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¿Cuál es la fórmula para cumplir las metas de Año Nuevo?

Elaborar una lista de buenos propósitos con el inicio del año es toda una tradición en estas fechas, un reto que puede afectar a la salud más de lo que parece. Imponerse metas realistas, tener motivación y ser compasivo con uno mismo son las claves para lograrlos.

Según un estudio realizado por Statistics Brain a principios de 2018, un 41,6% de la población abandonó sus propósitos el primer mes del año.
Según un estudio realizado por Statistics Brain a principios de 2018, un 41,6% de la población abandonó sus propósitos el primer mes del año.

Año nuevo, vida nueva. Este dicho tan popular se repite en esta época del año casi tanto como los villancicos, pues son pocos los que se resisten a elaborar una lista de buenos propósitos que cumplir con el inicio del calendario. Dejar de fumar, aprender idiomas, apuntarse al gimnasio, perder peso, viajar más o crecer profesionalmente son algunos de los retos más repetidos que suelen quedar en el olvido al mismo tiempo que las canciones navideñas dejan de sonar. ¿Existe una fórmula mágica para poder cumplirlos?

Según un estudio realizado por Statistics Brain a principios de 2018, un 41,6% de la población abandonó sus propósitos el primer mes del año, y solo un 9,2% siente a su final que ha cumplido algunas de las metas propuestas. Otra investigación realizada por el catedrático de Entendimiento Público de la Psicología de la Universidad de Hertfordshire, Richard Wiseman, apuntó que cerca de un 90% de la población incumplió los hábitos propuestos a lo largo de todo el año.

Pero estos datos no sorprenden a nadie. ¿Por qué alguien es capaz de dejar de fumar en 2019 si no lo logró en 2018?, ¿por qué el próximo año se puede seguir una rutina deportiva durante doce meses si el anterior solo duró cuatro? Lograr que un propósito se convierta en hábito requiere de algo más que repetirlo hasta la saciedad, aunque lo más común es dejarse llevar por el conocido como síndrome de la buena esperanza, proceso en el que uno se ilusiona por el hecho de tener una meta, aunque sea irreal o muy difícil de conseguir.

Wiseman, autor de varios libros en los que explica las claves para lograr un cambio vital, descubrió también en su investigación que los hombres tienen más éxito cuando comparten el objetivo con otros o cuando se enfocan en la recompensa, mientras que las mujeres logran sus metas cuando hablan con sus amigos y familiares al respecto. Otros investigadores apuntan a que estos propósitos dejan de tomarse en serio cuando se consideran imposibles o si se tiene menos de un 50% de probabilidad de conseguirlo. Para no ser parte de esta estadística, tome nota de estos consejos.

La clave de la motivación

Para la psicóloga Patricia Ramírez, marcarse una serie de propósitos relacionados con nuestra proyección personal o profesional es bueno "porque nos guía y nos orienta", pero hacerlo en esta época del año "es como un ritual más que un firme propósito". La psicóloga aclara que este tipo de retos u objetivos hay que ponérselos cuando uno encuentra esa necesidad y no necesariamente porque comience el año, "aunque es cierto que muchas personas necesitan una fecha clave para iniciar algo nuevo –explica–. También ocurre en septiembre, a la vuelta de vacaciones, o con el cambio de estación, por ejemplo".

Dejar de fumar, hacer más ejercicio, aprender a comer mejor, apuntarse a cursos o clases de inglés, dedicarse más tiempo a uno mismo o abandonar una relación tóxica son algunos de los propósitos más repetidos en estas fechas, aunque Ramírez recomienda que el objetivo más real que uno puede marcarse, para cumplirlo con una mayor facilidad, es aquel "que nos motiva y nos revuelve por dentro, teniendo en cuenta los límites que nos da nuestro horario o nuestro cuerpo".

Esta experta recomienda además empezar unos días antes del 1 de enero, "para entrar al año con los deberes ya empezados", y apuntarlos en una libreta, "porque cuando ponemos algo por escrito nuestro cerebro se compromete más que si solo pensamos. Pensar es una conducta anárquica, pero escribir es un proceso organizado". "Después hay que combinarlo con la agenda personal y profesional, hacerle un hueco y aprender a renunciar. Si ya tenemos el día completo y queremos ir al gimnasio una hora, por ejemplo, habrá que reorganizarse y renunciar a otras cosas", afirma.

Ante el estrés o la sensación de fracaso que puede generar no cumplir alguno de los retos marcados, Ramírez recalca la importancia de aprender a ser compasivo con uno mismo. "Esto significa no castigarnos cuando algo no nos sale, tratarnos a nosotros mismos como si fuésemos un amigo, –afirma–. Si hoy voy al gimnasio, genial; pero si no, no pasa nada. Tenemos que permitirnos fallar de vez en cuando".

Las relaciones humanas

Aunque a menudo se considere que la clave para cumplir con los propósitos del nuevo año está al alcance de muy pocos, la solución podría estar más cerca de lo que parece. En este sentido, el director general de Salud Pública del Gobierno de Aragón, Francisco Javier Falo, destaca la importancia de las relaciones humanas sólidas como factor de protección ante una enfermedad: "Frente a las numerosas recomendaciones que se hacen sobre comer bien, no fumar, evitar el alcohol o hacer ejercicio, incorporaría algo más: intentar hacer un esfuerzo por mantener e incluso reforzar los vínculos con amigos, familiares y personas cercanas, porque esa capacidad de relacionarnos con el entorno es un factor de prevención de primera magnitud".

Algunas de las estrategias y programas de salud que el Ejecutivo autonómico desarrolla –sobre salud mental, diabetes, cronicidad, cáncer o enfermedades neurodegenerativas– incluyen medidas como los proyectos de salud comunitaria, consistentes en acciones como los paseos saludables, en los que grupos de personas con afecciones diversas caminan juntos, hacen ejercicio y comparten problemas, situaciones y conversaciones determinadas. "Una serie de experiencias que en muchos países han demostrado disminuir la medicalización y favorecer un mejor estado de salud", sostiene Falo, que propone buscar las actividades sociales con las que uno se pueda sentir más identificado para hacer algo con lo que esté a gusto antes que marcarse un reto complejo.

Asimismo, el director general señala que también son importantes en este sentido acciones como reducir el uso de fármacos –el consumo de antibióticos, analgésicos y tranquilizantes ha aumentado en los últimos años– aprendiendo a gestionar de una forma más saludable aquello que nos afecta, o enfrentar las situaciones adversas con capacidad de resistencia, positividad y buen humor con el fin de disminuir el estrés.

"Hay que huir de las dietas, que son una respuesta desmedida hacia la ‘no comida’ que se produce por un exceso de esta. No se trata de comer menos, sino de marcarse pautas que ayuden a comer mejor disfrutando de los alimentos", expone Falo, que también sugiere romper con el sedentarismo, además de haciendo ejercicio, con pautas sencillas como levantarse unos minutos cada hora, dirigir la mirada hacia lugares diferentes de los habituales o subir por las escaleras en lugar de por el ascensor.

Por último, Falo hace hincapié en que las administraciones han de tomar medidas para hacer que las decisiones más fáciles sean las más saludables. "Yo puedo decirte que pasees, pero si estás en un entorno urbano duro donde no es motivador hacerlo porque hay mucha circulación o contaminación no es sencillo. Las instituciones debemos actuar tratando de preservar espacios libres y con menor circulación, zonas más verdes, fomentando el transporte urbano e impulsando políticas en materia de alimentación que hagan que no sea más barato comprar una docena de cruasanes que un kilo de fruta", concluye.

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