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Gazapos de cine y ciencia

'Infinite': que un camello te diga que eres como la wikipedia no es ningún piropo

No descubrimos la pólvora si afirmamos que la wikipedia no es una fuente de consulta especialmente fiable y completa. Aunque si piensas que Burkina está de llena de ballenas y no sabes que 74 y 13 no son 100 seguramente te resulte impresionante.

Fotograma de la película 'Infinite' (Antoine Fuqua, 2021)
Fotograma de la película 'Infinite' (Antoine Fuqua, 2021)
Di Bonaventura Pictures / Paramount Pictures

Evan McCauley tiene habilidades y conocimientos que nunca ha aprendido y visiones de lugares que no ha visitado; y que trata de evitar consumiendo pastillas. Hasta que los Infinitos, un enigmático grupo secreto para el que Evan es la última esperanza de supervivencia, le revelan el origen de sus recuerdos.

Encuentra el gazapo científico en este diálogo de la película 'Infinite', dirigida por Antoine Fuqua en 2021 y con guion de John Lee Hancock y de Ian Shorr.

El diálogo

“-Tú, 'Wikipedia', ¿cuál es la capital de Ballena Faso? –preguntó el secuaz que custodiaba las pastillas a Evan.

-Se pronuncia Burkina Faso: Uagadugú –respondió Evan- ¿Me das mis pastillas?

-Te lo has inventado –intervino la chica del traficante.

-No, el colega se lo sabe todo. Es un friki –replicó el de las pastillas.

-¿Cómo sabes tantas cosas? –se interesó la chica

-Ojalá supiera por qué. Me pone enfermo –explicó un Evan que no tenía ningún interés en seguir con la conversación-: ¿me das mis pastillas por favor?

-Tío, tío –volvió a preguntar el de las pastillas sin atender a la demanda de Evan-: ¿la pólvora de que está hecha?

-74% nitrato potásico y 13% de carbón.

-Impresionante, tío –terció otro de los camellos”.

El gazapo

Al colega de las pastillas no le falta razón al equiparar a Evan con la wikipedia: una fuente de información poco fiable (o si se prefiere imprecisa) e incompleta.

De hecho, en este caso concreto la información facilitada por el enfermo sabelotodo Evan está incompleta al 13%. Que es el porcentaje que le falta a la composición de la pólvora (para alcanzar el 100%) tras sumar el 74% del nitrato potásico y el 13% del carbón. Y un porcentaje que en la fórmula 'real' del explosivo –y en cualquier fuente o manual de química que se consulte, e incluso en la Wikipedia original- corresponde al azufre. 'Detalle' que, por cierto, ya era conocido desde el siglo IX, momento en que fue inventada la pólvora; probablemente de forma accidental por alquimistas o monjes chinos al “calentar juntos azufre, rejalgar (sulfuro de arsénico) y salitre (nitrato potásico) con miel; produciéndose humo y llamas que lo quemaron todo”.

Y antes de continuar conviene precisar que el motivo de aquellas reales comillas es que desde el siglo XIX la fórmula estándar de la pólvora es 75% de nitrato potásico, 15% de carbón y 10% de azufre. Pero bueno, unos porcentajes que bailan un poco es lo de menos cuando te acabas de comer el tercer ingrediente de la mezcla.

Además, este 13% que falta en la fórmula de Evan, es un porcentaje que no refleja el papel clave del azufre en la mezcla , en la que actúa como catalizador. Sin su presencia la pólvora y su explosividad no serían lo mismo.

Es el momento de profundizar un poco en la química que subyace tras la explosividad de la pólvora. Lo primero que hay que saber es que se trata de un proceso de combustión, es decir, un proceso químico en el que un combustible reacciona con oxígeno liberando una considerable cantidad de energía y con formación de una llama. Es, por tanto, una reacción de oxidación exotérmica y flamígera. 

En el caso de la pólvora, el combustible es el carbón; esto es, el material que se oxida bajo la acción del oxígeno aportado por el nitrato potásico al descomponerse. Nitrato que por consiguiente actúa como corburente o fuente de oxígeno. Porque esa es otra, en las reacciones de combustión el corburente puede ser el aire –o hablando con mayor propiedad, el oxígeno atmosférico-, como sucede cuando encendemos la mecha de una vela; o bien un agente químico como el nitrato potásico de la pólvora. Lo que permite que la combustión se lleve a cabo incluso en ambientes y entornos pobres en oxígeno o cerrados, como puede ser el interior del cañón de una pistola, o enterrado en la tierra y entre las rocas, como sucedía cuando se aplicaba en minería y construcción.

El azufre entra en escena

El azufre actúa como catalizador o acelerador de la reacción. Al fundirse bajo la acción de la fuente de calor que inicia el proceso –la llama que prende la mecha-, algo que hace a una asequible temperatura de unos 120ºC, el azufre disminuye la energía de activación de las reacciones de combustión, es decir, la energía que hay que proporcionar a la mezcla para poner en marcha la reacción; algo que sucede cuando el nitrato potásico se descompone y libera sus átomos de oxígeno, que interaccionan con el carbono del combustible, dando lugar a toda una serie de reacciones que producen distintos productos, tanto sólidos como gaseosos. Más en detalle, el azufre al fundirse libera una energía adicional que es la que promueve la descomposición del nitrato.

Y como en la pólvora la cantidad de nitrato excede en mucho a la de carbón, cuando este se agota, el nitrato reacciona también con el azufre.

En definitiva, toda una serie de catastróficas reacciones que se pueden sintetizar, de un modo simplificado, en la ecuación global:

KNO₃ + C + S → K₂CO₃ (sólido) + K₂SO₄ (sólido) +CO₂ (gas) + N₂ (gas)

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