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el patrimonio aragonés emigrado

El retablo con el que dieron una bofetada a Aragón

La obra, dedicada a San Bartolomé y procedente de la localidad oscense de Capella, fue adquirida por un empresario catalán y depositada en el Museo de Lérida para ‘compensar’ la vuelta de las piezas del monasterio de Sijena.

El retablo, tal y como lo difundía la sala Setdart en 2017.
El retablo, tal y como lo difundía la sala Setdart en 2017.
Setdart

Capella es una localidad ribagorzana que, a los atractivos naturales del valle del Isábena, une también un rico patrimonio histórico

Los especialistas destacan el retablo de San Martín, que se conserva en la iglesia parroquial y al que se considera «obra cumbre de la pintura de la Corona de Aragón en el primer tercio del siglo XVI». Pero, lamentablemente, también ha perdido obras artísticas notables.

Es el caso del retablo de San Bartolomé, San Miguel Arcángel y Santa Lucía, procedente de la iglesia de San Martín y que durante más de 50 años se ha considerado en paradero desconocido

Como tantas otras piezas de patrimonio histórico, abandonó su emplazamiento original a principios del siglo XX. Dicen que se vendió pero no se conservan contratos, facturas ni documentación que lo avale. En cualquier caso, parece que durante un tiempo fue propiedad de Marie Sterner, galerista neoyorquina formada en Knoedler and Co. y que se estableció por cuenta propia a principios de la década de 1920. Sterner, que estuvo más interesada en el arte de su tiempo (Marcel Duchamp, Guy Pène du Bois, Everett Shinn...) falleció en 1953 y los fondos que acumuló se dispersaron, aunque su galería fue adquirida por otro marchante, Leonard Clayton.

Antonio Naval Mas, profesor de Arquitectura y estudioso del arte aragonés en Estados Unidos, materia a la que ha dedicado varias publicaciones, señala que «el retablo llevaba en paradero desconocido casi 50 años cuando publiqué ‘Arte aragonés emigrado en el coleccionismo USA’, donde me ocupaba de él. Curiosamente, reapareció a continuación en el mercado».

Y tanto que reapareció. Fue subastado el 22 de diciembre de 2017 en Setdart y adquirido por un anticuario (145.000 euros, más comisiones y tasas) que, posteriormente, se la vendió a su actual propietario. Y es en este punto donde la pieza se convierte en doblemente polémica. Su actual propietario es Tatxo Benet, periodista y empresario que fundó TV3, donde conoció a Jaume Roures, con quien acabaría creando Mediapro. Figura de referencia dentro del independentismo catalán, Benet tiene una colección de arte, ‘Censored’, en la que ha reunido más de 70 obras censuradas.

El retablo de San Bartolomé, San Miguel Arcángel y Santa Lucía, de Capella, no es que haya sido una obra ‘censurada’ en ningún momento, pero Benet la adquirió al anticuario que la poseía desde 2017 y la depositó en el Museo de Lérida, para ‘compensarle’ por la salida a Aragón (en cumplimiento de sentencia judicial) de las piezas procedentes del monasterio de Sijena que el centro tenía en sus salas.

La presentación del retablo en el museo ilerdense, tras incluirlo Cataluña en su Catálogo del Patrimonio Cultural y declararlo «inexportable», fue toda una bofetada a Aragón, máxime porque, según contó Benet, había comunicado la compra a los gobiernos central y aragonés por si ejercían el derecho de retracto (compra preferente) y ambos habían desistido. Aragón, al parecer, no tenía dinero para comprarlo. La plataforma Sijena Sí ha reclamado su vuelta, hasta ahora sin éxito.

La pieza apenas ha sido objeto de repintes o restauraciones y se encuentra en estado original. «Pere Espallargues fue un grandísimo pintor y gozó de gran aceptación tanto en la Ribagorza aragonesa como en la catalana», subraya Naval Mas.

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