Aragón

Ese turismo que se disfruta a sorbos

Las rutas del vino de las cuatro denominaciones de origen aragonesas renuevan la colaboración con el Gobierno de Aragón para dar difusión a esta oferta turística.

El vino se ha convertido en la punta de lanza del turismo de las zonas productoras.
Oliver Duch

El vino es uno de los alimentos con los que Aragón mantiene una de las producciones agroalimentarias más punteras, ese caldo cuyo presencia en la Comunidad se remonta incluso al siglo III antes de Cristo y cuya variedad y calidad -y personalidad definida en cuatro denominaciones de origen con sus características diferenciadoras- ha conquistado los paladares de consumidores de todo el mundo.

Pero no solo eso. Los caldos aragoneses son también un atractivo turístico detrás del que se presentan, por supuesto bodegas, pero también juderías y torres mudéjares, ermitas románicas, acequias árabes o poblados de la Edad del Hierro, joyas arquitectónicas cirterciense, balnearios, arte rupestre o deportes de aventura o paradisiacos y hasta insólitos parques naturales. Y es el mejor compañero de las más rica y variada oferta gastronómica.

Toda esta oferta la organizaron hacen años, unas antes que otras, las diferentes denominaciones aragonesas, y las plasmaron en sus rutas del vino -de la Garnacha, Somontano y Calatayud-. Un iniciativa que desde hace cuatro años cuenta además con el apoyo del Gobierno de Aragón con quien mantienen un convenio que tiene como objetivo impulsar la promoción del sector enológico bajo la marca conjunta de ‘Rutas del Vino de Aragón’.

Esta colaboración se renovaba esta semana, por cuarto año consecutivo, en un acuerdo de colaboración rubricado por el consejero de Vertebración del Territorio, José Luis Soro, y los presidentes de la Asociación para la Promoción Turística del Somontano, Antonio Cosculluela; de la Asociación para la Promoción Turística de la Ruta del Campo de Cariñena-Ruta del Vino de las Piedras, Jesús Javier Gimeno; de la Asociación para la Promoción Turística de la Ruta de la Garnacha, Pedro José Aznar, y de la Asociación para la Promoción Turística del Enoturismo en Calatayud, Yolanda Díaz Méndez.

Dos son los objetivos prioritarios de este acuerdo, cuyas medidas forman parte del Plan Aragonés de Estrategia Turística 2016-2020. «Se trata de potenciar la identidad de cada una de las rutas, impulsando las actividades únicas que cada una de ellas desarrolla, pero también, mediante la suma de todas y bajo la marca de Enoturismo de Aragón, se busca poner en valor la Comunidad como destino del enoturismo».

Para ello se cuenta con un presupuesto de 35.000 euros, de los que cada denominación dispondrá de 7.500 euros. Las medidas desarrolladas en conjunto tendrán una partida de 5.000 euros.

«Para nosotros es muy importante estar bajo el paraguas del Gobierno de Aragón. No es tanto la pequeña aportación económica que recibe la ruta, que es importante cuando escasean los recursos, lo importante es que este apoyo nos haga visibles en ferias, en eventos...», destaca Cosculluela, presidente de la ruta del Somontano, la primera creada en Aragón hace ya 11 años y una de las primeras que existió en España.

«Con impulso»

«Es un turismo con impulso, con fuerza, asentado y podemos presumir de que tenemos algo diferente que ofrecer», señala Roberto Regueiro, gerente de la asociación para la promoción turística de la Ruta de la Garnacha. Regueiro, que calcula que el enoturismo atrae a unos 300.000 visitantes a la Comunidad, explica que el perfil de los visitantes es el de «un público maduro, de más de 35 años, con estabilidad económica y cierto poder adquisitivo». Pero señala que las rutas también tienen la mirada puesta en los jóvenes, «que serán los futuros consumidores», para invitarles a conocer la cultura del vino, un producto que en los territorios de las cuatro denominaciones «es el auténtico dinamizador cultural, que asienta a la población y que permite una oferta turística como complemento a la gran industria que es».

Más información en el Suplemento Heraldo del Campo

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