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EN COLABORACIÓN CON TURISMO DE ARAGÓN

Viaja sin prisas y descubre maravillas en la provincia de Teruel

El conocido como ‘slowdriving’ presenta múltiples rutas en Aragón. Una de ellas es la que recorre el Maestrazgo y se interna en las sierras de Gúdar y Javalambre.

Carretera en pleno Maestrazgo turolense.
Carretera en pleno Maestrazgo turolense.
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Quien más quien menos ha realizado alguna travesía en coche por parajes naturales y carreteras sinuosas, descubriendo bellos enclaves que invitan a parar e, incluso, a permanecer en ellos unos días. Resulta que Aragón es el destino idóneo para poner en práctica esta manera de hacer turismo que se conoce como ‘slowdriving’ y que da forma a casi una veintena de rutas por el territorio.

Sobre dos o cuatro ruedas, solo o en compañía, los distintos recorridos se reparten por las tres provincias aragonesas para que el visitante pueda conocer a su ritmo la riqueza patrimonial, paisajística y cultural de la Comunidad al volante y, como condición indispensable, sin prisas.

Una de las propuestas es la ruta de los Puertos del Silencio, que se interna por las sierras y los valles de la comarca de Gúdar-Javalambre y atraviesa la agreste naturaleza del Maestrazgo, en la provincia de Teruel. El punto de partida es Mora de Rubielos, declarada Conjunto Histórico y enclavada en la sierra de Gúdar. La ruta finaliza 247 kilómetros después, tras visitar otros 13 puntos de interés y acumular, a buen seguro, fotografías únicas del paisaje rural turolense. El recorrido acaba en Rubielos de Mora, de vuelta ya a la comarca de Gúdar-Javalambre, uno de los pueblos que tienen el privilegio de integrar la nómina de los más bonitos de España.

También Mirambel y Cantavieja, paradas obligadas del camino, se incluyen dentro de la exclusiva lista nacional. En cuanto al patrimonio natural, se recomienda no pasar por alto el nacimiento del río Pitarque, desde Villarluengo, y la vista que, desde la misma carretera, se obtiene de los espectaculares Órganos de Montoro, unas curiosas formaciones geológicas que simulan los tubos musicales que le dan nombre. La red de alojamientos y restaurantes del recorrido permiten completar el recorrido a todo confort.

Una aventura sobre ruedas

Se aconseja dividir la ruta de los Puertos del Silencio en tres etapas para que la aventura no exija permanecer demasiado tiempo en el interior del vehículo o sobre la moto. Ya sea en una jornada o en varias, las paradas se pueden justificar por cualquier motivo: reponer fuerzas, comprar recuerdos y delicias gastronómicas, visitar el patrimonio histórico y artístico de una localidad, recorrer los senderos del entorno o pernoctar en alguno de los alojamientos.

Aunque el turismo ‘on the road’ propicia que cada uno marque su propio ritmo de viaje e, incluso, improvise, siempre es conveniente una mínima planificación, especialmente si se emprende la ruta en plena temporada vacacional. Para ello, nada mejor que acceder al portal slowdrivingaragon.com, donde es posible obtener información de esta y otras rutas por las carreteras secundarias de la Comunidad. De este modo, será imposible perderse alguno de los atractivos del camino, además de saber dónde comer y dormir, incluidas las indicaciones de cámpines y zonas de autocaravanas, o dónde repostar, entre otros datos de interés.

El punto de partida es la villa monumental de Mora de Rubielos, a 45,4 kilómetros de la capital turolense. El paseo por su casco urbano permite toparse con diversas casas monumentales y obliga a detenerse en el castillo, que preside la población desde lo alto. Debajo, se levanta la colegiata de Santa María, una joya arquitectónica de estilo gótico.

Cielo de Gúdar.
Cielo de Gúdar.
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De nuevo en la carretera, se continúa hasta Gúdar, una pequeña población desde donde contemplar maravillosas vistas hacia el valle del río Alfambra. Su cielo es considerado de los más bonitos del hemisferio norte por su escasa contaminación lumínica.

También encaramado en la ladera de un monte se encuentra Allepuz. De su casco urbano cabe distinguir el palacio de la Casa Grande y la iglesia de la Purificación. Llama la atención la singularidad del entorno, en el que se conserva el camino histórico ‘de los pilones’.

Ya en Villarroya de los Pinares, el nacimiento del río Guadalope es otra visita de gran interés paisajístico. En cuanto a la población, está declarada Conjunto Histórico por su monumentalidad y buen estado de conservación, además de ser un excelente ejemplo de la arquitectura medieval y renacentista del Maestrazgo. A continuación, la parada en Fortanete, en la cabecera del río Pitarque, marcará el final de esta primera etapa.

Cañada de Benatanduz es el siguiente punto del camino, una buena muestra del escarpado perfil del paisaje de la comarca. Destaca el cañón que rodea la población en dirección a Villarluengo, la siguiente localidad en el mapa. Cuenta con un interesante legado histórico y patrimonial y se encuentra en el camino hacia Pitarque, donde pasa el río del mismo nombre, que mana a borbotones de la roca a través de dos ‘ojos’ o surgencias kársticas. 

Órganos de Montoro
Órganos de Montoro
Laura Uranga

Acercarse a su nacimiento es una de las excursiones predilectas de la zona y podría decirse que de la provincia. Al igual que los Órganos de Montoro, ubicados en los términos municipales de Villarluengo y Ejulve, donde se levanta esta asombrosa estructura rocosa, cuya mejor vista se ofrece desde la propia carretera, lugar recomendado para tomar fotos.

Desde allí, hay que seguir hasta Cantavieja, donde concluye la segunda etapa del viaje. Esta localidad se encuentra a 1.290 metros de altura y cuenta con un conjunto arquitectónico de gran valor artístico, por el que merece la pena perderse.

Encarando el tramo final del recorrido, el primer punto de interés es Mirambel, villa medieval amurallada y de gran monumentalidad, que se encuentra en un óptimo estado de conservación. Una vez se ha recorrido este enclave intramuros, hay que conducir el vehículo hasta otro Conjunto Histórico, el de La Iglesuela del Cid, un espléndido conjunto de arquitectura civil desde la Edad Media hasta el siglo XVIII, en el que destacan las mansiones y palacios renacentistas.

Otra población amurallada espera al visitante en Mosqueruela, además de un entorno boscoso ideal para darse un paseo relajante. La exuberancia del paisaje es también una de las características de Linás de Mora, penúltima parada que guiará al viajero hasta Rubielos de Mora, municipio de gran interés turístico que exige una visita detenida, tanto en su casco urbano como en los alrededores. En el primero, cobra protagonismo la excolegiata de Santa María la Mayor y su gran retablo gótico internacional del siglo XV, en las afueras, la variedad del relieve, con gargantas, muelas y parameras.

REALIZADO POR BLUEMEDIA STUDIO
Este contenido ha sido elaborado por BLUEMEDIA STUDIO, unidad Branded Content de Henneo.

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