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¿Cómo debe ser la alimentación de un bebé prematuro?

El tipo de nutrición es clave para evitar el desarrollo de enfermedades y trastornos neuropsicológicos. 

Atención a un recién nacido en un hospital de Zaragoza.
Imagen de archivo de atención a un recién nacido en un hospital de Zaragoza.
José Miguel Marco

Cuando el recién nacido prematuro crece por debajo de lo que crecería intraútero se da la desnutrición extrauterina, por lo que es fundamental suministrar a estos bebés la nutrición suficiente para evitar trastornos como desnutrición, deficiencia esquelética, fracaso del crecimiento y retraso del desarrollo neuropsicológico, según ha destacado la doctora María Luz Couce, Jefe del Servicio de Neonatología del Hospital Clínico Universitario de Santiago y Miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Neonatología, en el marco del curso 'Qué debemos saber sobre la nutrición de nuestros niños prematuros'.

En España se ha contabilizado que el 7,2 por ciento de los recién nacidos son prematuros. Sin embargo, el número de grandes prematuros ha aumentado significativamente en los últimos años, situándose actualmente en un 1,2 por ciento de los nacidos en menos de 32 semanas. En este sentido, la doctora Couce ha destacado que el tratamiento del bebé prematuro es complejo, pero existen algunos factores que pueden ser controlados. Así, ha señalado el papel de los neonatólogos en la nutrición clínica por sus efectos en el desarrollo de órganos y sistemas y la aparición de diferentes enfermedades.

Los grandes prematuros presentan enzimas inmaduras al igual que su tracto digestivo, lo que provoca que "no puedan asimilar completamente la alimentación enteral al inicio y se deba administrar nutrición parenteral", ha explicado la experta, quien ha añadido que es "fundamental" el inicio precoz de una nutrición enteral, ya que favorece la aparición de una microbiota saludable "que evitará la atrofia y facilitará la maduración intestinal y la nutrición digestiva".

El periodo entre las 24 y 36 semanas de gestación es el más importante, ya que en ese momento la ganancia de peso es mayor. Cuando el bebé nace de manera prematura, el suministro de nutrientes que conlleva su crecimiento intrauterino es interrumpido. Por ello, el neonatal necesita un aporte rápido de los mismos para lograr un crecimiento postnatal temprano y una supervivencia óptima.

Así, se ha demostrado la importancia de no interrumpir el suministro de nutrientes en el momento del nacimiento y el papel de una nutrición precoz rica en proteínas, que aceleran el crecimiento y desarrollo. Una alimentación de estas características permite al recién nacido ganar peso, longitud y perímetro craneal, lo que supone una mejora en morbimortalidad y en el desarrollo cognitivo. Por otra parte, un estudio de Reino Unido ha demostrado que los niños de entre 7 y 8 años que habían recibido suplementación temprana de proteínas y energías, presentaban menos casos de parálisis cerebral y mayor cociente de inteligencia general y verbal.

"Se ha observado en estos bebés prematuros un menor porcentaje de masa magra, de ahí la importancia del aporte calórico y proteico óptimo pues sino esa menor masa magra se asocia a un menor crecimiento y, también, podría asociarse a una disminución de la velocidad de procesamiento cerebral. Asimismo, otras patologías concomitantes pueden resolverse mejor con una nutrición adecuada", ha concluido la doctora. 

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