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Descubren por qué la diabetes puede aumentar el riesgo de cáncer

Según este estudio, el daño que sufre el ADN a causa de la diabetes aumenta las posibilidades de padecer cáncer de ovario o de riñón, entre otros.

El glucómetro permite a los diabéticos controlar el nivel de glucosa en sangre.
El glucómetro permite a los diabéticos controlar el nivel de glucosa en sangre.
Fotolia:Andrey Popov

Durante años, los científicos han estado tratando de resolver un misterio médico: por qué las personas con diabetes tipo 1 o tipo 2 tienen un mayor riesgo de desarrollar algunas formas de cáncer. Ahora los investigadores han dado a conocer una posible explicación: al parecer, el ADN sufre más  más daño y se repara con menos frecuencia cuando los niveles de azúcar en la sangre son altos en comparación con cuando el nivel de azúcar en la sangre está en un nivel normal y saludable, lo que aumenta el riesgo de cáncer. Así lo explica un doctor del centro de investigación y tratamiento para el cáncer y la diabetes City of Hope, John Termini, cuya investigación presentará en la Reunión y Exposición Nacional de Otoño de la American Chemical Society (ACS), la sociedad científica más grande del mundo, este otoño.

"Se sabe desde hace mucho tiempo que las personas con diabetes tienen un riesgo hasta 2,5 veces mayor para ciertos tipos de cáncer, como de ovario o riñón, entre otros. A medida que la incidencia de diabetes continúe aumentando, la tasa de cáncer probablemente también aumente", explica el experto. 

Los científicos sospechan que el riesgo elevado de cáncer para los diabéticos surge de la desregulación hormonal. "En las personas con diabetes tipo 2, su insulina no transporta glucosa de forma efectiva a las células -explica Termini-. Entonces el páncreas produce más y más insulina, y obtienen lo que se llama hiperinsulinemia".

Además de controlar los niveles de glucosa en la sangre, la hormona insulina puede estimular el crecimiento celular, posiblemente conduciendo al cáncer. Además, la mayoría de las personas con diabetes tipo 2 tienen sobrepeso y su exceso de tejido graso produce niveles más altos de adipocinas que aquellos con un peso saludable.

Estas hormonas promueven la inflamación crónica, que está relacionada con el cáncer. "La idea más común es que el mayor riesgo de cáncer tiene que ver con las hormonas", dice Termini.

El estudio

Termini tuvo una idea diferente. Se preguntó si los niveles elevados de glucosa en sangre observados en la diabetes podrían dañar el ADN, haciendo que el genoma sea inestable, lo que podría provocar cáncer.

Así, los investigadores buscaron un tipo específico de daño en forma de bases de ADN químicamente modificadas, conocidas como aductos, en cultivos de tejidos y modelos de diabetes en roedores. De hecho, encontraron un aducto de ADN, llamado N 2-(1-carboxietil) -2'-desoxiguanosina, o CEdG, que ocurrió con mayor frecuencia en los modelos diabéticos que en las células o ratones normales. "La exposición a altos niveles de glucosa conduce tanto a aductos de ADN como a la supresión de su reparación, lo que en combinación podría causar inestabilidad genómica y cáncer", apunta Termini.

La investigación se completó con un estudio clínico que midió los niveles de CEdG, así como su contraparte en ARN (CEG), en personas con diabetes tipo 2. Al igual que en los ratones, las personas con diabetes tenían niveles significativamente más altos de CEdG y CEG que las personas sin la enfermedad.

Pero el equipo no se detuvo allí. Querían determinar las razones moleculares por las cuales los aductos no estaban siendo reparados adecuadamente por las células. Identificaron dos proteínas que parecen estar involucradas: el factor de transcripción HIF1alfa y la proteína de señalización mTORC1, que muestran menos actividad en la diabetes. HIF1alfa activa varios genes involucrados en el proceso de reparación. "Descubrimos que si estabilizamos HIF1alfa en un entorno con alto contenido de glucosa, aumentamos la reparación del ADN y reducimos el daño del ADN -dice Termini-. Y mTORC1 en realidad controla HIF1alfa, por lo que si estimula mTORC1, estimula HIF1alfa".

Según Termini, ya existen varios medicamentos que estimulan HIF1alfa o mTORC1. Los investigadores planean ver si estos disminuyen el riesgo de cáncer en modelos animales diabéticos, y si es así, los probarán en humanos. La metformina, un medicamento común para la diabetes que ayuda a reducir los niveles de glucosa en la sangre, también estimula la reparación del ADN. "Estamos analizando las pruebas de metformina en combinación con medicamentos que estabilizan específicamente HIF1alfa o mejoran la señalización de mTORC1 en modelos animales diabéticos", dice.

Mientras tanto, una forma más inmediata para que los diabéticos reduzcan su riesgo de cáncer podría ser un mejor control de su azúcar en la sangre. "Eso suena como una solución muy fácil, pero es extremadamente difícil para la mayoría de las personas mantener el control glucémico", dice Termini.

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