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Nacho Aguiló, bioquímico e inmunólogo: "Anunciar la vacuna de la covid-19 para el otoño es irreal"

Nacido en Alcañiz (41 años), casado y padre de un niño. Hizo su tesis sobre el cáncer y lleva más de una década trabajando en la vacuna de la tuberculosis.

El experto en vacunas, en su domicilio de Zaragoza, donde hace teletrabajo para la investigación.
El experto en vacunas, en su domicilio de Zaragoza, donde hace teletrabajo para la investigación.
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¿Cómo está la batalla por la vacuna de la covid-19?

Los plazos normales de desarrollo de una vacuna pueden ser de 15 a 25 años. Se hacen para una población diana que está sana. Nosotros con la de tuberculosis llevamos 20 años, vamos por buen camino y nos queda trecho. Ahora se habla de 12 a 24 meses. La urgencia de la pandemia activa afecta a la salud y la economía de una manera brutal. Por insuflar esperanzas se habla de plazos irreales, como este otoño.

¿Cuál es el proceso mínimo?

Una vacuna no es solo cuándo funciona. Hay que hacer el desarrollo industrial y la logística para que llegue a toda la población. Eso son varios meses o años desde un ensayo clínico. Es una vacuna para toda la población. El objetivo es vacunar a los ciudadanos sanos. Correr mucho puede ser imprudente porque es muy importante que sea segura y sin efectos secundarios.

Pero la avalancha de investigadores y países es tremenda…

Soy optimista porque se está haciendo un esfuerzo mundial, con instituciones públicas y privadas. Creo que habrá varias, pero hay que ser realista en los plazos. La población debe saberlo para evitar futuras frustraciones.

La población ha salido en masa a la calle en la fase 1.

Hay que mantener la tensión porque la única vacuna ahora, mientras el virus está circulante, es la distancia social como una barrera. Hasta que no te llamen del centro de salud para que te la pongan no hay que relajarse. Si nos pasamos volveremos a la situación de febrero, sin control, y a crecer como la espuma.

"La investigación es una carrera de fondo y es una planta que hay que ir regando, porque ahora afrontamos este desafío y luego vendrán otras pandemias"

¿Cambiará la imagen de los investigadores en el Gobierno?

Los investigadores no llegan a la estabilidad hasta los 40 años y es un poco vergonzoso. Nos acordamos de la investigación como de Santa Bárbara, cuando truena. Ahora estamos en primera línea y la intención de los gobiernos es procurar que no sigamos siendo el patito feo, pero tendré que verlo para creerlo. Soy escéptico. La investigación es una carrera de fondo y es una planta que hay que ir regando, porque ahora afrontamos este desafío y luego vendrán otras pandemias o el cambio climático. Si solo la regamos cuando tienes el problema, la investigación no produce resultados, porque es interactiva.

El equipo de Carlos Martín con la vacuna de tuberculosis ha sido financiado por el Instituto Carlos III para apoyar a la covid.

Nuestra investigación se hace en un ensayo en macacos, en Holanda, para saber si la vacuna que desarrollamos para tuberculosis puede generar colateralmente la inmunidad al virus. Está basada en los estudios de la vacuna BCG, que tiene casi cien años de historia y unos beneficios que permiten proteger a los neonatos en los países del Tercer Mundo en tuberculosis y otras enfermedades contagiosas. Disminuye la mortalidad infantil en un 40%. Se ha aplicado en ensayos en Holanda, Australia y el Reino Unido vacunando a sanitarios con BCG.

¿La OMS da esperanzas reales?

La OMS dice que el mundo está deseoso de nuevas esperanzas, pero no hay ningún dato todavía para pensar que la vacuna BCG nos protegerá de la covid. Es un concepto teórico. Además, se aplica a casi el 90% de los niños en todo el mundo y si ahora la compramos por el coronavirus pueden quedarse sin ella. Es lo mismo que han hecho con la cloroquina.

No se hizo caso a lo que estaba pasando en China...

Totalmente. Creo que esto va a ser una cura de humildad en el futuro, en los políticos y en la sociedad. En el siglo XXI, llevábamos tres amagos de pandemias, la SARS en 2003, la gripe de 2009 y el MERS de 2013, pero no llegaron. Se avisó y los países adquirieron vacunas en el 2009, pero les criticaron por malgastar dinero. A partid de ahora los avisos de pandemia se tomarán más en serio. La sociedad occidental no está vacunada contra las catástrofes. Cuando se suspendió el Mobile en febrero en Barcelona la gente se echaba las manos a la cabeza... y si lo hubieran celebrado. Los ciudadanos se lo ha tomado con relajación al ver los antecedentes del siglo y habrá que cambiar. Esto es un aprendizaje para futuras pandemias, que llegarán, y la gente asumirán los confinamientos preventivos.

¿Cómo será el cambio para la investigación frente a la política?

En una pandemia como esta, lo mejor era escuchar a los científicos y expertos de la salud pública. A los países que mejor les ha ido es a los que más lo hicieron, como Alemania, Taiwan o Corea del Sur, que pidieron hacer test masivos desde el principio y al final les ha salido barato entre comillas. Eso sería lo ideal en estas emergencias y si hubiera una institución independiente del Gobierno sería lo mejor. Países como Reino Unido o Estados Unidos… no hicieron caso de los científicos y hablaron de la inmunidad del rebaño al principio, pero cuando se dieron cuenta tuvieron que recular ya era tarde y el virus estaba muy extendido.

Ojalá hubiera muchos Bill Gates que invierten en ciencia para la defensa global ante las pandemias…

Desde luego, nos hacen falta. Esto son los que se benefician, pero los necesitamos.

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