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Emprender en el pueblo: no es fácil en Sabayés, no, pero se puede

Pablo Franco y Piluka Abadía eligieron Sabayés para vivir después de probar en Huesca y Zaragoza. Él arrasa en las redes con sus consejos prácticos y nada edulcorados a emprendedores, y ella tiene una peluquería

Pablo Franco –historiador y creador de la plataforma ‘Emprender en el pueblo’, compuesta por blog y listado podcast– y Piluka Abadía, copropietaria del salón de peluquería Stiletto en Huesca, tienen muchas cosas en común además de la inicial de su nombre: un proyecto de vida, una hija de cinco años llamada Ada (sin hache, aunque tiene tanto salero que está calificada para llevarla) y la decisión consolidada de vivir en un pueblo, Sabayés, con una docena de vecinos como población estable. Esta pedanía de Nueno está a tres kilómetros de la autovía y de su cabecera comarcal, tiene el Salto de Roldán en la coronilla, Jaca a media hora y la capital oscense a poco más de 10 minutos en coche.

Ada es una incipiente profesional de la radio; ayuda a Pablo en más de un podcast, micro en mano. Además, y son declaraciones tan inéditas como constatadas, corre muchísimo más que su padre, y eso que papá sabe un rato de ‘trails’. Atento, Alberto Pallarés, presidente de la Federación Aragonesa de Atletismo; aquí hay madera.

“La naturaleza nos ha gustado mucho desde siempre. Piluka y yo somos de Huesca capital los dos, y trabajamos muchos años en Zaragoza. Hace un tiempo regresamos a Huesca para trabajar juntos en una empresa y al poco tiempo decidí montar negocio propio: una tienda de deportes. Cuando vino la pequeña se me hacía más cuesta arriba estar el día entero pendiente del negocio, y empecé a darle vueltas a un posible movimiento. Encontramos esta casa por casualidad, nos encantó y vinimos. Al principio mantuve la propiedad de la tienda e íbamos todos los días a Huesca los dos, no hay tanta distancia; no obstante, me di cuenta de que el colega que trabajaba conmigo de la tienda, Jonathan, estaba mucho más feliz que yo allá. Hablamos, llegamos a un acuerdo enseguida y me la compró”.

El plan de Pablo con el remanente de la venta era pasar unos meses en casa leyendo, estudiando, haciendo deporte, disfrutando de la familia y meditando el siguiente paso. “Lo del podcast empezó como un pasatiempo, sin aspiraciones. Quería hablar de lo que supone trasladar tu vida al medio rural, y combinarlo con otra gran pasión, el mundo de los negocios. Comencé con ‘Emprender en el pueblo’ y la respuesta fue tremenda en toda España, pero aún más en América Latina; me pedían ayuda para los primeros, consejos acerca de qué no hacer… casi sin darme cuenta, se convirtió en un trabajo con dos vertientes: generar contenido para empresas y ayudar a impulsos personales”.

Monetizar el podcast no fue sencillo al principio; estamos hablando de la pasada primavera. “La gente pedía ayuda muchas veces en medio de una situación desesperada por los alquileres altos o el desempleo, y yo no podía cobrarles tras escuchar esos casos. Poco a poco surgió la oportunidad de vender contenidos, y ahí llegaron los primeros ingresos; durante este verano surgió la ocasión de hablar en Aragón Radio, donde ya trabajé en el año 2007 antes de pasar a la televisión, y el podcast siguió creciendo en impacto; salió un patrocinador, Alma Natura, firma puntera en emprendimiento rural. Además, la posibilidad de hablar en la radio desde Sabayés resultó ser un valor añadido; les gustó esa alternativa de hablar desde el pueblo, en vez de desplazarme a los estudios de Huesca oZaragoza”.

Pablo comenzó a probarse en el área de la comunicación transmitiendo la Vuelta Ciclista a Aragón en 2004, y pasó luego a Onda Cero para cubrir los partidos del Zaragoza en la Romareda; allí coincidió con la última época dorada del club hasta la fecha en el aspecto deportivo, el equipazo de los hermanos Milito y el 6-1 al Real Madrid. También pasó por los micros de la Cope y ‘Equipo’. “Luego fui a deportes en Aragón Radio, ya que la S.D. Huesca empezaba a crecer profesionalmente, y encadené trabajos en la casa, en el programa ‘Sin ir más lejos’ y en ‘Unidad móvil’; a Huesca volvimos a finales de 2014, antes de que llegase Ada”.

Piluka sabía desde pequeña que la peluquería era lo suyo. “Me metí un año en Empresariales, pero no hubo un segundo. Me saqué la titulación a los 19, luego el Grado Superior, trabajé una década en Huesca y luego en el salón Romero de Zaragoza, en El Corte Inglés, impartiendo formación. La idea del cambio también me rondaba, y cuando tuve a Ada se complicaba lo de conciliar, así que hace cuatro años cogí un salón de peluquería con una socia en Huesca; se llama Stiletto. Estoy muy contenta, porque he podido compaginar bien el trabajo con la nena y los cambios vitales de Pablo; con mi socia nos repartimos bien las cargas y todo va bien”. Por el momento, Piluka no ha hecho un podcast de peluquería desde Sabayés, pero no descarta hacer algo al respecto.

Los oyentes hablan

La gente que escucha a Pablo le agradece muchas cosas diferentes, pero hay una que se repite. “Me dicen mucho ‘eres el primero que oigo que no me lo vende tan bonito’. Claro que hay muchas cosas maravillosas, por eso estamos aquí, pero también toca afrontar muchos problemas. Además, trato de no teorizar y que lo cuenten personas que están viviendo la experiencia, ellos construyen un relato al respecto de esta decisión, cada cual con sus circunstancias. Yo no edulcoro: hay cambios contundentes al venir a un pueblo. Mucha gente no consigue ser feliz en un pueblo por muchas ganas que tengan de serlo. Por otro lado, los que dan esos giros a su vida ya habían hecho algo parecido antes, y escucharles es muy educativo”.

No autoengañarse, factor esencial

Piluka llama a la reflexión con una teoría contundente. “Creo que debes tener claras las razones que te llevan a venir al medio rural. Si huyes de algo y vienes aquí, asegúrate de que no huyes de ti mismo, porque te encuentras a diario. No pasa nada por recular, pero si aciertas a la primera, mejor. También es cierto que cuando das el paso de comprar casa, la decisión tiene que estar bien meditada”.

“Salir a la calle y estar ya en medio de la naturaleza es una gozada –apostilla Pablo– y lo que depende de ti en el trabajo sale con mayor fluidez, la creatividad vuela. A mí me ha centrado mucho este sitio. ¿La conexión? Cuando llegamos había apenas medio mega, y ahora hay 30, suficiente para trabajar, aunque la cobertura telefónica no sea la mejor; aspiramos a los 100 megas en un plazo razonable, para poder hacer ‘streaming’ en un futuro próximo y echar adelante más proyectos, que incluyen traer a gente a trabajar aquí”.

Artículo incluido en la serie 'Aragón es Extraordinario'.

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