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aragón es extraordinario

Ya son siete años en Oliete: ¡venga, a apadrinar olivos!

Una de las iniciativas más populares de lucha efectiva contra la despoblación en Aragón., sita en la comarca turolense de Andorra-Sierra de Arcos, se ha extendido a la vecina Alacón

La historia de Apadrina un Olivo en Oliete ya no es novedad, afortunadamente. Se ha convertido en parte (importante) del paisaje emprendedor aragonés, con un matiz; ese emprendimiento es sobre todo una iniciativa de rescate (en cuanto a los olivos centenarios) y fijación de población (en Oliete y los pueblos vecinos) que lejos de agotarse, se renueva año a año con retos singulares.

Alberto Alfonso, cofundador de la iniciativa, reside en Madrid pero pasa todo el tiempo que puede en Oliete, localidad en la que tiene raíces familiares. Son ya siete años desde el comienzo formal de Apadrina un Olivo, y siete es el número bíblico de la abundancia, aunque Oliete sea todavía más pródigo en ilusiones que en resultados tangibles. La parte buena es que esas ilusiones se van materializando. "Lo que nos movió al principio fue la recuperación del olivar centenario abandonado en el pueblo por la marcha de los antiguo moradores; ahora ya llevamos 15.000 árboles recuperados y contamos con más de 7.000 madrinas y padrinos en 28 países; lo que pagan excede en mucho el mero costo de las latas y botellas de nuestro aceite que reciben a cambio de su generosidad;el resto de su beneficio es saber que están haciendo una gran obra. La meta alcanzar los 100.000 olivos rescatados de entre 100 y 1.000 años de antigüedad en Oliete, y replicar el proyecto en otras iniciativas, con la meta de constituir una utilidad pública traducida en proyecto de innovación social"

Apadrina un Olivo tienen tres fines fundamentales: el desarrollo rural sostenible, la protección y conservación medioambiental y la generación de oportunidades para personas en exclusión sociolaboral, así como discapacitados. "Estos siete años ­–apunta Alberto– nos hemos sostenido gracias a esas ayudas de los padrinos, pero también a recursos endógenos del territorio. Es una oportunidad para áreas despobladas como ésta. Creo que se puede generar desarrollo rural utilizando el emprendimiento, junto a las herramientas y capacidades digitales para llegar más lejos. Y no es algo de Oliete, se puede hacer en otros pueblos que buscan su propia esperanza de futuro".

Alberto mira a la vera de Oliete para buscar un ejemplo práctico de esta teoría. "Mira lo que ha ocurrido con el pueblo vecino, Alacón, que este año ha entrado en la iniciativa como el proyecto Mi Huerto y sus magníficas hortalizas. Son muy buenos históricamente en las conservas vegetales, y nosotros hemos pensado que era interesante que lo mejor de sus conservas uniese fuerzas con el aceite de Apadrina, a fin de envasar productos en botecitos de cristal y recuperar la huerta abandonada. El colegio de Alacón se quedaba sin alumnos este año; antes de verano solamente había dos, y corrimos para contratar a un agricultor con familia que aportó su experiencia a la hora de darle vida a la conservera".

Además del fin empresarial, los cuatro hijos de José Saavedra dieron vida al colegio, y ese indicador pervive; en Alacón van que vuelan los puerros, pimientos y alcachofas de varios puntos de la huerta del río Martín, que incluyen producto de Oliete y Ariño. "Varios agricultores se han involucrado en el impulso de Mi Huerto, y traen producto a la conservera. En Alacón hay cinco empleados de media en este esfuerzo, y un total de 20 personas en Apadrina un Olivo, de 12 familias".

Ring, rrrring

Alberto Alfonso habla de otra figura surgida al calor de esta ilusión, y que ya proporciona alegrías a todos los implicados. "Nos hemos dado cuenta de que lo que hace falta es tener ejemplos tractores que pongan modelos en marcha; así surgen los Despertadores Rurales Inteligentes. En la web despertadoresrurales.org resumimos los casos de Alacón y Oliete, pero la idea es dar cobertura a ideas de gente de todas las edades, para tratar de conseguir que la idea haga el tránsito a proyecto sostenible. Se han presentado 16 iniciativas, arrancamos el pasado 21 de octubre y tenemos más de 50 colaboradores entre empresas turolenses, instituciones, la Universidad Complutense, Fundación Telefónica, Ibercaja, Caja Rural, Ariño Douglass… todos se han sumado como mentores, y proveyéndonos de recursos".

Alberto aclara que este proyecto es un hito histórico para Apadrina unOlivo. "Hemos hablado con el Ministerio de Transición Ecológica gracias a Paco Boya, secretario general para el Reto Demográfico; les ha encantado la idea y ya existe una propuesta de centros asistenciales para áreas rurales despobladas como las turolenses; estamos a disposición de las instituciones para ayudar en ese proceso".

Hay múltiples posibilidades operativas. "Los despertadores –continúa Alberto– no solo hacen brotar proyectos desde las ideas directas, sino también por medio del teletrabajo;igualmente contamos con nómadas digitales que quieren estar un tiempo en un sitio, para generar allá un espacio creativo y multidisciplinar que fomente ese emprendimiento. El modelo Smart Village se puede plantear igualmente para digitalizar ciertos servicios en los pueblos, así como las llamadas Unidades Territoriales de Inteligencia, que no son sino réplicas de los sabios de cada lugar, con la participación de las fuerzas vivas locales. Es un planteamiento de la Universidad de Zaragoza".

La campaña de la oliva comenzó hace tres semanas. "Esperemos que vaya bien –apunta Alberto– y vamos a disfrutar del tiempo más dulce del año, cuando preparando nuestros pedidos clave: las cestas de Navidad".

Padrinazgos y motores

Apadrinar es fácil, y las pistas están en la web del proyecto, apadrinaunolivo.org. Hay otro proyecto jiennense que usa el mismo nombre separado por guiones en la URL; el turolense es todo seguido y acaba en .org. Se entra en la web y se selecciona alguno de los allí listados, cada uno con su foto. Se dejan los datos personales, se pagan 50 euros por año (dos botellas de aceite virgen extra a cambio, que se reciben entre marzo y mayo) y ya se forma parte de la comunidad de padrinos y madrinas. En la supervisión del día a día en la almazara de Oliete está Jaime, venezolano asentado en el pueblo con su familia. Carolina y su marido llevan las conservas en Alacón, y José, cordobés, tiene cuatro hijos en edad escolar. "Hay varias mujeres de más de 50 años –apunta Alberto– que se han estrenado laboralmente con nosotros, y hemos cubierto las seis plazas que buscábamos para la actual campaña, que dura hasta Reyes".

Artículo incluido en la serie 'Aragón es Extraordinario'.

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