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ESPECIAL EMPRESAS FAMILIARES DE ARAGÓN

Las empresas familiares en Aragón: una mayoría que genera el 70% de los empleos

Este modelo de negocio ocupa el 88% del tejido económico y aporta hasta el 68,7% del Producto Interior Bruto (PIB) de la Comunidad. Estos datos refuerzan su importancia en la población empresarial.

Las empresas familiares son más longevas, con 33 años de media.
Las empresas familiares son más longevas, con 33 años de media.
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Ocupan el 88% del tejido empresarial aragonés, aportan hasta el 68,7% del Producto Interior Bruto (PIB) de la Comunidad y generan el 70% de los puestos de trabajo. Estas son solo algunas de las cifras que ponen de manifiesto el peso que las empresas familiares tienen en la economía aragonesa, unos datos muy similares a los que alcanzan en el resto del territorio español.

Según los resultados del estudio ‘La Empresa Familiar en Aragón’, elaborado en 2016 por la asociación homónima, del total de las 32.000 empresas mercantiles establecidas en la Comunidad, más de 28.000 pertenecían a este tipo. Su aportación directa de valor añadido fue de 6.700.000 euros, de los 9.745.000 producidos, y a ellas les correspondían más de 164.000 puestos de trabajo de los 234.000 generados por el sector privado.

A nivel nacional, las cifras del Instituto de la Empresa Familiar ponen de manifiesto la misma realidad: 1,1 millones de empresas son familiares en el país, lo que representa el 89% de los 1,25 millones existentes. Además, ellas son el mayor generador de empleo, ya que, actualmente, crean el 67% de los puestos de trabajo privados, promoviendo más de 6,58 millones de empleos, y son responsables del 57,1% del PIB del sector privado en España.

Definición

Según la definición oficial acordada en 2008 en Bruselas por el Grupo Europeo de Empresas Familiares (GEEF) y en Milán por el Family Business Network (FBN), las dos principales instituciones internacionales, por empresa familiar se entiende "aquella compañía que, sin importar su tamaño, cuenta con una mayoría de votos propiedad de la persona o de la familia que la fundó, de quien tiene o ha adquirido el capital social de la empresa, o de sus esposas, padres, hijos o herederos. La mayoría de los votos puede ser directa o indirecta –continúa–. Al menos un representante de la familia o pariente debe participar en la gestión o gobierno de la empresa y, a las cotizadas, se les aplica esta definición si quien fundó o adquirió su capital social, o sus familiares o descendientes, posee el 25% de los derechos de voto a los que da acceso el capital".

A pesar de la existencia de esta descripción, la falta de acuerdo en la definición operativa de empresa familiar supone un problema que ha de resolverse.

Definición

Desde 1992, año de su creación, el Instituto de la Empresa Familiar, foro de debate independiente, ha abogado por la creación de un marco fiscal nacional favorable al crecimiento y a la transmisión de las empresas familiares. Sus miembros fueron los encargados de poner de manifiesto la necesidad de establecer una identificación de este modelo de organización en la regulación mercantil, problemática ratificada por el Senado en el año 2001, aunque sin resolución a día de hoy. Esta carencia supone una dificultad a la hora de disponer de datos precisos sobre la situación de las empresas familiares, lo que, a su vez, obstaculiza la identificación de las necesidades de este modelo mercantil.

Aunque la presencia de la empresa familiar es mayoritaria en todos los ámbitos de la economía, destaca especialmente su aportación en los sectores primario y secundario y en la construcción, el comercio y la hostelería, actividades en las que rozan o superan el 80%. Por el contrario, su relevancia es inferior en los ámbitos que tienen que ver con el ocio –en torno a un 57% del total–, y los servicios financieros, de seguros e inmobiliarios, donde este tipo de empresas ronda el 53%. Estos datos ponen de manifiesto el predominio de las empresas familiares en los sectores más tradicionales, y su déficit en algunos relacionados con los servicios.

