que han demostrado cómo la fortaleza de sus cimientos -algunas de estas industrias tienen raíces centenarias- les ha permitido no solo resistir los envites de los momentos más duros de la crisis, sino también crecer en sus ventas, en sus plantillas, en el volumen, el valor y el destino de sus exportaciones... y avanzar hasta colocarse entre los puestos de cabeza de los sectores industriales con mayor protagonismo en la economía aragonesa.

Un papel principal que también juega en el mercado laboral aragonés, no solo por mantener el empleo en el más complicado de los escenarios económicos, sino por generar nuevos puestos de trabajo que le han permitido recortar distancias con el sector de la automoción -el primero en empleo en Aragón- al que amenaza con adelantar para convertirse en el primer generador de puestos de trabajo en la Comunidad.

Esta realidad la certifica un estudio realizado por el Servicio de Estudios Económicos de la consejería que lidera Marta Gastón, en el que se analiza la evolución de las empresas alimentarias durante el periodo 2008-2016. Y los datos en él recogidos corroboran que esta industria, que nunca ha estado parada, ha pisado a fondo el acelerador precisamente en unos años en los que otros sectores industriales se veían obligados a echar el freno.

La industria alimentaria ha sido tradicionalmente una de las actividades más importantes dentro del sector industrial tanto de Aragón como de España. Lo dice textualmente un informe elaborado por el servicio de estudios de la consejería de Economía. Y ahora más, podría añadir el análisis a tenor de las cifras que evidencian la evolución de esta actividad durante el periodo 2008-2016, que precisamente coinciden con de mayor dificultad para la economía española, en general, y de la Comunidad, en particular.

El primer paso al frente que ha realizado este sector, según el documento, tiene que ver con un mayor protagonismo en su peso relativo en el conjunto del sector industrial. Porque, su valor añadido bruto (VAB) creció un 24% entre 2008 y 2014 (último dato disponible), lo que permitió que su participación en el VAB industrial haya escalado hasta el 10,7% y adelantar hasta la tercera posición, solo por detrás de Energía y agua y Material de transporte, desde aquel octavo puesto en el que se encontraba al inicio de la crisis. Se lo debe a una «mayor resistencia cíclica que el conjunto de la industria», dice el estudio, que señala que en un periodo caracterizado por una fuerte crisis, las ventas netas de los productos de estas empresas se han incrementado un 15,6%, mientras que en el conjunto de la industria se desplomaban un 10,2%.

Una situación similar se produce su cifra de negocio o sus consumos intermedios. Así, mientras en alimentación y bebidas se incrementaban aumentos del 14,1% y del 12,5%, en el conjunto de las ramas industriales los porcentajes lucían el signo negativo, al caer un 10,5% y un 5,8% respectivamente. Y aunque es cierto que no ha sido profeta en su tierra -han descendido las ventas en la Comunidad autónoma-, las producciones alimentarias aragonesas han ganado terreno en el mercado nacional (un 12,5% más) y, especialmente en los mercados exteriores. De hecho, sus exportaciones a la Unión Europea se han disparado un 62,2% y las destinadas al resto del mundo nada menos que un 110,4%.

Más cerca de automoción

Los responsables de la Asociación de Industrias de la Alimentación de Aragón llevan años reivindicando el papel de la alimentación como segundo sector industrial en empleo en la Comunidad. Los datos del informe realizado por el servicio de estudios de la consejería de Economía no solo lo ratifican, sino que evidencia su avance hasta situarse a niveles muy similares al potente sector aragonés de la automoción. Y con una proyección -e inversiones millonarias- a futuro que hace augurar al sector el podio en generación de empleo, como ya sucede en el conjunto del país.

Motivos para el optimismo no les faltan, a tenor de los proyectos empresariales presentados durante el pasado año y que traen bajo el brazo no solo millonarias inversiones sino miles de empleos. Entre ellos destacan las construcción del segundo centro productivo de Bon Àrea en Épila, con una inversión de 400 millones y la creación de 4.000 puestos de trabajo; la ampliación del secadero de jamones de Vall Companys en Calamocha (Teruel), con una inversión de 78 millones y 150 empleos; la instalación de un matadero de porcino del grupo italiano Pini en Binéfar (Huesca), que supondrá un desembolso de 70 millones y generará 600 puestos de trabajo, la ampliación del complejo cárnico de Grupo Jorge en Zuera (Zaragoza) que, con una inversión cercana a los 135 millones permitirá la creación de 2.000 empleos, o las nuevas instalaciones de Aves Nobles y Derivados (Casa Matachín) en Mercazaragoza, donde invertirá 20 millones y generará 50 puestos de trabajo?.

