Sociedad

Tercer Milenio

Por qué odiamos o amamos el queso

El queso es el alimento que más aversión despierta. ¿Por qué? Los investigadores han mirado dentro de la cabeza de los amantes del queso y de quienes sienten absoluta aversión.

La zona del cerebro relacionada con la sensación de hambre permanece inactiva si se presenta el olor y la imagen de queso a personas que lo detestan
Andrew McFarlane

Manchego, gouda, roquefort, brie, emmental, cheddar, gruyére, parmesano, gorgonzola... Solo escuchar estos nombres hace que a unos se les haga la boca agua mientras a otros se le revuelven las tripas. La explicación la encontraron hace un par de años neurocientíficos franceses. Escáner en mano, utilizaron la resonancia magnética funcional para identificar diferencias en el cerebro de treinta sujetos, la mitad amantes del queso y la otra mitad con una aversión explícita hacia este producto lácteo.

Tras exponerles a la imagen y al olor de distintos quesos y de otros alimentos no relacionados (pepino, paté, cacahuetes, pizza...) observaron que el paladio ventral, relacionado con la sensación de hambre, estaba totalmente inactivo cuando se presentaban el olor y la imagen de queso a las personas que lo detestan pero entraba en ebullición cuando se les presentaban otros alimentos diferentes. Primera diferencia.

La segunda fue que las áreas de la motivación -globo pálido y sustancia negra- eran más activas en quienes manifestaban aversión al queso. En otras palabras, zonas que normalmente entran en juego cuando algo nos encanta también participaban en la repulsa y el rechazo al alimento. Una doble función del circuito de recompensa interesante.

Los investigadores también llegaron a la conclusión el queso es el alimento que más aversión despierta. En una muestra de 332 individuos identificaron que el 6% odiaba el queso, mientras solo el 2,7% sentía rechazo por el pescado, y un 2,4% por las carnes curadas.

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