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El drama de Rocío Carrasco continúa: infidelidades inventadas, el mito de la mala madre y un robo de joyas

La hija de Rocío Carrasco contó en la serie documental para Tele 5 cómo reaccionaron las familias ante su separación y el primer beso con su hoy marido Fidel Albiac.

Rocío Carrasco y su hoy marido Fidel Albiac cuando eran novios en abril de 2006
Rocío Carrasco y su hoy marido Fidel Albiac cuando eran novios en abril de 2006
EFE

La nueva entrega por partida doble de este domingo de las memorias narradas de Rocío Carrasco para Tele 5,  'Muera el amor', seguirá haciendo correr ríos de tinta. La hija de Rocío Carrasco relató, emocionándose en algunos momentos, cómo en el verano de 1999 en Chipiona comenzó a forjarse su "mito de mala madre" de la mano del que fuera su marido, Antonio David Flores, y las infidelidades que se inventaba y terminaban publicadas en la prensa rosa gracias a sus tejemanejes con un paparazzi, Pablo González. 

"Su cometido era  que cualquier hombre que se me acercara, se le hicieran fotos para venderlas. El fotógrafo se quedaba con un 30% de las gananacias y él con el 70%", desveló sobre esta 'neogcio'. Rocío asegura que no le fue infiel en ningún momento, "si lo hubiera hecho no habría sido infiel porque no tenía ya una relación marital", reconoce. "Empieza el vapuleo mediático y el poner precio a mi cabeza", asegura. Uno de los episodios que recuerda es la mañana en que David Flores acude al domicilio su madre en Madrid en La Moraleja dispuesto a descubrirle poniéndole los cuernos con José Parra, un amigo de la pandilla, con el que simplemente habían estado varias personas tomando una copa en la vivienda la noche de antes.

Sobre Fidel Albiac: "Con él llegó la luz, la ilusión, el amor, el apoyo"

En medio de estas amarguras, Rocío Carrasco conoce también este verano en Chipiona a su actual marido, Fidel Albiac, que iba de noviete con su amiga Rocío Mestre. De él dice que solo verlo fue un "impacto grande", aunque no tuvieron nada más allá de una amistad mientras seguía con su amiga. "A mí me volvía loca, gustar es muy poco, pero yo era consciente de que él estaba saliendo con una persona y yo no le iba a hacer a nadie lo que me habían hecho a mi". El primer beso entre ambos llegó a mediados de octubre. "Era como estar flotando, una locura... Con él llegó la luz, la ilusión, llegó el amor, el apoyo y muchísimas cosas buenas, Han puesto muchas trabas y no lo han conseguido. En esta historia no he sufrido yo sola, él ha sufrido muchísimo. Ese apoyo, esa luz y ese sol siguen alli y lo van a seguir".

El anuncio de la separación es otro de los episodios que han centrado esta entrega. El todavía matrimonio se lo cuenta a los padres de ella y entonces "esta persona -en relación a Antonio David- empieza a llorar de manera desconsolada y a gritar que no lo quiero, que lo he usado y que me ha aburrido de él". Su padre incluso le sugiere que deje el divorcio para más adelante "porque te va a hacer la vida imposible". A la familia de Antonio David se enfrenta ella sola y sugiere que una de las hermanas intentó incluso llegar más allá de las palabras.

"Se quedó en casa de mi madre y le hacía la vida horrosa y tremenda"

Cuando Rocío Carrasco se va de su casa de su madre en La Moraleja en Madrid, con la que vivían, en noviembre de ese 1999 comenzó otro reguero de desmentidos a las historias que su exmarido relató entonces. "Él se quedó en casa de mi madre y le hacía la vida horrosa y tremenda a sabiendas de que ella le temía y no iba a decir nada", asegura. "Mi madre vivía toda su vida que él estuvo en la mía acojonada y cagada", llegó a decir. Él incluso se llevó de la caja fuerte de su dormitorio sus joyas y papeles, un hecho que no denunció. Hasta el punto de que Rocío Jurado tuvo que echar a su yerno de su casa con un documento en el que le insta a irse aprovechando que el matrimonio iba a pasar fuera una temporada y le daba vacaciones al servicio. Acabó con las fotos de Antonio David declarándole la guerra a su suegra mientras tocaba sin éxito el portero automático.

La demanda de separación llegó en las Navidades, aunque Rocío Carrasco reconoció que cometió "el error de no presentarla" ella primero y él se adelantó. "Quería hacer la separación para rentabilizarla y ganar dinero, sabía que tenía un lazo que no le iba a cortar nadie - en alusión a sus hijos-, y era su seguro de vida", le recriminó. Lo que sí se llevó Rocío Carrrasco fue la exclusiva del anuncio del divorcio en la revista 'Hola'. La utilizó para dejar claro el único aspecto que le interesaba, que no iba a tener ningún problema con él "porque era responsable, sensato y buen padre". En este punto la protagonista de estas memorias recalcó que  "en 25 años no he hablado mal de él" por sus dos hijos, para "protegerlos"  y que sufrieran menos. No obstante, echando la vista atrás, también hizo algo de autocrítica por si esa actitud se ha vuelto en su contra, aunque lo importante era no dañarles.

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