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Los donantes vivos de riñón se enfrentan a un mayor riesgo de hipertensión

A pesar de ello, los expertos siguen destacando la seguridad de este tipo de intervenciones. 

La donación de 48 personas permitió realizar 99 trasplantes en Aragón en 2018
Imagen de archivo de una operación.
Pixabay

La donación de riñón en vivo se relaciona con un riesgo un 19 por ciento mayor de desarrollar hipertensión, si bien esta asociación no varia según la raza. No obstante, la función renal tendió a mejorar después de la donación y luego se estabilizó si desarrollaron hipertensión, según publica el 'Clinical Journal of the American Society of Nephrology'. Estos hallazgos indican la importancia de prevenir y controlar la hipertensión en individuos que son donantes de riñón. 

Que la donación de riñón vivo esté relacionada con un mayor riesgo de desarrollar insuficiencia renal, quizás en parte sea debido a la hipertensión. Para examinar el riesgo de hipertensión después de la donación y el impacto potencial de dicha hipertensión posterior a la donación en la función renal posterior, Dorry Segev, de la Johns Hopkins Medical Institutions, y sus colegas compararon 1.295 donantes de riñón vivos con 8.233 no donantes sanos.

A los 15 años, el 17% de los no donantes desarrollaron hipertensión, mientras que en aquellos que sí habían donado la tasa de hipertensión fue del 65%. Durante una mediana de seguimiento de 6 años, la donación de riñón se relacionó con un riesgo 19% mayor de desarrollar hipertensión.

Los no donantes tendieron a experimentar una disminución en la función renal con el tiempo que se intensificó si desarrollaron hipertensión. Para los donantes, la función renal tendió a mejorar después de la donación y luego se estabilizó si desarrollaron hipertensión.  "Se necesita más trabajo para identificar oportunidades y mejores prácticas para prevenir, reconocer y controlar la hipertensión en donantes de riñón vivos", escriben los autores. 

En un editorial adjunto, William S. Asch, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale, señala que los hallazgos tienen el potencial de "cambiar la percepción del público y los medios de comunicación sobre la seguridad de la donación de riñón vivo, especialmente cuando se combina con los informes anteriores ya indicando un mayor riesgo de enfermedad renal en etapa terminal en donantes vivos".

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