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Lituénigo: una carrasca en turno de oficio

El árbol centenario a las afueras del pueblo moncaíno es un lugar predilecto de paseantes y fotógrafos, tanto en horario diurno como en nocturno

Érase una vez un pueblo del Moncayo, a apenas 13 kilómetros de Tarazona, que gustaba de engalanarse con flores y hortensias por puro gusto, hasta que un día se unió el afán de trascender a ese impulso estético gracias al proyecto Villas en Flor. Ese pueblo se llama Lituénigo y parece tallado por cincel de mano poderosa, guardiana de los pequeños detalles. Allá vive Clara García, profesora de inglés en la mentada capital de comarca, involucrada ya en cuestiones consistoriales como concejal frisando apenas la treintena. “Tenemos un pueblo bonito, no nos podemos quejar, dentro y fuera de la zona urbanizada. El Moncayo es un regalo, pero hay mucho más”.

Una de las primeras referencias en la zona es la famosa carrasca centenaria situada en un altozano próximo a las casas altas. “Cada vez se reúne aquí más gente para el tema de la fotografía, y en los últimos años ha crecido muchísimo la vertiente nocturna, aunque de día también ofrece un paisaje magnífico. El camino, que se hace por pista, necesita de cierto arreglo, pero se puede transitar”.

El responsable de ese auge de la fotografía nocturna es Guillermo García, de 34 años, ha despertado el interés por esta opción en la comarca. “Es un referente en Aragón dentro de la foto nocturna, y lógicamente es aún más relevante aquí –explica Clara– porque su portafolio incluye fotos increíbles de toda la zona del Moncayo. Además, está Toño Martínez, de Tarazona, que también es un gran especialista”.

Clara lamenta profundamente (aunque de modo comprensivo) que este año no se hayan podido celebrar las dos citas con más tradición del pueblo: la Feria de Oficios Perdidos, que suele tener lugar en junio, y el Pesaje de los Niños, que llega a finales de septiembre coincidiendo con las patronales en honor a San Miguel. Es Fiesta de Interés Turístico desde 1998. “Los de este año se pesarán el año que viene, claro, pero es la primera vez que no se hace”. En cuanto a los oficios perdidos, tienen incluso una ruta propia que se oferta al visitante por medio de explicaciones físicas y digitales. Además, llega hasta la mentada carrasca. .

Precaución

La apertura del confinamiento perimetral de las capitales de provincia aragonesas hace que sea factible, por ejemplo, un aluvión de visitas desde Zaragoza a todos los pueblos de la provincia, ya sea por reencuentro con las segundas residencias o por el afán descubridor de nuevas alternativas locales. El Ayuntamiento de Lituénigo ha lanzado estos días un ruego que ya formulara en pasados puentes festivos y cierre de las vacaciones veraniegas: bienvenidos sean los visitantes, siempre y cuando se mantengan las normas básicas de higiene, aún más en una situación como la actual. Para las caminatas hay que llevar bolsa de basura y no dejar residuos en el camino, una obviedad que desgraciadamente hay que seguir solicitando encarecidamente.

Estas Navidades se espera el regreso del belén de Lituénigo, que suele elaborarse con madera de la zona y que se alzara con el primer premio de composición y estética de la ruta de belenes de la comarca de Tarazona y el Moncayo. El frontón ilustrado por Daluz es un marco inmejorable.

Rutas entre embalses, caminos de oficios, recursos por doquier

En el Embalse Alto del Río Pedrogal hay que contenerse para no empezar a ensartar versos, ya sea en asonante o en consonante. Abrir bien los ojos y recorrer el ‘skyline’ del Moncayo es una buena forma de refrenar (o acompañar, si toca) esa terapia: Cabezo de la Mata, pico de San Miguel (el punto cimero, con la cruz del Moncayo), pozo de San Miguel, Collado Vellido… una vista perfecta para dejar volar el pensamiento. El propio entorno del embalse es mágico, desde la vegetación circundante a las propias aguas de negro fondo que devuelven con brillos misteriosos los últimos rayos del sol de la tarde. “Por la mañana, además, reflejan el monte; es un espejo, impresiona mucho”, explica Clara García, que suele acercarse a la zona paseando y asegura que el Embalse Bajo de este mismo río también vale la pena, aunque resulte menos espectacular.

