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ESPECIAL EMPRESAS FAMILIARES DE ARAGÓN

¿Qué espera a una empresa familiar en el futuro?

La innovación y la transformación tecnológica constituyen dos soluciones factibles para augurar un buen futuro a los empresarios, ayudándoles a sobrepasar la temida incertidumbre.

Las empresas familiares son proyectos y valores compartidos por más de una generación.
Las empresas familiares son proyectos y valores compartidos por más de una generación.
Pixabay

Una vez consolidadas, las empresas familiares tienen fundamentos suficientes para poder mirar hacia el futuro más próximo con optimismo. Según los resultados del último Barómetro Europeo de Empresa Familiar, el 80% de las compañías españolas afrontaba con positividad el inicio de este 2019, calificando de ‘positiva’ o ‘muy positiva’ la futura situación económica de sus firmas, un porcentaje casi siete puntos por encima de la media europea.

Este estudio arrojaba también datos claros con respecto a los temas que generan mayor preocupación entre las pymes familiares. Aumentar la competencia en el sector, encontrar a los mejores profesionales y obtener mayor rentabilidad económica son los principales desafíos a los que se enfrentan. Y, aunque en menor medida, se encuentran también otros problemas, como la incertidumbre por la situación política del país y los cambios regulatorios en la legislación.

Aumentar la competencia en el sector y obtener una mayor rentabilidad económica son sus desafíos principales

La innovación, la diversificación de servicios o productos, la conquista de nuevos mercados y la formación profesional del personal se han convertido en las prioridades de este tipo de empresas, que tratan de invertir en estos objetivos.

En este sentido, también aumenta considerablemente la inversión en nuevas tecnologías y la apertura de mercados a nivel internacional.

Continuidad de la tradición familiar

Las empresas familiares son proyectos y valores compartidos por más de una generación en la mayoría de los casos. Por ende, la continuidad de un negocio dependerá de la estabilidad de este factor. Cualquier cambio debe ir acompañado de una estrategia que combine tradición e innovación para adaptarse a transformaciones cada vez más rápidas.

La incertidumbre sobre la continuidad generacional conlleva cierto temor a pensar en el futuro de muchos proyectos de índole familiar. El 20% de los empresarios considera la posibilidad de traspasar la gestión del negocio a la siguiente generación, mientras que el 10% se plantea ceder también la titularidad.

De esta forma, existen cuatro fases vitales genéricas para las empresas familiares. La primera, centrada en la consolidación del negocio; la segunda, en la que se produce familiarización; la tercera, enfocada en la profesionalización y el crecimiento, y la última, protagonizada por los cambios más cualitativos, como la inversión en I+D, la internacionalización y la innovación tecnológica. 

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