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aragón es extraordinario

Embutidos La Tinaja, ángeles de la guarda desde Bronchales

En este negocio familiar turolense surgido en las alturas serranas, que hizo una labor capital durante nel confinamiento severo, se aúna la condición de productor con la de tendero,

Ricardo Sáez y su hermano Manolo, junto a sus respectivas esposas, Mari Carmen y Ana, son los responsables de Embutidos La Tinaja en Bronchales. Una empresa con secadero, elaboración y tienda de ultramarinos repartidos entre el centro del pueblo y la zona industrial de las afueras, a una altitud de más de 1.500 metros. “La Tinaja –apunta Ricardo– no lleva tanto tiempo como negocio de ultramarinos, pero como carnicería es la segunda generación. Mi padre ya ejercía la profesión, nosotros seguimos y hemos ampliado bastante el negocio gracias a la sala de despiece para trabajar el ciervo, que tiene demanda, y diferentes embutidos, hacemos todo tipo de elaboraciones. Las formas de producción han ido cambiando con los tiempos, pero el espíritu y las ganas de hacer bien las cosas son iguales que antes”.

En los primeros meses de la pandemia, con el confinamiento severo, La Tinaja adquirió un protagonismo inusitado, que no inesperado para quienes conocen a esta familia de la Sierra de Albarracín; es cuestión de carácter. “Aún hace fresco en marzo; nos dimos cuenta del problema que iba a tener este pueblo y otros de la zona, los suministros eran más necesarios que nunca, no se podía salir. Aquí hay tienda, cosa que no ocurre en otros sitios de la Sierra, así que hablamos con la Comarca y ofrecimos el servicio a domicilio; acogieron la propuesta con entusiasmo, se volcaron con nosotros y la gente también recibió bien la idea”.

Una alegría rodante

La Tinaja se dio buenos recorridos aquellos días. “Íbamos a Royuela, Moscardón, Calomarde… varios sitios por toda la comarca. Luego ya bajó la cosa, cuando se pudo viajar la gente se buscaba la vida, pero es verdad que muchos se quedaron como clientes, sobre todo en Royuela. La gente joven menos, es algo normal, pero muchos mayores siguen contentos con La Tinaja, y lo mismo nos ocurre a nosotros. A Royuela seguimos yendo cada jueves, y también a Pozondón. También pasamos de cuando en cuando por Calomarde y Terriente. Y servimos regularmente a la restauración de toda la zona desde antes de la pandemia”.

Ricardo tiene cariño por muchos de sus clientes fieles, y cita un caso como ejemplo. “Doña Pura Sáez, de Royuela, es una de las que siempre nos pide mucho, al principio de la pandemia y ahora, es precavida. Si te soy sincero, esas muestras de respeto y fidelidad en las duras y las maduras las agradecemos mucho, son un reconocimiento a nuestro trabajo y los productos que ofrecemos que te hace estar orgulloso. Naturalmente, todo el mundo es libre de comprar donde quiera, pero sí que duele un poco cuando no vuelven los que tanto tiraron de esta casa cuando vinieron las duras, para que te voy a mentir. Aquello fue una gran experiencia, aunque naturalmente espero que no vuelva a ocurrir algo así nunca más”.

"Es algo muy bueno, el turismo, pero si se va de madre mueres de éxito"”

Ana Isabel Garzón, esposa de Manolo Sáez, asume varias funciones en el día a día de la empresa, desde el control de los pedidos a domicilio a la caja. reflexionando sobre la evolución del negocio en los últimos meses, Ana tira de cuaderno. “Aquí puedes ver la media de pedidos en los meses más duros de la pandemia, que llegaban fácilmente a los 70 en los días de reparto. Ahora la media está en 15 ó 20, la cosa ha cambiado un poco”. Eso sí, el goteo de clientes en la tienda es continuo; se paran en la parte inicial con el embutido en formato transportable y sistemáticamente viajan hasta la parte del fondo, donde están las carnes y los embutidos frescos para el corte tradicional. En el secadero, Álvaro López y varios compañeros se afanan en la confección y conservación. Un trabajo minucioso que da sus frutos.

Sí al turismo, pero con medida

Los Sáez llevan a Bronchales en la sangre, la pequeña Suiza de la Sierra de Albarracín, y rompen una lanza porque el actual turismo de su pueblo se mantenga... sin crecer demasiado. “Creo que por ese lado ya andamos bien servidos, es suficiente; es algo muy bueno, el turismo, pero si se va de madre mueres de éxito, como pasa en algunos puntos del Pirineo, demasiada masificación. Aquí llega un momento en que no puedes dar suficientes servicios, ni en bares ni en comercios. Algunos veranos acabamos desbordados; tenemos el Hotel Suiza, el camping Las Corralizas y cuatro restaurantes, y no basta. Tampoco en fines de semana del principio del otoño, con el final de la berrea, y la caza, y las setas. Recuerdo de pequeños que íbamos solos al monte y cogíamos muchísimas setas; sigue habiendo muchas, claro, pero ahora ya no se puede ir solo, siempre hay gente. Es curioso, porque vienen mucho aquí a preguntarnos dónde hay setas, que solamente cogerán unas poquitas, ya sabes –ríe– y la respuesta siempre es la misma, aunque la digamos con una sonrisa: en el monte, te enseño una foto si quieres. Eso es así”.

Jamón de lujo y aire puro para dar y regalar

La Tinaja vende fuera de la comarca embutidos curados, sobre todo de ciervo, y jamón de york propio de excelente calidad. Dice Andrés Yus, de Santa Eulalia del Campo, gran distribuidor amigo de los Sáez y cliente de la firma de Bronchales, que ese jamón de york es el mejor de España; teniendo en cuenta que Teruel es tierra jamonera por excelencia y que quien habla conoce a fondo el mercado, el calificativo adquiere un gran valor.

De los productos de la Tinaja, los más demandados son la carne de cordero y el mentado jamón de york. “Es muy bueno, no es porque lo hagamos nosotros. También hacemos conservas con boletus muy ricas. Por internet vendemos algo, pero no es nuestro fuerte”, aclara Ricardo.

En Bronchales es común encontrar atletas de primer orden entrenando en altura para cargar las baterías antes de la temporada, y también en periodos cortos dentro de ella para buscar un segundo pico de forma. El fondista olímpico zaragozano Carlos Mayo hace estancias prolongadas de entrenamiento en el pueblo, al igual que la estrella del cross y la pista Toni Abadía. “Aquí hay una gran Trail en julio y una prueba BTT de prestigio. Es un paisaje muy bonito y el aire es puro, entiendo que les apetezca probar. Hace unos días también se celebró aquí en la zona el campeonato de España de orientación, vinieron 1.500 atletas”.

El futuro de Bronchales está encarrilado. “El turismo no baja en prácticamente todo el año, y si no pasa nada catastrófico, no va a faltar trabajo gracias a eso. Nosotros seguiremos en la brecha todo el tiempo que podamos, no sé que pasará con la siguiente generación entre hijos y sobrinos porque este modo de vida es duro; ahora están más orientados al estudio. Los veranos sí vienen a trabajar y se ganan unas perricas”.

Artículo incluido en la serie 'Aragón es Extraordinario'.

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