Despliega el menú
Aragón

Cómo aprender de la riada de 2015

La limpieza del puente con Pradilla y la ampliación de la mota han evitado una evacuación de Boquiñeni como la de hace tres años, cuando el Ebro inundó la localidad.

Vecinos de Boquiñeni entraron en 2015 a su pueblo subidos en tractor tras romper la carretera.
Vecinos de Boquiñeni entraron en 2015 a su pueblo subidos en tractor tras romper la carretera.
Oliver Duch

La noche del 28 de febrero de 2015 los 900 vecinos de Boquiñeni durmieron fuera de su pueblo. Era la primera evacuación de su historia por una riada del Ebro y los cogió desprevenidos, en parte, por la información que facilitó la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE). El río, con un caudal de 2.406 metros cúbicos por segundo, inundó la localidad. Al día siguiente, cortaron la carretera para evitar que entrara más agua al municipio y pasaron la noche entre el pabellón de Luceni y las casas de los vecinos del núcleo colindante.

El alcalde de Boquiñeni, Miguel Sanjuán, avisó el pasado viernes de un posible desalojo del pueblo y decidió trasladar a once discapacitados a las residencias de Sádaba y Ejea. "Fue escalonado y preventivo", precisó el edil, quien habló con el consejero de Presidencia, Vicente Guillén, para decidir al final que no iban a evacuar Boquiñeni.

¿Qué diferencia ha habido entre las dos riadas y sus correspondientes respuestas? "Hemos hecho los deberes en Boquiñeni y en la Administración. Le pedimos a la CHE no tener que volver a evacuar el pueblo con 2.500 metros cúbicos por segundo", señaló Miguel Sanjuán. Y cumplieron. Se limpió de grava y árboles los ojos del puente que une Boquiñeni con Pradilla. Era una medida de emergencia que aprobó el Consejo de Ministros en 2015. Y, además, se amplió la anchura de la mota principal en cuatro metros para que el caudal fuera más rápido. "Esta mota ha servido para que los tractores puedan trabajar mejor en la riada porque caben bien", apuntó.

Además, el alcalde Miguel Sanjuán destaca la seguridad que genera la reacción de Protección Civil y el apoyo de la DGA con depósitos de agua. Solo tardaron media hora en llegar los de Protección Civil al comunicarles la inundación de unos motores y eso "da mucha tranquilidad", dice Sanjuán. Es lo contrario a lo que declaró en 2015 cuando mostró su malestar por "la dejadez" de la CHE y de la DGA (entonces del PP) por dejarlos "totalmente solos" en la noche de la riada.

Algo que no ha ocurrido esta vez. La crecida llegó a las 21.00 del sábado día 14 con 8.51 metros de altura pero llevaba casi 24 horas con un nivel parecido (8.37 metros a la 1.00 del viernes), en lo que se conoce como una meseta. "Al romperse una mota en el río en Castejón ha aguantado casi 24 horas la crecida y hemos resistido", destaca el alcalde de Boquiñeni. Su compañero de Pradilla, Luis ?Eduardo Moncín, apunta que "el rebaje de las orillas y la limpieza del puente" son los motivos que sirvieron para que "no se inunden los cascos urbanos". "Pero en las huertas se inundaron casi igual o más que en 2015", valora el alcalde de Pradilla.

El Ayuntamiento de Boquiñeni y Pradilla tenían los medios preparados para una posible evacuación completa. Al final salieron once discapacitados el pasado sábado a las residencias de Ejea y Sábada y regresaron el lunes. Tenía dispuestas ambulancias para sacar a 70 personas mayores y algunos autobuses. Iban a llevarlos al pabellón de Luceni, al mismo lugar donde se refugiaron hace tres años, y cerca de donde estaban los efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y de Protección Civil.

"El río Ebro pasó con 2.663 metros cúbicos por segundo en Castejón y la crecida llegó a Boquiñeni con un metro de altura menos que en 2015", calculó el alcalde Miguel Sanjuán. "Estábamos mucho mejor preparados que en 2015 y entró el agua por el sur, con el remanso, a las huertas". La riada de 2015 hizo amistades entre los vecinos de Boquiñeni y Luceni, que les prestaron sus domicilios para descansar. Esta vez no tuvieron que ir al pabellón deportivo.

Etiquetas
Comentarios