Los caminantes que acuden a la zona a subir al Moncayo suelen buscar en los días previos o posteriores al gran reto una ruta más sencilla, que ajuste las piernas a la zona o las relaje tras el palizón. La ruta de los embalses de Lituénigo es perfecta para ese menester. Y si se quiere el paquete completo, el sendero de los oficios (un camino rural que se adentra luego en las calles) cumple a cabalidad el objetivo. Desde los apicultores a los bodegueros, como apicultores, esquiladores, cañiceros o bodegueros, entre muchos otros.

Con la unión de las dos rutas se completan aproximadamente 12 kilómetros de paseo circular, muy sencillo y apto para todos los públicos, incluyendo pequeños y veteranos; el aliciente de la omnipresencia del Moncayo es poderoso.

Fuente, cultura y cine

La ruta comienza en la zona recreativa de los Ancebillos, situada en un recodo de la carretera que entra al pueblo y que se llama así (como la asociación cultural local) por la fuente de codiciadas aguas del mismo nombre. La asociación, por cierto cedió atrezzo y vestuario típico a dos películas de Paula Ortiz, que se encuentra desde hace semanas en Venecia preparando su próximo proyecto fílmico. El aporte de Lituénigo a su obra se plasmó en los dos largometrajes de la directora zaragozana, ‘De tu ventana a la mía’ y la multipremiada ‘La novia’.

Los puntos esenciales del recorrido son el Embalse Bajo del Río Pedregal y, naturalmente, el Embalse Alto. Apenas 350 metros de desnivel acumulado, casi al 100% por una pista cómoda, dan una idea de la suavidad del recorrido, que contrasta con una de las calles más empinadas del pueblo, la calle Bartolo, que serpea en dirección al Horno, lugar preferencial de la Feria de Oficios Perdidos.

Los senderos tienen un aliciente extensivo a los vecinos, ya que el enlace por caminos rurales conduce con facilidad a localidades contiguas, como San Martín de la Virgen del Moncayo, Litago o Trasmoz. Cada enclave de la zona tiene su propia mística; en Lituénigo mandan la serenidad, el misterio y un halo pictórico que enamora.

El castillo quiere volver a albergar ilustres y atónitos huéspedes

La cosa va por fases, y ya se han completado cinco. Este verano, a pesar de todas las restricciones derivadas de la pandemia, se concluyó una nueva fase de la rehabilitación del castillo de Lituénigo, en pleno centro del pueblo. Un caso curioso, dado que en muchas ocasiones las fortalezas están a la vera o por encima del casco urbano. El proyecto de recuperación se encamina hacia un fin hostelero desde el propio Ayuntamiento; la idea es crear un alojamiento de primer orden que incluya restaurante, servicio con el que actualmente no cuenta el pueblo (aunque sí hay bar) y que remataría la oferta turística. El castillo data del siglo XII y su estructura está bien conservada. La Diputación Provincial de Zaragoza ha aportado los últimos 40.000 euros (ya van 300.000, y falta), destinados a adecentar la fachada y los tabiques interiores. La carpintería será el reto de la sexta fase.

LITUÉNIGO

Comarca. Tarazona y el Moncayo.

Cómo llegar. Desde Zaragoza, su capital de provincia, hay 88 kilómetros por la AP-68 y la N-122.

Dónde comer y dormir. En Lituénigo hay un bar municipal, San Miguel, y dos casas rurales: la Carrasca y la Solana Moncayo. El proyecto del hotel en el castillo es la esperanza en el futuro a medio plazo.

Museo del Labrador. Exposición permanente que abrió el año 2000; son más de 200 piezas repartidas entre aperos de labranza y enseres domésticos, un esfuerzo que el desaparecido Jesús Hernández completó en más de cuarenta años.

Frontón. Situado al final de la calle Juego de Pelota, su pared principal es un mural del pintor uruguayo Daluz, con la pared lateral a la derecha.

Los Ancebillos. La fuente de límpidas aguas en el terreno del mismo nombre inspiró también a la asociación cultural local a la hora del bautizo. La Feria de Oficios Perdidos, la coordinación del esfuerzo floral y el tema del Pesaje de los Niños centran sus esfuerzos.

Artículo incluido en la serie 'Aragón es extraordinario'.

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