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deporte y turismo

Tres rutas de BTT por Huesca para los más aguerridos sobre las dos ruedas

La provincia oscense goza de infinidad de recorridos para desempolvar la bicicleta de montaña, si bien los que pertenecen a esta lista requieren ya una cierta experiencia en el dominio de la misma.

Cumbres del valle de Gistau.
Cumbres del valle de Gistau.
Daniel Mur Marín

El deporte de las Bicicletas Todo Terreno (BTT, o Mountain Bike en su traducción al inglés) gana adeptos cada año en Aragón, gracias al impulso de carreras por las tres provincias así como los espectaculares parajes que se disfrutan.

Los niveles de dificultad difieren dependiendo de la longitud del recorrido, el desnivel o las variantes que se tomen de una misma ruta, por lo que en este artículo se propondrán tres conocidos recorridos por el Pirineo oscense dispuestos a poner a prueba a los más valientes sobre los pedales, las piedras y el barro.

Vuelta a la Peña Montañesa y Sierra Ferrera

Varias páginas especializadas en BTT la tildan como “un gran reto para el biker” y no es para menos. Dependerá del punto de salida y los desvíos que se tomen, pero por lo general la ruta circular consta de 53 kilómetros que bordean un sinfín de pedanías y localidades de la comarca del Sobrarbe en torno a la figura omnipresente de la Peña Montañesa (2.291 metros). Hay 15 kilómetros de ruta por sendero y pocas zonas que requieran bajarse obligatoriamente de la bicicleta para avanzar, si bien son sus 1.832 metros de desnivel lo que hace de esta ruta una prueba de resistencia nata.

Se parte desde el valle de la localidad de La Fueva, empezando desde la aldea despoblada de Atiart y prosiguiendo por pista hasta La Cabezonada, a 760 metros de altitud con la Sierra Ferrera en lo alto. Se acaba de comenzar la ruta y los parajes ya ofrecen motivos para pararse un momento a contemplar los elementos arquitectónicos de las pedanías. Muy cerca de Atiart y La Cabezonada está San Juan y su iglesia de San Juan de Toledo de Lanata, de estilo románico de la primera mitad del siglo XII que cuenta con interesantes escenas bíblicas del día del Juicio Final y de los martirios de Cristo en los ábsides, el altar o el retablo.

Desde ahí se sale a carretera nacional hasta Foradada, uno de los pocos tramos donde se ascenderá por carretera. Debido a la longitud de la ruta BTT y falta de señalización en algunos tramos, es imprescindible llevar el ‘track’ de GPS para evitar posibles extravíos. Se pasa el municipio de Campo con vistas al Turbón (2.492 metros) y se continúa por un sendero de Pequeño Recorrido (PR) en dirección a Viu, encarando la parte más mortífera del ascenso al intentar alcanzar el collado de Cullivert y sus 1.470 metros de altura, para posteriormente coronar el collado de Ceresa, punto más alto de la expedición con 1.550 metros.

Monasterio de San Victorián
Monasterio de San Victorián
Daniel Mur Marín

A partir de Ceresa se abre un gran abanico de opciones para descender, dependiendo de la dificultad y las energías que todavía resistan en el cuerpo. En este caso se baja durante siete kilómetros por un camino empedrado dirección Oncins, perteneciente a El Pueyo de Araguás, para posteriormente insertarse en la carretera comarcal que lleva hasta otro de los enclaves turísticos importantes de la ruta, el Real Monasterio de San Victorián (o como dicen en la zona, Beturián), a 1.200 metros de altitud.

Su origen no está claro, ya que algunos expertos lo datan del siglo VI, pero no hay documentos que lo corroboren hasta el siglo X. No obstante, sí quedó constancia de su especial relevancia en toda el área de los Pirineos orientales como núcleo político, económico y espiritual del Condado de Sobrarbe en el Reino de Aragón, siendo utilizado por diversos reyes de la época y sujeto a múltiples renovaciones. Su posición estratégica inmejorable entre las montañas de la Sierra Ferrera fueron claves para la defensa del territorio durante siglos.

Desde el monasterio se retorna por pista hasta Atiart, finalizando los más de 50 kilómetros de este recorrido con desniveles muy exigentes que hacen esforzarse al máximo, si bien las vistas de toda la Peña Montañesa son de máximo valor.

Rutas BTT por la provincia de Huesca.
Rutas BTT por la provincia de Huesca.
Comarca Alto Gállego.

Vuelta a la Sierra de Chía

Un poco más al Este, ya en la comarca de La Ribagorza, se encuentra la Sierra de Chía, la cual ofrece perspectivas impresionantes del valle del río Ésera y el de Gistau, así como el macizo de la Maladeta. En este recorrido de unos 43 kilómetros habrá menos desnivel alcanzando los 1.258 metros, no obstante, hay que poner atención a algunos tramos que también pueden complicarse si no se va con la preparación necesaria.

La ruta comienza desde Castejón de Sos, iniciando los primeros kilómetros a través de la carretera de Graus a Benasque (N-260 / A-132), cruzando el puente sobre el Ésera para girar a la derecha y desviarse a Chía. Este primer ascenso ya conlleva una dureza considerable, por lo que siempre está la opción de iniciar la vuelta a la sierra desde la localidad de Chía si se quiere moderar la dificultad de la travesía.

