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Sociedad

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¿En qué consiste exactamente poner límites a los hijos?

Se habla mucho de lo importante que es para la educación de los hijos ponerles límites. Pero, ¿sabemos, exactamente, qué son y cómo aplicar esos límites?

El objetivo es que los niños se sientan protegidos y que aprendan a tomar sus propias decisiones.
El objetivo es que los niños se sientan protegidos y que aprendan a tomar sus propias decisiones.
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Se habla mucho de los límites, pero, ¿sabemos exactamente qué son esos límites? Hay quien cree que poner límites consiste en decir que ‘no’ a todo o comportarse de forma autoritaria con los hijos. Pero, hay formas sanas de poner límites. Su verdadero objetivo es que los niños se sientan protegidos y que aprendan a tomar sus propias decisiones.

No se trata de prohibir

La prohibición denota un nivel alto de autoritarismo y, desde la inteligencia emocional, el estilo educativo que se promueve es el democrático. Además, la prohibición suele esconder miedo y culpabilidad, emociones que es mejor evitar a la hora de educar.

Es decir que no, a veces

Cuando lo consideramos adecuado y oportuno. Un "no, porque lo digo yo", de entrada, no es lo más educativo. Mejor si va acompañado de una explicación y de asegurarnos que la hayan entendido. Cuando saben el porqué de hacer o no algo, es más fácil que acaten la norma. Además, esto les ayuda a desarrollar su sentido de la moral y su propio criterio, crucial para ser personas poco manipulables e independientes.

No es vigilar constantemente que cumplan las normas

No es vigilar que cumplan las normas. Se supone que si las normas son democráticas, razonables y naturales, están diseñadas para que se cumplan. Es responsabilidad de ellos si las cumplen o no. Se les pueden recordar una vez, pero no perseguir o repetir hasta la saciedad lo que tienen que hacer. Sí supone supervisar si se han cumplido y aplicar las consecuencias, pero vigilar no es supervisar.

Es reaccionar ante una conducta inadecuada

Pero no de cualquier forma. Hay que saber diferenciar entre algo que nos disgusta y algo que es serio o grave de verdad. No siempre es fácil, por eso es importante poner normas cuando estamos tranquilos en vez de reaccionar impulsivamente cuando se comportan de una forma que no nos parece bien.

Para cada cosa, un límite

Hay que tener en cuenta la edad, el momento, si se ha hablado previamente del tema o no, si la conducta en cuestión está normativizada, si es la primera vez, la gravedad de esa conducta...

Por el bien de todos

Poner límites no es coartar la libertad del otro. De hecho, se tienen que poner por el bien de la libertad de todos. Los límites son necesarios para vivir en sociedad, para desenvolverse en el grupo de iguales, para desarrollar la sociabilidad...

Los límites, siempre razonables

Se pueden poner de forma democrática. Con cariño. Razonables. Se puede ser flexible de vez en cuando, que no laxo y dar ejemplo.

No significa vivir a golpe de castigo

Poner límites no significa vivir a golpe de castigo. Ni de imposición y menos a medida que van creciendo. Si desde pequeños ya han ido teniendo límites, de mayores no necesitarán tantos.

Es bueno quitarlos de vez en cuando

Conviene quitarlos de vez en cuando, sobre todo para ver cómo se van regulando. En la vida, encontrarán muchas situaciones en las que tendrán que decidir por ellos mismos su comportamiento.

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