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Opinión

reaccion a la covid-19

Regresar a la fase dos

Los hosteleros lamentan que las fiestas del Pilar supone otra crisis para ellos después de sufrir el estado de alarma  

Miguel Obregón muestra el bonito ejemplar de trufa negra.
Miguel Obregón muestra el bonito ejemplar de trufa negra.
A. T.

Llego al bar donde suelo tomar un café a menudo y encuentro a los camareros quejosos por la decisión del Gobierno de Aragón, ayer por la mañana, de decretar la fase 2 para Zaragoza durante las Fiestas del Pilar que no se van a celebrar. Aunque el local tiene terraza y han podido aprovechar esa coyuntura para no perder más clientes, la covid-19 ha castigado su comedor, que estaba en el interior, tanto en la planta calle como en el subsuelo. «Muchos zaragozanos se iban a marchar al Pirineo, que debe de estar lleno, el próximo fin de semana y los que quedan tendrán problemas en los bares», lamentó una camarera. «Algunos pagaremos lo que otros actúan mal en plenas fechas de las fiestas», comentó un cliente.

Los efectos que se perciben es que vuelve el no poder estar en la barra del bar, exigen una mayor distancia en las mesas de las terrazas y se reduce otra vez el aforo de asistentes. Las consecuencias de la crisis sanitaria en la hostelería se han dejado ver con los carteles de traspaso de varios restaurantes y bares, al sufrir el cierre en los meses del estado de alarma y la apertura a media gas que ha venido después.

El hostelero Miguel Obregón, dueño del histórico restaurante Txoko, lo contaba en una reciente entrevista con HERALDO, porque no les salía a cuenta abrirlo en las condiciones en las que establecía la covid-19 y por eso tuvo que cerrar contra su voluntad. «Me dio muchísima pena cerrar el Txoko tras 30 años. Es como salir de un trabajo, al que le has dedicado todo, por la puerta trasera. El coronavirus nos condicionó y no había posibilidades», confesó. «Solo revivirán los bares con precios razonables», apostó sobre el futuro, que cambiará todo.

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