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La angustia de las obsesiones: así sufren por dentro quienes las padecen

Las reacciones compulsivas son difíciles de entender para quien no las padece. La psicóloga Eva Mª González explica cómo son las formas de reaccionar.

La ansiedad se alivia a corto plazo pero a largo plazo, se mantiene el problema, y se refuerza la obsesión.
La ansiedad se alivia a corto plazo pero a largo plazo, se mantiene el problema, y se refuerza la obsesión.
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Existe una línea que es importante saber definir entre las preocupaciones comunes como pueden ser dudar de si se ha cerrado correctamente la puerta de casa y las que suponen un problema de salud mental, tener que comprobarlo en varias ocasiones por la inseguridad de no haberlo hecho correctamente y que ello pueda derivar en un problema mayor. ¿Es normal estar obsesionado con algo? 

Para responder a esta pregunta primero habría que formular otra: ¿qué implica la obsesión? Según la psicóloga Eva María González, de psicólogos sexólogos Zaragoza, que responde a ambas cuestiones, "en el lenguaje cotidiano se usan palabras como "obsesivo" o "maniático" para referirse a formas de comportamiento problemáticas, que causan malestar; considerando que el comportamiento ha llegado a un punto que no se considera normal".

Como las obsesiones resultan perturbadoras, se realizan rituales o compulsiones, que son comportamientos o pensamientos que se adoptan para obtener un cierto alivio, porque son las únicas formas que tiene la persona con obsesiones para controlar la inquietud.

Cada vez que las obsesiones comienzan, la persona siente el impulso de realizar el ritual. Es decir, las obsesiones son pensamientos o imágenes que provocan angustia y las compulsiones son las acciones o pensamientos que reducen esa angustia.

Por ejemplo: Para evitar un robo se verifica que puertas y ventanas estén bien cerradas, no una vez; sino varias veces (pueden ser veinte o treinta), porque se duda haber realizado la verificación correctamente.

De esta forma las obsesiones, generan ansiedad (o miedo o vergüenza) y se siente un impulso a realizar una compulsión (pensar, imaginar o realizar una acción) para aliviar la ansiedad. La ansiedad se alivia a corto plazo pero a largo plazo, se mantiene el problema, y se refuerza la obsesión, repitiéndose el círculo vicioso que queda ya instaurado en la persona.

Obsesiones: las formas de reaccionar

Pensamientos habituales tras una obsesión: "seré el culpable de lo que pase", "no aguanto más estos pensamientos", "es horrible pensar estas cosas", "no puedo seguir pensando así", "tengo que controlar estos pensamientos".

Qué dice la obsesión sobre la persona: "soy un irresponsable", "soy mala persona", " soy débil/inferior", "dejarán de quererme", "soy un peligro para los demás o para mí mismo", "me rechazarán".

Sentimientos habituales tras una obsesión: tristeza, ansiedad, inseguridad, culpa, vergüenza, enfado.

Qué se suele hacer para sentirse aliviado ante la obsesión: Buscar el consuelo de alguien, intentar controlar los pensamientos obsesivos, intentar convencerse de que las obsesiones son absurdas, evitar las situaciones que disparan las obsesiones, evitar las personas que disparan las obsesiones, pedir que alguien le acompañe, pedir que otra persona haga lo que crea ansiedad, intentar distraerse para no pensar, llevar a cabo un ritual o compulsión ( repetir algo determinado número de veces, comprobar algo repetidamente, lavar o limpiar, ordenar objetos simétricamente, repasar mentalmente cómo se hizo algo, contar o decirse algo varias veces, hacer algo siguiendo un orden o unas reglas muy fijas (ritual).

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