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Tercer Milenio

¿Será demasiado graso este queso? Compruébalo escáner en mano

El CITA analiza cómo influyen en las decisiones de compra y consumo diversos tipos de etiquetado y el uso de escáneres portátiles con los que el consumidor mide la sal y la grasa.

El escáner portátil mide la cantidad de grasas en una cuña de queso duro.
El escáner portátil mide la cantidad de grasas en una cuña de queso duro.
CITA

Escáner en mano, me dispongo a hacer la compra. Mi hipertensión aconseja tener cuidado con la sal y también trato de evitar el exceso de grasa en la dieta, así que siempre estoy especialmente alerta a lo que indican las etiquetas, pero esta vez voy a medir yo misma. El dispositivo escanea el alimento y el resultado aparece en una ‘app’ instalada en mi móvil. Después de conocer el contenido exacto de sal de esta loncha de jamón y las grasas que aporta este trozo de queso, la decisión es solo mía.

Estas tecnologías miniaturizadas, compatibles con los ‘smart-phones’ se están poniendo a prueba "para ver si ayudan a los consumidores sanos y menos sanos a mejorar su alimentación", indica Tiziana de Magistris, investigadora del Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA). Se trata de sistemas que, "tras el desarrollo de modelos predictivos específicos, pueden medir la composición e incluso la calidad de los alimentos ‘in situ’". Gracias a la tecnología no destructiva llamada Espectroscopía de Infrarrojo Cercano-NIR que lleva por dentro, el escáner de alimentos proporciona la cantidad exacta de macronutrientes (por ejemplo de sal, de grasas, etc.) que contiene el alimento que se va a comer.

"En la etiqueta nutricional convencional, los macronutrientes que aparecen son medias y corresponden a 100 gramos de alimento –explica–. Sin embargo, con el escáner, el consumidor mide exactamente lo que va a consumir y, por lo tanto, pensamos que cada vez que la persona use el escáner de alimentos antes de comer, su concienciación hacia una alimentación más saludable aumentará porque, en tiempo real, sabe las grasas y sal de la pieza que va a comer. Es decir, el escáner de alimentos podría, con el tiempo, empoderar más el consumidor con un mayor conocimiento hacia el contenido nutricional de los productos que consume y, por lo tanto, cambiar sus hábitos alimentarios hacia una mayor adherencia a una dieta saludable".

Para analizar hasta qué punto influye el uso de estas tecnologías, se encuentra en marcha un estudio con un panel de 88 consumidores, en 50 hogares familiares, que incluye individuos con ciertas enfermedades no transmisibles (por ejemplo, hipertensos y diabéticos). Bajo la dirección de De Magistris, se ha analizado si el uso del escáner de alimentos por un cierto periodo de tiempo afecta al hábito de consumo de queso duro y jamón serrano tanto en personas sanas como en aquellas que sufren enfermedades no transmisibles.

Los resultados preliminares indican que el escáner de alimentos tiene "un efecto positivo sobre la dieta alimentaria, sobre todo en personas con enfermedades no transmisibles", asegura. En concreto, analizando los resultados del consumo de jamón, "se está viendo que el uso del escáner de alimentos reduce el consumo de jamón e incrementa la compra de jamón sin sal".

Este es uno de los tres estudios que se llevan a cabo en el CITA sobre la influencia de la información acerca de propiedades nutricionales a través de diferentes sistemas de información efectiva sobre la decisión de compra y de consumo.

No es un tema menor. En las últimas cuatro décadas, ha aumentado la prevalencia de las enfermedades no transmisibles, que ya representan la principal causa de muerte en el mundo. La principal culpable es la baja calidad de la dieta humana, con demasiados alimentos refinados, ricos en grasas de origen animal de baja calidad, azúcares y sal. Por esta razón, "alentar los patrones de alimentación saludable y la nutrición personalizada para mejorar el bienestar y la salud de los consumidores se ha convertido en una de las líneas estratégicas de la UE", destaca De Magistris.

En esta línea, "se están desarrollando plataformas digitales que proporcionan asesoramiento nutricional personalizado y sistemas personales inteligentes (medidores de actividad, de glucosa en sangre, etc.) conectados a la red –señala–. Sin embargo, para lograr este reto se requiere un etiquetado fiable y preciso o sistemas portátiles diseñados para que los consumidores puedan caracterizar los alimentos ‘in situ’. Asimismo, los consumidores también demandan información sobre la calidad de los alimentos y la veracidad de la información en la etiqueta". Los escáneres de alimentos pueden tener aquí un papel positivo que desempeñar.

El proyecto

  • Nombre ‘Análisis de la adopción de tecnologías no destructivas y uso del etiquetado nutricional preciso por parte del consumidor’.
  • Objetivo Analizar la influencia sobre la decisión de compra y de consumo de la información que el consumidor recibe sobre propiedades nutricionales a través de diferentes sistemas.
  • Socios Lidera el Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias y participan el CITA y la Universidad Politécnica de Valencia. Integran el equipo de investigación del CITA Tiziana de Magistris, Pilar Uldemolins, M. Fernanda Enseñat y Nuria Valero; colaboran M. Teresa Maza, Petjon Ballco, de Unizar, y Belinda López-Galán, del Centro Universidario de la Defensa.
A través de sus gafas Oculus, el consumidor decide qué comprar en un supermercado virtual.
A través de sus gafas Oculus, el consumidor decide qué comprar en un supermercado virtual.
CITA

Un supermercado virtual donde experimentar

El consumidor se coloca las gafas Oculus y entra en un espacio virtual, en este caso un supermercado donde puede comprar sin necesidad de moverse. Con solo apretar un botón, puede elegir en la estantería el producto que quiere comprar. El CITA ha desarrollado un experimento "utilizando un vídeo de 360 grados que recrea un supermercado real donde los participantes pueden elegir y comprar la bandeja de ternasco de Aragón que prefieren", explica la investigadora Tiziana de Magistris.

Los participantes en el estudio tienen ante los ojos bandejas de ternasco de Aragón con diferentes sistemas de información nutricional: por ejemplo, la etiqueta nutricional precisa o un sistema de información nutricional más efectivo utilizando dibujos que indican que el producto contiene proteínas.

Aún no tienen resultados, pero su hipótesis es que "los consumidores prefieren comprar la bandeja de ternasco de Aragón que les dé más información respecto a una bandeja que no contenga ninguna información nutricional o que no comunique de forma directa algún macronutriente que tiene la carne, como por ejemplo el contenido en proteínas".

Según los resultados de otro estudio desarrollado en el supermercado virtual, los consumidores de Ternasco de Aragón estarían dispuestos a pagar entre un 10% y 15% más por una bandeja con etiquetado nutricional preciso, donde los valores indicados han sido calculados –utilizando un escáner– para el alimento contenido en ese envase en particular. "La normativa vigente no obliga a algunos productos como la carne fresca a poner un etiquetado nutricional –señala De Magistris–. A pesar de ello, con la introducción del Nutriscore, se ha visto la exigencia de los consumidores de estar más informados sobre el contenido nutricional también de productos cárnicos frescos y no solamente de los procesados". Por lo tanto, cree que "en un futuro se podría pensar en usar etiquetados nutricionales precisos que identifican el exacto contenido nutricional del alimento en bandeja, debido a que ahora el etiquetado nutricional utiliza valores medios para 100 gramos de peso".

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