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Santa María Magdalena, la joya patrimonial de Lécera

Su gigantesca torre es la señal inequívoca de que se llega al pueblo; el templo, de origen gótico, tiene reminiscencias mudéjares y sufrió una profunda reforma orientada al barroco en el XVII

La torre de Santa María Magdalena en Lécera es uno de esos monumentos polifuncionales que no pasan desapercibidos, ya sea por la orografía y tallaje (muy alta, en terreno plano) o por la relación casi fraternal que se establece entre las piedras y sus admiradores, una suerte de prosopopeya que en el caso de los monumentos religiosos tiene además carácter espiritual. Se trata de un Bien Catalogado del Patrimonio Cultural Aragonés desde 2002, y un verdadero símbolo para todos los leceranos.

Pilar Bernad es la actual teniente de alcalde de Lécera; licenciada en Historia del Arte y doctora en Derecho, ha consagrado muchas horas de estudio a analizar la iglesia de su pueblo natal. "Está situada en la zona más antigua del pueblo; la plaza de Fernando el Católico, que llamamos de la Iglesia, no es sino el patio de armas del antiguo castillo, ya documentado en el siglo XIII. Lo cierto es que la iglesia se adosó en uno de los lienzos de la muralla del castillo, a la que se le abrió una puerta".

Este año se le han hecho catas arqueológicas al edificio para precisar la datación. "Nunca ha cambiado de advocación, siempre ha estado dedicada a Santa María Magdalena. En su origen era un templo gótico, pero con muchos elementos mudéjares. Hay similitudes con la iglesia de Azuara, consagrada a Nuestra Señora de la Piedad; comparte la hechura de iglesia fortaleza, con una sola nave central y capillas entre los contrafuertes que la sustentan. La iglesia que vemos hoy es posterior;se sabe que en 1686 sufrió una profunda reforma barroca, aunque la impresionante nave central, de bóveda estrellada con terceletes, también es medieval. Con la apertura de las dos naves laterales destruyeron buena parte de los contrafuertes y la galería corrida con celosías mudéjares".

Pilar ahonda en la reforma barroca del XVII. "Se abre una gran capilla, dedicada a Santa Cenobia, muy bonita, y se sustituye el altar gótico; la única tabla que se conserva de él, en la que figura San Valero, está en el Alma Mater Museum de Zaragoza. Se puso entonces el altar barroco, que lamentablemente fue quemado e la guerra civil junto con el archivo municipal. Se hizo una decoración barroca con esgrafiados en los muros, similares a muchos reformas barrocas en Aragón".

En el lado del Evangelio (sur) se adosó la torre. "Es muy similar a la de la Seo, casi coetánea; lleva un machón o pilar central en el interior, con escalera de caracol que lo rodea. Esto nos habla de reminiscencias de los últimos ejemplos del arte mudéjar aragonés, ya metidos en el barroco; sus responsables son constructores cristianos que habían aprendido las técnicas mudéjares. Al exterior, la torre es impresionante, tiene casi 60 metros de altura, y pasa de volumen cuadrado a octogonal por pilastras en los ángulos. La decoración también nos acerca a los paños mudéjares". La torre se remate con un cuerpo corto que sirve de base al chapitel metálico que la corona.

La gran desconocida

Pilar lamenta el escaso eco de la iglesia lecerana en comparación a otros templos de igual o menor calibre. "Nos encontramos tras el barroco con una iglesia de nave central y dos laterales, y un cabecero que en el medievo sería plano pero que ahora es polilobular. La torre sí se conoce bien, es como el faro del pueblo y muy espectacular desde lejos, pero el interior del templo es un gran desconocido. Si hay tiempo, nos encantaría sacar adelante en esta legislatura un proyecto de arreglo del muro;nunca tuvo fachada, al ser iglesia adosada a un lienzo de la muralla. La reforma tras los ataques sufridos en la guerra civil, ejecutada por algunos penados, no fue del todo acertada al no usarse los materiales adecuadas ni respetarse las técnicas de construcción, aunque hay que entender la situación;estaría bien devolverla un poco a su estado original".

La portada actual es barroca al cien por cien, con una decoración decoración churrigueresca. En uno de los laterales se conserva una banda vertical de cerámica de cuenca, que podría pertenecer a un antiguo arrimadero del XVI; en cuanto a las claves de las bóvedas están realizadas en madera tallada. El interior de la iglesia tiene visitable el coro, situado a los pies, y que data de la época barroca. "Queremos hacer igualmente visitable la torre con un pasadizo que va por encima de la nave lateral sur hasta otra torre destruida que conserva los cimientos, así como el paramento mudéjar con las celosías sobre las bóvedas de la nave lateral. En este caso, una anastilosis sería la técnica perfecta; se rompieron las yeserías y las dejaron sobre la nave lateral, sobre el techo. Se podrían reconstruir; la técnica se está desarrollando ahora en el Partenón ateniense, restituyendo los trocitos que se encuentran en los lugares correspondientes y supliendo otros con materiales nuevos, respetando los ajustes. El arquitecto que ha hecho los últimos estudios y trabajos de restauración se llama Fernando Alegre".

Ricardo Lamenca, que también es hijo del pueblo, ha efectuado diversos trabajos en el templo. "Es nuestro pintor contemporáneo más reconocido, y posee una excelente técnica al temple;hizo una reconstrucción muy personal en yeso en un muro del altar del Pilar, y también ha reconstruido algunas cabezas de los angelotes del arco de embocadura en la capilla de Santa Cenobia, además de realizar algunas pinturas. Lo queremos mucho en el pueblo".

Pilar recuerda que la Comarca de Belchite tiene un amplio bagaje patrimonial, que merece análisis sosegados. Lécera, desde luego, está deseosa de mostrar sus aportes a esta realidad a quienes se acerquen a descubrirla.

Un párroco llegado de allende los mares que ya es lecerano de corazón

El padre Hernando Arvey Arboleda lleva 32 años en el sacerdocio. Los últimos 11 los ha pasado en Lécera, y donde atiende además las parroquias de Samper del Salz, Letux y Lagata. En Lécera se lleva de lujo con todo el mundo. "Nací en Buenaventura, ciudad costera próxima a Cali en Colombia, una de las más peligrosas del país, por cierto. Vengo de familia de policías; yo me fui por otro lado, ya ves. Fui capellán castrense allá, en los años duros de los cárteles y las guerrillas me tocaron situaciones duras, pero para eso estamos, responder allá dónde se nos necesite".

El padre Hernando se ha hecho perfectamente a Lécera, y la población lecerana a él. Confiesa que al principio le chocaba el volumen de voz de algunos de los vecinos, y confundía expresiones coloquiales con discusiones, pero ahora su integración es total. Los saludos espontáneos por la calle y el afecto que le muestran sus feligreses cuando entra a por un café en el barEclipse lo prueba. "Estoy muy contento aquí, la verdad. Y esta iglesia es una maravilla. El ayuntamiento está haciendo un trabajo para iluminar la torre, por cierto, y seguro que va a quedar magnífica. En la capilla de Santa Cenobia se oficia la misa dominical cuando hace frío, vamos a empezar ya con ello, que toca; está más resguardada y tiene el aforo suficiente para los feligreses habituales. Con el buen tiempo se pasa nuevamente al altar mayor". A la vera del Cristo hay imágenes de Santo Domingo de Guzmán y Santa María Magdalena. "En medio tienen al jefe, como toca –bromea Hernando– pero está bien rodeado, sin duda".

Artículo incluido en la serie 'Aragón es Extraordinario'.

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