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La contaminación retrasa el crecimiento físico en los primeros años de los bebés

Los mecanismos biológicos por los que la polución afectaría negativamente al crecimiento infantil podrían deberse al estrés oxidativo.

Bruma de contaminación sobre Barcelona.
Bruma de contaminación sobre Barcelona.
Alfons Puertas

Exponerse a la contaminación atmosférica durante el embarazo se asocia con un retraso del crecimiento físico en los primeros años de vida del bebé, según un estudio del Instituto de Salud Global (ISGlobal) de Barcelona, que ha analizado datos de más de 1.700 madres y sus hijos en España.

El ISGlobal, centro de investigación impulsado por La Caixa, ha hecho ya varios estudios sobre la influencia de la exposición prenatal a la contaminación atmosférica y ha demostrado que está relacionada con diversos efectos adversos sobre la salud infantil, como un menor peso al nacer y problemas respiratorios y de neurodesarrollo.

Ahora, este nuevo estudio, que publica la revista 'Environment International', ha hallado una asociación entre respirar aire contaminado durante el embarazo con retrasos en el crecimiento físico en los primeros años de vida después del nacimiento. Los investigadores han analizado datos de más de 1.700 parejas de madres y sus hijos e hijas de cohortes de Asturias, Guipúzcoa, Sabadell y Valencia del Proyecto INMA-Infancia y Medio Ambiente.

Estimaron la exposición a dióxido de nitrógeno (NO2) y partículas finas (PM2.5) –dos de los contaminantes atmosféricos relacionados con el tráfico en las ciudades– durante el primer trimestre de embarazo e identificaron las trayectorias del índice de masa corporal (IMC) de los niños y niñas desde el nacimiento hasta los cuatro años, edad en la que también les midieron altura y peso.

Los resultados indican que las embarazadas más expuestas a partículas finas durante el primer trimestre del embarazo tenían más riesgo de tener hijos con un peso y un IMC menor a los cuatro años, en comparación con las menos expuestas. En cuanto al NO2, los resultados fueron similares, pero no tan significativos estadísticamente.

"Este estudio sugiere que la exposición a la contaminación del aire durante el embarazo puede estar asociada con retrasos en el crecimiento físico en los primeros años de vida", ha resumido Serena Fossati, investigadora de ISGlobal y primera autora de la publicación. "Esto implicaría -ha añadido- que la exposición prenatal a contaminantes del aire tiene un efecto duradero sobre el crecimiento en los bebés y requiere un seguimiento a mayores edades".

Los mecanismos biológicos por los que la polución afectaría negativamente al crecimiento infantil "aún no están claros", según Martine Vrijheid, coordinadora del estudio, que baraja hipótesis como "el estrés oxidativo e inflamación, la interferencia con las hormonas tiroideas, un mayor riesgo de enfermedades respiratorias y otros problemas de salud que podrían retrasar el crecimiento e inducir a la muerte celular debido al daño del ADN".

"Lo que sí que está claro es que los efectos perjudiciales de la contaminación se inician ya en la fase prenatal, por lo que las embarazadas deberían ser consideradas como colectivo prioritario en las políticas de salud pública para reducir la polución", ha concluido la investigadora. 

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