Ahí están los datos. El sector de la fabricación de vehículos a motor concentra el 16,7% del total de afiliados en la industria. Un porcentaje poco más de un poco por encima del 15,3% que representa la industria alimentaria. Destaca además que desde 2010 la actividad alimentaria ha ganado peso relativo, en términos laborales, en el conjunto de actividades industriales de la comunidad. Un avance que se cuantifica en 2,4 puntos porcentuales. Y lo ha hecho generando nuevos puestos de trabajo en unos años marcados por la crisis económica en los que el sector industrial en general sufrió un fuerte varapalo que se tradujo en destrucción de empleo y cierre de empresas. Según el documento, durante el periodo analizado (2008-2016) la importancia relativa del empleo en la industria alimentaria sobre el total del sector «ha seguido una tendencia creciente».

Pero no todo ha sido un camino de rosas. El informe destaca que entre los años 2010 y 2014, el empleo también se resistió en las plantillas de las empresas alimentarias aragonesas. Pese a ello, a partir de 2014 las tasas de empleo en este sector comenzaron a recuperarse para mantener, hasta la actualidad, variaciones interanuales positivas, más incluso que la media nacional. Porque mientras que durante esos seis años, la afiliación a la agroindustria aragonesa se incrementaba un 5,6%, a nivel nacional caía un 2,4%, con lo que como consecuencia, destaca el informe, el empleo de esta actividad en Aragón ha aumentado tres décimas hasta representar el 3,5% del total nacional.

Dicho en número absolutos, la industria alimentaria emplea a más de 14.000 trabajadores, una plantilla que supera en casi un millar a las cifras previas a la crisis. No ha sucedido lo mismo en el conjunto del sector en España, que ha perdido en seis años unos 10.000 trabajadores, si bien continúa manteniendo el estatus como primer sector industrial.

Comercio exterior

Y si hay un indicador del que esta industria puede sacar pecho ese es el que refleja su facturación en el exterior. La exportación ha sido el gran aliado de las empresas de este sector para hacer frente durante los años más duros de la crisis a un deprimido consumo interno. Sus ventas por los mercados internacionales no solo se han servido para salvar los muebles ante el inapetente demanda aragonesa y española, sino que además no ha dejado de engordar su cifra de negocio.

«La industria alimentaria ha sido una de las grandes impulsoras de la positiva evolución del sector exterior aragonés en los últimos años». Lo dice el estudio realizado por la consejería que lidera Marta Gastón, una afirmación que justifica destacando que entre 2008 y 2016, el total de las exportaciones aragonesas crecieron un 28,1%, pero las de la rama alimentaria lo hacían en un 76,2%. De esta manera, si en 2008 la importancia relativa de las exportaciones de esta actividad industrial sobre el total de Aragón era de un 6,8%, ocho años después había escalado hasta el 9,3%. Y subiendo, porque en 2017 la facturación de la industria alimentaria en los mercados internacinacionales alcanzó un nuevo récord al superar los 1.200 millones de euros, un 21% más respecto a las cifras de 2016, según datos de la Asociación de Industrias de la Alimentación de Aragón (AIAA).

No solo se ha exportado más, también lo han hecho más empresas, nada menos que un 56,3% más, ya que las 400 firmas aragonesas que comercializaban sus productos en 2008 se habían convertido en 625 en 2016. Y aunque también han aumentado las importaciones, lo han hecho en una proporción muy inferior que en el conjunto del sector industrial de la Comunidad. De esta manera la importación relativa de las compras en el exterior de la industria alimentaria se ha reducido al 2,8%.

La evolución de las importaciones y exportaciones de este sector productivo se traduce en un saldo exterior más que positivo para esta actividad industrial. De hecho, entre 2008 y 2016 se ha anotado un incremento del 133,8% al pasar de los 307 millones en 2008 a los 718 obtenidos en 2016. Los datos de la AIAA añaden una cifra más. El pasado ejercicio el superávit de la balanza comercial superó los 820 millones de euros.

La irrupción de Asia

Como sucede en la totalidad de las ventas al exterior tanto de Aragón como de España, el principal cliente de la industria alimentaria es Europa, que supone más del 70% de total de las exportaciones. Sin embargo, y aunque continúa siendo un porcentaje más que significativo, lo cierto es que su peso ha disminuido desde el 80,1% que representaba en 2008.

Han caído también el peso de las ventas a África y América, pero, destaca el informe, «los países asiáticos han irrumpido con fuerza como destino de las exportaciones alimentarias aragonesas». China ya ocupa el tercer lugar el ranquin, con el 12,3% de las compras totales del sector y Japón ha avanzado considerablemente hasta colocarse en la octava posición, con un 3% de las exportaciones. Rusia ha desaparecido del mapa exportador de Aragón. La razón no es otra que el veto que el Kremlin mantiene desde hace cinco años en respuesta a las sanciones impuestas por la UE por el conflicto con Crimea.

De esta cifras tiene mucho que decir la industria cárnica, que supone el 62,5% de las exportaciones de este sector, pero es significativo el crecimiento de estas ventas en panadería y pastas alimenticias, que se han aupado al tercer lugar de los productos más exportados, solo por detrás de las bebidas.

Más información en el Suplemento Heraldo del Campo

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