En términos de ingresos, este modelo de negocio tiende a ser más pequeño, y más extensivo en cuanto al volumen de la mano de obra. Por eso, una de sus particularidades más reseñables es su compromiso con el empleo, incluso a costa de la competitividad y la rentabilidad, algo que se puso de manifiesto durante la crisis que asoló la economía española. Desde 2007 hasta 2013, las empresas familiares que han seguido activas han incrementado su número de trabajadores por cada millón de euros ingresado, pasando de 4,7 a 5,1. En el caso de las compañías no familiares que han sobrevivido a la recesión, los ajustes en empleo han reducido de 3,1 a 3 el número de asalariados por cada millón de euros facturado.

Otra de las características de estos negocios es que presentan ratios de endeudamiento menores que el resto de sociedades mercantiles, tanto en el momento de entrada como en el de salida de la crisis. De hecho, en este periodo se amplió de manera significativa la distancia entre ambos modelos, lo que subraya el compromiso de los propietarios familiares por mantener la financiación de la empresa con sus propios recursos.

En cuanto a la supervivencia de estos negocios, las cifras dibujan un perfil medio de sociedad mercantil longeva (33 años), muy por encima de la antigüedad promedio del conjunto de las empresas españolas, que se sitúa en torno a los 12 años, según se desprende de los datos publicados en el Directorio Central de Empresas que recoge el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Sobre el gobierno corporativo, las conclusiones del estudio revelan que las empresas familiares apuestan de manera decidida por la incorporación de la mujer en la alta dirección empresarial. Este compromiso repercute en que de los equipos directivos de estas sociedades mercantiles, el 73% cuenta con presencia femenina, mientras que en el conjunto de las empresas españolas el porcentaje se sitúa muy por debajo, alrededor del 32%.

Posibles amenazas

En el lado negativo, este informe remarca que el mayor reto para la supervivencia de estas estructuras empresariales es la sucesión, una problemática que solo ha planificado el 32% de las compañías.

Asimismo, el protocolo familiar, la herramienta que sirve para regular el funcionamiento de la compañía y la implicación de sus propietarios, solamente se ha formalizado por escrito en el 9% de estas sociedades mercantiles.

Dentro de la denominación de empresa familiar conviven diferentes tipos de negocios. Por un lado, están los más consolidados, aquellos en los que predomina la dimensión familiar atendiendo debidamente a la empresarial. Por otro, en los que prevalece el carácter empresarial frente al familiar. El tercer modelo lo forman las organizaciones cuyas necesidades familiares guían la toma de decisiones, y, el cuarto, está representado por aquellas empresas jóvenes que todavía no se han planteado los desafíos que supone la dimensión familiar.

Por comunidades Atendiendo a la intensidad de la contribución de estas compañías a los principales agregados de la economía regional, el informe elaborado por el Instituto de la Empresa Familiar coloca a Andalucía, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana, Extremadura, Galicia, Islas Baleares, Islas Canarias, La Rioja y Región de Murcia a la cabeza de las Comunidades Autónomas. Aragón –junto a Asturias, Cantabria, Castilla y León y Cataluña– integra el segundo grupo, con valores similares a los de la media. Por último, la menor contribución relativa de la empresa familiar se encuentra en la Comunidad de Madrid, País Vasco y Navarra.

AEFA, cuando la unión hace la diferencia

Para atender las necesidades de los más de 28.000 negocios familiares que componen el tejido empresarial de la Comunidad, se constituyó en 1996 la Asociación de Empresas Familiares de Aragón, una entidad independiente y sin ánimo de lucro promovida por empresarios familiares aragoneses. Esta entidad está vinculada a nivel nacional al Instituto de la Empresa Familiar (IEF) como Asociación Territorial para Aragón y al FamilyBussiness Network (FBN) a nivel internacional.

Entre las principales actividades que lleva a cabo AEFA se encuentran la realización de actos de formación específicos sobre los principales temas de empresa familiar –relevo generacional, fiscalidad, gobierno corporativo, etc.–, la organización de foros y encuentros entre empresarios y profesionales en los que intercambiar experiencias y debatir ideas y propuestas; la

promoción de un marco fiscal de la empresa familiar que facilite su desarrollo y no ponga en peligro la transmisión entre generaciones; la creación y coordinación de la Cátedra de Empresa Familiar de la Universidad de Zaragoza; la elaboración de estudios e informes en el ámbito de la propia empresa familiar; y la puesta en marcha del Fórum Joven, un espacio para facilitar la integración de las nuevas generaciones.

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