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aragón es extraordinario

¡Guillermo Tell! ¡Deja tranquilas las manzanas de Ignacio Olivar en Boltaña!

Ignacio, joven productor que trabaja en ecológico, sacó este verano su marca Ingrávida y ha tenido éxito a la hora de llamar la atención del comercio minorista del Sobrarbe

Ignacio Olivar, boltañés, con pocos kilómetros en el DNI y sobrada preparación en un sector, el primario, del que parece perdidamente enamorado. Irene García, de Guaso, otro caso de joven retorno a casa después de estudiar fuera, apoya a Ignacio en las tardes;ejerce de trabajadora social por las mañanas, poniendo en práctica los conocimientos adquiridos en esta materia durante su aún reciente etapa estudiantil. Ignacio lo tiene claro: ganado aparte, las manzanas ecológicas son su leit motiv a día de hoy. 

Irene cree en el proyecto de Ignacio y se vuelca a la hora de apoyarle. "El proyecto es suyo, me limito a echar una mano. Mis padres tienen árboles frutales, y llevan el banco de semillas de la comarca. Me gusta mucho este tema, y sigo aprendiendo. Tengo 27 años y estudié Trabajo Social en Zaragoza; mucha gente de mi edad estamos volviendo aquí después de estudiar o trabajar fuera. Además, ejercemos de lo nuestro; he ido enganchando contratos temporales, pero nunca ha faltado trabajo".

Ignacio es todo ilusión, aunque no lo exprese con todos los músculos faciales. La emoción va aflorando en la charla. "Cuando decidí entrar en el tema de los frutales repartí entre una finca a las afueras de Boltaña -casi margudguense- y otra junto al campo de fútbol, con la manzana ecológica como protagonista. Son pequeñas, apenas una hectárea entre las dos. Plantamos en 2018, y éste es el primer año de cosecha propiamente dicha; tenemos la marca Ingrávida, que empezó a comercializar fruta a finales de agosto. También he llevado a la prensa de Binéfar manzanas para zumo, es el paso que acabamos de dar con el remanente de manzana, ahora que ya ha acabado la campaña. El año pasado hice un poco para mí, salió bien y por eso me lanzo".

Vídeo del emprendedor Ignacio Olivar de Boltaña en 'Aragón es extraordinario'

La finca se hizo bajo el paraguas del proyecto Sobrarbe Agrodiverso Sostenible, que pretendía diversificar la actividad en la comarca. "Hubo quien sembró patatas, otros legumbres… varios optamos por las manzanas, porque ya se sabía que la zona y la tierra eran aptas para esta fruta. Ignasi Iglesias, un aragonés que trabaja en el Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentaria (IRTA) de Cataluña desde hace muchos años, vino por aquí para hablarnos sobre la fruta de montaña. Nos animó a muchos a probar, y aquí estamos".

Ignacio recuerda que "esta zona del Sobrarbe no es alta montaña, y aquí tienes una doble ventaja adicional para la manzana: el hielo invernal le va bien al árbol, y hay una gran diferencia de temperatura entre el día y la noche. Además, no sufrimos heladas tardías, como desgraciadamente pasa en otros puntos de Aragón; la tierra es buena para ecológico, está equilibrada y es rica en materia orgánica". Además de aquella inspiradora charla de Ignasi, el jovencísimo agricultor y ganadero ha recibido la asesoría de Andreu Vila. "Vive en Ibiza y lleva muchas fincas en España; nos apoya en todo. Ni Irene ni yo somos agricultores o fruticultores profesionales, pero cada día aprendes un poco más".

La diversificación se extiende al vacuno

Con las vacas que posee y estabula a la salida de Boltaña, Ignacio también hila fino. "Tengo vacas de raza pirenaica –explica Ignacio– y vengo de tradición ganadera familiar; trabajo en extensivo y las subo a la montaña". Algunas acabarán siendo madres;Ignacio las mantiene en un régimen abierto de movimientos, con atenciones especiales.

La plantación de manzanas, por su parte, está protegida de un modo admirable. "Es una finca moderna; se trata de un espacio manejable, el asunto es muy distinto al de esas grandes fincas de 30 ó 40 hectáreas. Lo que ves arriba es una malla antigranizo, y la que hay en derredor es malla anticarpo. Eso deja fuera de aquí a la carpocapsa, una mariposa que anida y pone huevos en manzanos, perales y membrillos. El gusanito de esos huevos es un taladro voraz que se mete en la manzana a toda velocidad, hasta el corazón del fruto. El dato interesante es que la carpocapsa no vuela por encima de los cuatro metros, con lo cual esta malla ya nos protege".

En ecológico no se pueden aplicar tratamientos contundentes para acabar con la invasora de un plumazo. "Así es, nosotros recurrimos a medidas preventivas para los hongos, con alta eficacia pero muy caras. Aquí llueve mucho en primavera y la humedad se mantiene en niveles altos buena parte del año, así que hay que estar alerta. La cosecha empieza a finales de agosto y termina después del Pilar. En primavera cuaja la flor".

Ingrávida distribuye género directamente a tiendas, por ahora. "No estamos a pleno rendimiento, pero la verdad es que la producción ha volado este año entre ferias y supermercados locales. Con nuestro plan de negocio y al ceñirnos a producto de temporada, el éxito es vender lo antes posible aquello que se va cosechando. Vendiendo por aquí puedes ajustar el precio para que a ti te cuadren las cuentas, a las tiendas les quede su margen, que naturalmente lo tienen, y el bolsillo del consumidor no sufra más de la cuenta".

Hagan jugo:Royal Gala, Crimson, Mandy y Fuji

Hay cuatro variedades de manzana encarnada en la finca que surte a la marca Ingrávida. "Las dos más tempranas que tenemos son la Royal Gala y la Crimson. La Royal Gala es muy conocida, la que más se consume en el mundo. Aquí ha tenido mucha salida en agosto con los turistas. Con septiembre llega la Crimson, así llamada por su color carmesí; es muy resistente a hongos, por lo que funciona bien en ambiente húmedo. Es dura y ácida, pero dulce al mismo tiempo. En octubre tenemos la Mandy, muy crujiente y dulce, y otra famosa como la Fuji, la última que se cosecha".

Todo lo que hay de fruta en la comarca es ecológico. "Con venta certificada estamos dos productores ahora mismo, pero hay más gente que produce para consumo propio. La idea es unir fuerzas entre todos a la hora de abordar retos comunes. Yo elegí las cuatro variedades que te he comentado después de hacer criba, ya que hay una finca experimental que plantó 35 variedades en otro proyecto comarcal, con el apoyo del CITA. Muchas no funcionaban, era cuestión de ensayo y error, y ahora entiendo que irán reinjertando las variedades más aptas. No es un proceso complicado, se trata de aprender y mejorar la apuesta".

Ignacio tiene claro su decálogo laboral: los mandamientos se quedan en tres. "Hay que ser constante, aplicar cada proceso cuando toca y atender el tema preventivo. El invierno es la época relajada en la finca, el trabajo es repasar la poda y cuidar los brotes que subirán en primavera, para darles más fuerza. La poda clave es ya en verde, hacia mayo, contienes al árbol. También hay que controlar la hierba, y recoger las mallas para que una nevada no arrase la finca; es verdad que aquí nieva una vez al año, porque hay una especie de microclima gracias a la montaña de Navaín, que frena la lluvia y el frío".

Artículo incluido en la serie 'Aragón es Extraordinario'.

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