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LITERATURA

Nuria Labari retrata la crisis existencial de una mujer en la cumbre del poder

La escritora presentó ayer en Cálamo ‘El último hombre blanco’, una novela que analiza los ecos del éxito profesional.

Nuria Labari acudió ayer a Zaragoza, a la librería Cálamo, a presentar ‘El último hombre blanco’.
Nuria Labari acudió ayer a Zaragoza, a la librería Cálamo, a presentar ‘El último hombre blanco’.
Oliver Duch

Nuria Labari (Santander, 1979) publica ahora su tercera novela: la primera, deudora del periodismo, ‘Cosas que brillan cuando están rotas’, era una crónica personal del 11-M que nacía de una experiencia directa; la segunda, ‘La mejor madre del mundo’ (2019), abordaba la maternidad; y ahora aparece ‘El último hombre blanco’ (Literatura Random House), que presentó ayer con Irene Vallejo en Cálamo.

El libro ha sido bendecido y aplaudido por muchos autores y lectores: Belén Gopegui, María Fernanda Ampuero, Aixa de la Cruz o Juan Tallón, y Rosa Montero le han dedicado páginas llenas de entusiasmo y agudeza. Se trata de una novela sobre el poder, el trabajo y las relaciones humanas centrada en la figura de una mujer que logra el éxito, un buen sueldo, pero no una vida armoniosa consigo misma.

En realidad, esta empresaria de 44 años, que gana 200.000 euros al año y está en la cumbre de su carrera profesional, mira hacia atrás y descubre abismos, vacíos del destino, trampantojos del sistema. «Más que una novela de ideas o de ideología, ‘El último hombre blanco’ es claramente una novela de exploración. Es un tránsito, es un viaje absoluto de una mujer, como un Ulises que va al trabajo», apunta de entrada la autora. «Muchas historias, y hay mucho viaje en la literatura, son el viaje clásico, son el viaje del héroe, si quiere, y ella lo que va a hacer es transitar en busca de otra identidad, claro, como siempre sucede cuando hay un viaje».

Las trampas de la educación

La protagonista está en la cúspide. Desde afuera, se diría que es una triunfadora, una mujer sin escrúpulos que ha llegado arriba. «Su identidad a lo mejor no es la que ella se da a sí misma, sino la que ya le han dado. Que esa es la trampa del viaje profesional. Parece que vamos solos, por nuestros méritos, pero luego el trayecto está lleno de trampas. O de deseos que nos han otorgado y no son nuestros».

Nuria Labari, para explicar esta desposesión paulatina de su protagonista en crisis, no ha querido ponerle dificultades. Nada de precariedad ni de otras angustias materiales, ni siquiera en cuestión de sexo. «Lo que ella intenta es hacer las cosas lo mejor posible y que quiera ser una mujer de éxito es bastante relativo. Hizo lo que le mandaban en el cole, en la universidad, logró una beca, va haciendo lo que toca de la mejor manera. Y se da cuenta de que haciendo lo que toca de la mejor manera no se está convirtiendo en una persona cada vez mejor, ni se está dando sentido a sí misma ni está conociéndose mejor a sí misma, sino que ella está inmersa, casi, en un desconócete a ti misma. Es una extranjera de sí misma y ahí sí hay mucho del fracaso del sistema en esto», apunta Nuria Labari, que ha creado una voz híbrida, plural, con varios tonos, y una escritura a veces sinuosa, a veces cortante como un puñal, pero siempre de varios aromas y temblores.

La protagonista intuye que hay que jugarse a una carta la libertad y para alcanzarla hay que derribar el poder. «Estamos cada vez más silenciados, más faltos de palabras, más asentados en el código e intimidados… Esta voz híbrida, llena de adherencias y de matices, permite hacer una autopsia de lo que pasa: hay mucho desasosiego, depresión incluso, y mucha tristeza a lo hora de decir quiénes somos en el trabajo. Nos han esclavizado más que nunca».

En la novela se abordan, además, la convivencia de pareja, sus relaciones sexuales, el cambio de roles porque ella trabaja y pasa muchas horas fuera. «No se trata tanto de hacer un cambio de roles como de estructuras: ni que ella sea un tiburón ni él asuma el antiguo puesto de ama de casa. Aquí sucede un poco eso y la situación destroza la familia. Como ve, ‘El último hombre blanco’ ofrece varios discursos y varias lecturas por capas», concluye.

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