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¿Tienes la suficiente destreza comunicativa con tus hijos?

Comunicarnos, expresarnos o entendernos es clave en la convivencia familiar. Y, sin embargo, en demasiadas ocasiones, este proceso se deteriora con nuestros hijos hasta perder su sentido.

Nuestra comunicación debe perseguir concienciar, hacer entender, persuadir y convencer
Nuestra comunicación debe perseguir concienciar, hacer entender, persuadir y convencer
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Al hablar de destreza comunicativa, nos estamos refiriendo a la capacidad para expresar nuestras propias ideas de forma clara a la vez que entendemos las de los demás, consiguiendo un proceso comunicativo efectivo con el que logramos nuestros objetivos. Requerirá una adecuada gestión del lenguaje no verbal, con la correcta canalización de las emociones.

Pero... pongámonos en situación

Comunicarnos, expresarnos o entendernos es un aspecto clave en la convivencia familiar. Y, sin embargo, en demasiadas ocasiones, este proceso con nuestros hijos e hijas se deteriora hasta perder su sentido: puede llegar el momento en el que no exista un intercambio de opiniones, sino, sencillamente, discursos que, con frecuencia, son reiterativos, ya escuchados por la otra parte y que no consiguen ni informar ni influir. Al contrario, en lugar de aportar una mejora sobre una situación concreta, generan hastío, alejamiento e, incluso, tensión, por lo que, una vez concluidos esos discursos, estamos un poco más lejos del objetivo que queríamos alcanzar.

Nuestra comunicación debe perseguir concienciar, hacer entender, persuadir, convencer, y eso no es sencillo, porque no siempre la hemos pautado adecuadamente ni la hemos focalizado en el espacio y tiempos adecuados.

La vivencia en el día a día y la comunicación son dos procesos que se retroalimentan mutuamente, por lo que resulta fundamental conocer la manera de expresarnos de manera eficaz.

Algunas pautas de conducta

Nos resultará interesante y beneficioso dejar que empiecen la conversación nuestros hijos o hijas, y esperaremos nuestro turno sin interrumpir, para luego poder pedirles a ellos lo mismo. En este sentido, no debemos incumplir las normas que hayamos establecido para la comunicación y predicaremos con el ejemplo. Nos esforzaremos por comprender su punto de vista, pues eso nos permitirá contraargumentar adecuadamente.

Buscaremos una comunicación eficaz; eso implica que, al hablar con personas menores, hemos de utilizar un lenguaje directo, con frases cortas y muy claras, sin largos circunloquios, o bajará su atención y su interés por la conversación. Para conseguir dicha atención, hemos de ser capaces de encontrar el lugar y momento adecuados, debemos variar la entonación de la conversación, exponerla con una velocidad adecuada, buscar palabras de impacto y también atraer la mirada de nuestro interlocutor.

Podemos verificar que la recepción de la información es la adecuada, con preguntas sutiles que vayan más allá del "¿me estás escuchando?", "¿lo has entendido?", pues a estas cuestiones obtendremos respuestas automáticas que no evidencian nada.

Ayudará apoyarnos en el lenguaje no verbal, pues lo van a entender incluso antes que nuestras palabras, teniendo claro qué queremos trasladar con él y aprendiendo su gestión. Preparar la conversación previamente para tener las ideas claras, siempre es positivo.

Programa de Escuela Activa de Fundación Piquer

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