Desde allí se sigue subiendo hasta el municipio de Plan, trámite para alcanzar el puerto de Sahún en el kilómetro 18 de la ruta. Conforme se alcanza el collado ya se aprecian las bonitas panorámicas que se ofrecen del valle de Benasque o de la retahíla de localidades como Castejón de Sos, Sahún o Sesué, lo que motiva aún más a coronar el collado, cuya pista comienza a allanarse y cubrirse de vegetación en su tramo final. Desde lo alto se puede observar el valle de Gistau con los municipios de Plan y San Juan de Plan escoltándolo, mientras que al frente le planta cara el collado de Cruz de Guardia, apto para coronar en BTT cruzando casi todos los municipios del valle.

Pasado el collado, en un desvío a la derecha aparece un refugio de paso con vistas al valle de Gistau, momento previo a iniciar el descenso principal de la ruta hasta el cruce con el camino a Barbaruens, una pedanía de 21 habitantes del municipio de Seira. Entre ambas zonas está el Monasterio de San Pedro de Tabernas, cuya primera mención conservada data del año 839. De este enclave surgió la “Canónica de San Pedro de Tabernas”, relato de la huída del Obispo Bencio de Zaragoza, cuando escapó en el siglo VIII de la invasión musulmana. La historia cuenta a su vez que se refugió en el monasterio del pequeño municipio con algunas reliquias, algunas de ellas otorgadas por el propio Vaticano.

Se prosigue la ruta hacia la izquierda llegando al collado de la Cruz y posteriormente al PR que adentra al ‘rider’ en un bosque con vistas a las paredes de las crestas del Circo de Armeña y Cotiella. Queda seguir el sendero PR hasta un cruce de caminos en dirección a Chía para regresar a la carretera que lleva a Castejón de Sos, completando el círculo.

Embalse las Paúles.
Embalse las Paúles.
Daniel Mur Marín

Recorrido desde Piedrafita de Jaca por el antiguo Quiñón de la Partacua

Viajando hasta la comarca del Alto Gállego, se emprende una ruta BTT no excesivamente larga, con 34 kilómetros de longitud, pero con ciertos tramos muy complicados para el descenso y la subida en BTT, llegando en varias ocasiones a tener que empujar la bicicleta. Se atraviesan una ristra de pistas, senderos y bosques durante el recorrido, partiendo desde Piedrafita de Jaca y llegando al Ibón de mismo nombre o al Embalse de las Paúles, todo emplazado en el que fue el Quiñón de la Partacua, una de las tres antiguas divisiones del Valle de Tena que comprendía los municipios de Tramacastilla, Sandiniés, Escarrilla, Piedrafita, Búbal y Saqués.

Remontando desde Piedrafita de Jaca dirección al Ibón, se llega a la carretera que pasa por el Parque Faunístico de Lacuniacha, un espacio en medio de los Pirineos donde habitan diversas especies en semilibertad. Se prosigue por la misma pista hasta terminar el ascenso en el kilómetro siete, observando las vistas al accidente geográfico con el pico Telera (2.762 metros) de fondo. De ahí se desciende hacia el interior del Bosque de Betato, el cual ya se mencionó en un artículo de viajes por sus historias ‘embrujadas’, un placer sensitivo para todos los amantes del Mountain Bike.

Campo con el Turbón de fondo
Campo con el Turbón de fondo
Daniel Mur Marín

La pista indica fácilmente el sentido vía Saqués, una localidad deshabitada que resiste el paso del tiempo cerca del embalse de Búbal. Sin embargo, alcanzar las ruinas de aquella aldea será una prueba de fuego para los deportistas que se atrevan a afrontar los sinuosos senderos con piedras de gran tamaño que le separan del Bosque de Betato. Se continúa enfilando un tramo de gran pendiente conforme se deja atrás el embalse, allanándose el camino hasta el municipio de Tramacastilla de Tena, continuando hasta una pista con barrera por la que circula un tren con destino Embalse de las Paúles.

El objetivo final es el mismo que el del tren, si bien para llegar al embalse con la BTT se tiene que tomar una pista que se extiende hasta más allá de los ocho kilómetros, por lo que requiere dedicar el máximo esfuerzo durante el ascenso continuado. Una vez allí, se vira hacia el Este para continuar por un tramo en el que es prácticamente inevitable no descender del sillín y realizar durante algo más de kilómetro y medio un poco de senderismo improvisado.

Una vez de vuelta a los mandos de la bicicleta, se realizan varios descensos y subidas tanto en campo a través como en pista hasta llegar a Sandiniés, una pedanía de 45 habitantes perteneciente a Sallent de Gállego, último punto obligado antes de regresar a Piedrafita de Jaca. Su no muy extenso kilometraje se contrarresta con los tramos de alto grado de dificultad para alcanzar Saqués o la zona que el recorrido obliga hacer a pie, por lo que el paisaje espera a los más valientes y raudos en esto del enduro, un trato que sin duda vale la pena.

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