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Aragón

El parque del Agua, la ribera y la desembocadura del Gállego centran los daños en la capital

Los desperfectos, de más de 100.000 euros, hacen que numerosas zonas sigan lejos de su imagen habitual

Los grandes troncos que arrastró el río siguen todavía en el entorno de la Expo
Los grandes troncos que arrastró el río siguen todavía en el entorno de la Expo
Aránzazu Navarro

Barro, troncos rotos, maleza... El camino que discurre junto a la ribera está lejos de recuperar su imagen habitual. El tramo que va desde la pasarela del Voluntariado hasta el Centro de Natación Helios, por el que cada día pasan decenas de zaragozanos, sigue marcado por los efectos de la riada un mes después de que la punta alcanzase la capital. Aunque no ha registrado tantos daños como en otras ocasiones, será necesario acometer una limpieza a fondo para que todo vuelva a su sitio.

En el embarcadero de Ranillas puede verse aún uno de los muchos troncos que arrastró el Ebro, una peculiar imagen que no ha tardado en llamar la atención de los paseantes. No obstante, basta con dar unos pasos más para descubrir otros desperfectos. Las piedras que adornan el corredor siguen esparcidas y fuera de sus contenedores de metal. También curiosa resulta la imagen que ofrecen las ranas colocadas en la pared de cemento, donde se acumula la maleza.

Aunque quedan decenas de ramas y troncos por retirar, esta semana ya se ha visto a operarios de FCC trabajando sobre el terreno. Este, en todo caso, no es el único punto afectado por la riada. El Ayuntamiento de Zaragoza aseguró esta semana que los daños superan los 100.000 euros. El Parque del Agua o la desembocadura del Gállego han sido, en esta ocasión, las zonas peor paradas.

En el primero, los desperfectos suman unos 17.000 euros, según las primeras estimaciones del Consistorio. Se trata de una cantidad mucho menor que la registrada en 2015 (en torno a 400.000 euros). La previsión, según explicaron fuentes municipales, es que gran parte de los daños causados en parques e infraestructuras queden cubiertos por el seguro municipal.

Mención aparte merecen los barrios rurales, que suman miles de euros en desperfectos. Destacan los del centro deportivo de Monzalbarba, cuyas piscinas siguen llenas de agua del río; los de los accesos de Alfocea, que dejaron incomunicados a los vecinos, o el mal desagüe de ciertas zonas de la huerta de Juslibol, que dificultó el acceso a varias viviendas.

Esta semana, el área de Medio Ambiente reunió a los alcaldes de barrio afectados para analizar la situación. También se les ha invitado a hacer aportaciones al plan de protección civil, que se actualizará este año y, previsiblemente, recogerá nuevas acciones de cara a futuras avenidas.

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