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el patrimonio aragonés emigrado

La plata antigua bilbilitana, codiciada en el Victoria & Albert Museum de Londres

El prestigioso museo británico posee varias piezas procedentes de orfebres de Calatayud. Dos de ellas las donó al centro, a principios del siglo pasado, un multimillonario norteamericano que veraneaba en España: Walter Leo Hildburgh.

El copón fechado hacia 1530.
El copón fechado hacia 1530.
V. A. M.

El patrimonio histórico de la comarca de Calatayud quedó gravemente herido durante las primeras décadas del siglo XIX. A los saqueos durante la Guerra de la Independencia, en los que se perdieron piezas como dos bustos relicario regalados por el Papa Luna, hay que añadir los efectos de tres procesos desamortizadores, en 1809, 1820 y 1835. Y en el último cuarto de ese siglo, según destaca el historiador José Luis Cortés Perruca, se documentan además numerosos robos en varias iglesias, tanto de la comarca de Calatayud como de la de Daroca: Olvés, Monterde, Ruesca, Castejón de Alarba... Ante la ola de robos, el obispado incluso llegó a ordenar que se retirasen las alhajas de las iglesias.

José Luis Cortés lleva décadas estudiando el patrimonio histórico de la provincia de Zaragoza, y en uno de sus artículos (‘De marchantes, coleccionistas y museos. El expolio de la plata bilbilitana’) se ha ocupado de tres piezas que actualmente conserva el Victoria & Albert Museum de Londres. Se trata de tres obras de orfebrería que presentan el punzón ‘CAL’; es decir, que provienen de Calatayud. Las investigaciones de especialistas como Agustín Rubio, José Miguel Acerete y Fabián Mañas han servido para documentar la existencia nada menos que de 150 talleres de orfebrería activos en Calatayud entre los siglos XV y XVIII.

"Dos de las piezas del museo londinense, un copón y un pie de custodia, fueron analizadas por Jesús Criado en un congreso de Maluenda y las relacionó directamente con obras como las custodias de Fuentes de Jiloca, Villarroya de la Sierra o Aniñón –recuerda–. La tercera es un soberbio relicario a dos caras, que en cada una de ellas presenta 36 cabujones diseñados para albergar reliquias, sumando en total 72, a los que hay que añadir uno más en el remate".

Según los datos recopilados por Cortés, "tanto el copón como el relicario fueron donados al museo británico por Walter Leo Hildburgh, un millonario estadounidense que se estableció en Inglaterra en torno a 1912 y pasaba sus veranos en España, concretamente en San Sebastián. Fue en un anticuario de esta ciudad donde adquirió en 1922 el relicario conservado en el museo. Y el copón lo compró en una subasta realizada en Sotheby’s de Londres en 1927 bajo el título de ‘The Samuel J. Whawell Collection’. Whawel fue uno de los grandes coleccionistas de principios de siglo XX. Tras su muerte, en 1927, su colección se subastó, y una de las piezas estrella era este copón que lleva el punzón de Calatayud. Está estampillado en uno de sus laterales".

Viajeros por España

El centro conserva también un pie de custodia bilbilitano que adquirió en 1880, una fecha muy temprana que, según Cortés, nos remite "a los primeros tiempos en los que chamarileros y coleccionistas visitaban nuestros pueblos en búsqueda de tesoros para sus colecciones. El donante fue John Charles Robinson (1824-1913), pintor y grabador inglés, coleccionista y comisario de arte. Robinson realizó dos viajes a España, en 1863 y 1865, en los que pudo adquirir esta pieza. Aunque también podría haber llegado a sus manos a través de uno de sus amigos, Juan Facundo Riaño". Como viene siendo habitual, el camino por el que estas obras llegaron a los museos que las poseen hoy tiene muchas etapas envueltas en la oscuridad.

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