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aragón es extraordinario

Valderrobres, la que se admira en el espejo

El reflejo de las edificaciones del casco antiguo que se yerguen junto al caudal del Matarraña son la imagen paradigmática de una localidad que se sabe bella

Para entender lo que ofrece Valderrobres a los ojos curiosos (y regala diariamente a sus pobladores) vale perfectamente un dato que recordaban Carmelo López y Manuel Siurana en su obra ‘Valderrobres, paso a paso’. “La Casa Consistorial, terminada en 1599, es otro de los arquetipos comarcales del manierismo tierrabajino, que captó la atención de la Exposición Universal de Barcelona de 1929, donde fue reproducida en el Pueblo Español”. Dicen que no hay mejor alabanza que la imitación, y ya no digamos la reproducción de una maravilla arquitectónica en una muestra de tal calibre. Si a eso se le une el conjunto gótico formado por el castillo y la iglesia de Santa María la Mayor, con el detalle añadido de que Valderrobres figura en el selecto club de 'Los pueblos más bonitos de España', la argumentación es claramente sólida. Lo mejor, sin embargo, es descubrir con pasmo y delectación que cada paso por el casco antiguo del pueblo es una invitación al entusiasmo.

Valderrobres rezuma historia, y también clase, hasta en los detalles más nimios. En la terraza del Casino, y sin desatender las actuales restricciones de distancia social, las mesas de los veteranos locales se ajedrezan con los turistas de pantalón corto y chanclas, pero en todas ellas se ofrece la caña en copa fría. Cuando cae el sol no falta el buen ambiente en las calles, pero sin excesos; se trata de una zona tranquila. Para mimar el paladar, además de los mencionados se acude tradicionalmente al hotel y restaurante El Salt, al Asador Baudilio, el Regis, La Cabaña, el Maestrazgo o la Brasería Malú, entre otros. La Fonda de la Plaza es un alojamiento histórico que alojó en su día al general Cabrera y, en tiempos recientes, a actores como Paco Rabal, Jorge Sanz o Maribel Verdú. También es muy alabado por su cocina.

El Puente de Piedra

Conviene recordar el acceso más popular a la villa histórica: hubo siete en su día, coronados por vistosos portales. El Puente de Piedra, coronado por el Portal de San Roque, es de hecho el santo y seña de la localidad en todas las guías turísticas. Resulta irresistible detenerse a mitad de esa imponente estructura, cuyas obras comenzaron (datación aproximada) a finales del siglo XIV y concluyeron en la siguiente centuria; tiene tajamares en forma de cuña para protegerlo de las riadas. Asomarse a contemplar las aguas del río Matarraña pasando bajo alguno de sus cuatro ojos (no, no es un puente gafotas) suele ir seguido de una foto al reflejo de los edificios contiguos en el espejo límpido de las aguas.

Además de media docena de ermitas medievales, destacan en la localidad diversos elementos arquitectónicos artesanales, con la Cueva del Mas de Juanos como el ejemplo más significativo. 2004 fue un año especial para Valderrobres, ya que todo su conjunto histórico (la iglesia de Santa María la Mayor, la Casa Consistorial y el Castillo del Arzobispo) fueron declarados Bien de Interés Cultural (BIC) por el Gobierno de Aragón. Hay otras paradas interesantes en el trasiego por las calles del casco antiguo, como el Torreón de Valentinet (antiguo torreón de la muralla, actualmente de propiedad municipal) el Palau o el Hospital.

El embrujo del gótico y las mejores vistas entre las almenas

El castillo de Valderrobres se encuentra en plena reconstrucción, pero al tratarse de una obra por fases sigue siendo visitable; de hecho, está abierto al público todo este mes de agosto, en horario de 10.00 a 13.00 y de 16.00 a 20.00. Las entradas se compran en el museo, y se puede acceder igualmente a la iglesia contigua de Santa María la Mayor, amén de al propio espacio expositivo, situado frente a las escaleras de acceso a la fortaleza. Un dato: todos los nacidos y empadronados en Valderrobres tienen el acceso gratuito durante las horas de visita al castillo, iglesia (ambos góticos) y el museo, inaugurado en 2015, que incluye de una pequeña tienda con productos de la comarca en la entrada. Dos de las plantas están destinadas a centro de interpretación del arte comarcal, y la planta sótano tiene como plato fuerte la estancia dedicada a la soprano Elvira de Hidalgo.

Manuel Siurana es el director de la Fundación Valderrobres Patrimonial, que gestiona este atractivo conjunto de alicientes a la visita. Además de admirar su magnificencia, el castillo también es escenario de diversos cursos y exposiciones, amén de otras actividades escénicas; de hecho, este fin de semana albergó una parada de los Festivales de los Castillos de Aragón; el día 6, Che y Moche representó la obra ‘El funeral’, al día siguiente fue el turno de la danza con ‘La maldición de los hombres Marlboro’ de Excéntrica Producciones y el sábado cerró el programa el ‘Cóctel de ilusiones’ del mago oscense Ismael Civiac. El día 3 de septiembre, Siurana impartirá un curso sobre castillos y el impacto económico de la recuperación patrimonial en las localidades que lo acometen.

El patio de armas está cerrado por obras, pero el castillo impacta desde la misma entrada hasta el disfrute de las vistas de toda la comarca entre las almenas del nivel superior.

Elvira de Hidalgo, la voz superlativa que vio la primera luz en el pueblo

El Museo de Valderrobres tiene una exposición dedicada a la laureada soprano Elvira de Hidalgo, nacida en el pueblo en 1891 y que llevó su talento por los principales escenarios del mundo. En la muestra, además de vestidos y tocados de la aragonesa, destacan las cartas manuscritas de María Callas, ‘la Divina’, que atribuye su formación artística (tanto vocal como dramática) a Elvira de Hidalgo. También hay una medalla de Nuestra Señora del Sagrado Corazón que Elvira de Hidalgo llevaba siempre consigo, junto a un amuleto cruciforme también exhibido en el museo. Igualmente puede admirarse el abanico de motivos florales que usó en su debut como Rosina en ‘El Barbero de Sevilla’, su papel más aclamado: lo interpretó en París, Praga, El Cairo o Montecarlo. La realizadora aragonesa Vicky Calavia ultima la posproducción del largo documental ‘Elvira de Hidalgo. Calante Divinità’ dedicado a su persona.

VALDERROBRES

Comarca. Matarraña.

Cómo llegar. Desde Teruel, su capital de provincia, hay 181 kilómetros por la N-420 hasta Valdealgorfa y luego la A-231 hasta destino.

Mas de Bunyol. El observatorio y comedero de buitres que atiende cada día desde hace tres décadas José Ramón ‘Buitreman’ Moragrega, con el apoyo inestimable de su compañera Loli Carrasco, es uno de los grandes alicientes para el visitante a Valderrobres.

Dónde comer y dormir. El hotel y restaurante Mas de la Costa es quizá el alojamiento más prestigioso, a las afueras, mientras que intramuros sigue destacando la Fonda de la Plaza, nada más cruzar el Puente de Piedra. En la calle Santiago Hernández Ruiz se concentra la principal oferta de restauración local, tan variada como suculenta.

La ermita de los santos. Levantada en honor a San Abdón y San Senén, se cree que fue erigida alrededor de 1420. El día grande de la ermita es el 19 de agosto, cuando se acuden en romería para celebrar una comida campestre y desempolvar juegos tradicionales.

Artículo de la serie 'Aragón es extraordinario'.

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